jueves, 30 de octubre de 2008

Venta de imágenes.


Vivimos en la cultura de la imagen. Las imágenes tienen el poder de evocar ideas, y a cada uno las suyas propias. Hoy en día somos unos esclavos de las imágenes. Nos devoran constantemente con modelos de felicidad, de placer y bienestar para robarnos nuestro dinero y crearnos insatisfacciones falsas y lejanas a la verdadera realidad que nos atañe. Somos corderitos de unas multinacionales que nos dicen lo que está bien y lo que está mal, que nos dan lecciones estéticas sobre lo bello y lo feo. Con unos mecanismos de difusión tan sofisticados y violentos no me extraña que les vaya tan bien, aunque tras esa imagen de suave lana de cordero se esconda un lobo que lo único que hace es devorar todo a su paso.
Inmersos en un mundo (hablo del occidental, pues el otro ya está olvidado) en el que la imagen, a mi juicio, ha tomado el papel de persuasión y condicionamiento de ideas, nos vemos esclavizados por ella, y el problema real viene cuando asociamos esa imagen a la realidad. Se produce una analogía errónea por que entonces ya nos han impuesto su realidad, la que ellos nos introducen, la que ellos nos amoldan. Volvemos entonces a Platón y su caverna, donde lo esclavos veían sombras de una realidad desfigurada. Recuperamos el Mahya del pensamiento hindú y budista, donde hay un velo que nos hace ver un mundo equivocado. Incidimos sobre la idea de Schopenhauer, que al igual que el modelo platónico nos sirve una bandeja de mundo como representación. Estás ideas que parecen más de corte mítico reflejan fielmente un amplio espectro de nuestra post modernidad mercantil, donde todo se compra y se vende. Imágenes de un tigre que quiere devorarnos.

4 comentarios:

Javier Iglesias dijo...

evidentemente imagen y realidad no es lo mismo. Somos exclavos de las imágenes de una realidad que no podemos ver porque esas mismas imágenes nos la ocultan.

¿pero estamos preparados para salir de la caverna y enfrentarnos a esa luz materna cegadora? Quién sabe. Quizás seamos felices en nuestra cálida, húmeda y familiar oscuridad.

Miguel Fanjul Martínez dijo...

Ahí está la cuestión, no estamos educados para las imágenes, o al menos eso pienso yo. El problema es que esas imágenes intentan ser mas reales que la realidad misma, y eso es imposible, ¿Se puede llegar a lo ideal sin romper lo real? No.
Pero quizá estemos en época de sombras, ya que como bien dices, también se ven objetos en la oscuridad, y eso es lo que nos toca vivir

Anónimo dijo...

No estamos educados para las imágenes, tampoco para los cuentos que son ideas: palabras, pura magia. Es más los cuentos occidentales no educan, muestran una realidad q no existe, desde que nacemos creemos en los principes, en las princesas, perseguimos ideales, no realidades, creemos que todo ha de tener un final feliz, y nos venden que ha de ser así. Nos enseñan a amar la sombra de todo, no nos enfrentan a la realidad, vivimos comparando un anuncio donde se muestra a la típica familia feliz, al niño rubito de los dodotis... Sino piensas todo es perfecto, pero si de repente un día miras a tú alrededor y comparas la imagen publicitaria y la realidad, empiezas a sentir necesiades, y sin darnos cuenta esto nos introducimos más y más en un mundo capitalista, donde nada es suficiente.
Es así de triste en África sentirían nostalgía cualquier niño de un simple juguete si lo conociera, en cambio aquí...tienen tantos que no lo valoran.

La cuestión es, tal y como, platea The Ratacol, si queremos salir de la caverna, quiénes son los que se atreven a salir de ella, y la pregunta que yo planteo es: hasta que punto podemos salir de la caverna en una sociedad como la nuestra, cuál pensais que sería la mejor forma.

Miguel Fanjul Martínez dijo...

El camino lo ha de labrar cada uno, no pienso que haya una forma universalmente válida que nos haga sacar la cabeza a flote. Sí pienso que es necesario un fuerte requerimiento personal, al menos de inquietud y búsqueda, no conformarse. Es fácil decirlo, más difícil hacerlo.