Mostrando entradas con la etiqueta Postmodernidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Postmodernidad. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de junio de 2014

Hipocondría de la belleza

 
"No está mal ser bella; lo que está mal es la obligación de serlo" Susan Sontang.

No es nada nuevo saber que habitamos en la cultura de la imagen, vivimos en la época de la orgía de las apariencias. Está claro que la belleza siempre ha sido algo deseable, pero el espectáculo al que asistimos es patología dañina.

Comencemos por describir el panorama:

1-El cuerpo, las imágenes del mismo y su perfección, se ha transformado en la tiranía de los egos. Se persigue y se valora con demasiado afán el aspecto físico, ya no vale estar sano como antaño, ahora quiero tener un cuerpo diez.

2-Es una nueva tiranía de la superficie, convertida en obligación y deber, resulta que ahora estamos obligados a ser guapos y perfectos, nada es suficiente para alcanzar semejante meta.

3- Para ello existe todo un torrente de parafernalias que nos recuerdan la importancia esencial de este nuevo y desmedido deber: el consumo compulsivo de cosméticos, la obsesión por las dietas, la adicción a las cirugías, botox... cualquier recurso es válido para intentar hacerse con el prototipo de belleza, incluso una liposucción, rinoplastia o fotodepilación se vende como signo de clase. Es la nueva idiosincrasia occidental orquestada por la publicidad y el mercadeo. Se salta por los aires los límites reales de belleza, se busca lo natural y joven a través de recursos artificiales.

4-La nueva belleza  no sólo la porta uno mismo, sino que es fotografiada y subida a Internet para que todos me vean. La nueva fotografía, lejos de valerse de criterios artísticos con cierta pretensión de elevación, tiene más aspiraciones sociales y de reconocimiento que otra cosa.  Plataformas como Facebook o Instagram conducen a una  exhibición en la comunidad, donde los seguidores que uno tiene son valores válidos de aceptación y popularidad del círculo que habitamos. Es una auténtica autoflagelación, un insaciable deseo de perfección diseñada en aras de la aceptación y el reconocimiento social.

5-El discurso es asfixiante y repetitivo.

6- Tanto es así que las personas ya dominan las posturas imposibles, elegir la mejor de las cuatrocientas "selfies" que tengo, colocarle unos buenos filtros y subirla a la red. La apariencia se hace pasar por realidad después de innumerables esfuerzos por lograr la toma deseada, si salgo sin aportar esa chispa perseguida, mejor no la subo, la borro porque estoy horrible.

 7-La belleza es prostituida, se recluye a unos cánones delimitados por el famoseo, las portadas de revistas y el mundo de las superestrellas, haciendo que todos quieran ser iguales y a la vez creernos únicos, antítesis de la creatividad, las imágenes acaban por tener el mismo aspecto aunque todos nos pensemos súper especiales.

8-En el presente las identidades han estallado bajo los valores imperantes de la lógica de mercado, las apariencias hacen que las personas se agoten en la presentación misma. La plenitud corporal artificiosa funde el contenido del individuo y succiona todo atisbo de verdadera autenticidad.

Conclusión: 
Si quieres puedes seguir el juego, perseguir al correcaminos, en el fondo la cuestión versa sobre la libertad y tu felicidad, puedes elegir entre ser más libre o seguir como has estado hasta ahora, tú decides. Quizás nunca puedas ser totalmente libre, al menos elige de qué no ser esclavo.

lunes, 28 de abril de 2014

Diseñando vidas, electrocutando sueños



  Cuando recuerdo lo que pensaba sobre mi futuro hace diez o veinte años, dónde terminaría y cómo iría el transcurso de mi vida, no puedo dejar de sentir vértigo y sorpresa. Yo tenía otros planes para mi, mi pequeño cosmos emitía otras luces y situaciones, en definitiva, tenía otra vida esperando ser vivida.

  Cuando uno es joven no conoce la vida,  no sabe que tiene que estar abierto a la multitud opciones que sin previo aviso aparecen y desaparecen. Somos hijos del azar, en un examen sorpresa del que nunca te han dicho que te vas a examinar, cuyo temario excede con creces a todo lo preparado. Podrían decirme que siempre ha sido así, que la vida te arrastra y te hace vivir ciertos episodios inesperados, que nuestros abuelos emigraron o a nuestros padres les pasó tal cosa. Tienen razón, pero nuestro presente muestra diferentes peculiaridades que ellos ni por asomo sintieron, aunque ahora, lo experiementan junto a nosotros en una fase diferente de su vida. En el caso de mi generación, la maldita postmodernidad se ha cebado con nosotros, la tormenta tecnológica, del pragmatismo, del individualismo deshumanizado. En un mundo más rápido, más global y más eficiente, nos hemos sometido a una transitoriedad difícilmente comparable a la que existía hace unas décadas, ayer estabas en un lugar, hoy estás en otro y mañana quién sabe. Ha habido una total desregulación de los parámetros laborables, el mundo se ha vuelto más loco e impredecible, cambiante e incierto. Tener hoy en día seguridad laboral es un mito, vivir en tu tierra un privilegio de unos pocos, es un tiempo nuevo, sin certezas, volátil, precario y contaminante.

  Si la vida ya es de por sí, un torrente incontrolado de fuerza y caos que nos lleva a posiciones inesperadas, nuestra postmodernidad lo potencia y lo eleva al cubo. No sólo en el ámbito laboral, la familia nuclear también se distancia, pese a la cercanía que facilita el auge de los medios de comunicación, no pasan de espejismo y sucedáneo de la experiencia vivida junto a los otros. La planificación a medio o a largo plazo es absurda. Se escurre como líquido entre los dedos de las manos. Algo que acentúa esta característica es  la depredación de la sociedad de consumo y los mercados impregnan todo, especialmente la relación con los otros que se vuelve consumismo individualizado y reciclable. Cuando se me rompe una cosa o me canso de ella me compro otra y listo, sucede cuando vas de tiendas y cuando quieres prescindir de tu pareja o amigos. Se abandonan los compromisos y lealtades con mucha más facilidad, existe la desconexión y la rápida desvinculación.

  Cualquier intención de diseño compulsivo de un proyecto vital es una pérdida de tiempo. Las posibilidades de elección son mucho menores de lo que pensamos en un océano de fluctuaciones. El escaparate es amplísimo, pero a la vez engañoso. Con suerte uno puede elegir de qué no ser esclavo. Quizás siempre ha sido así, pero hoy en día, en nuestro tiempo, la volatilidad y el cambio está mucho más presente que hace dos o tres décadas. Ellos nos hablan de progreso, de logros y superación, pero la realidad es que las cosas están cada vez peor, ¿para qué engañarnos?

  A estas alturas me imaginaba casado, con hijos, y con más respuestas que preguntas. Lo habitual ha sido estar cediendo bajo la presión, perdiendo el contacto, permanecer escondido entre las sombras, una maldita condición que me mantenía arrinconado con el mundo. Y ahora, echando la vista atrás entiendo por qué. Responder a la pregunta de quién soy o qué va a ser de mi me parece una actitud cuanto menos delirante, diseñar vidas y aferrarte a modelos es morir electrocutado.  Sloterdijk llama a nuestro entorno “la ciudad amurallada” que ya no es un refugio como lo era antaño frente a bestias, piratas y bandidos, sino  fuente esencial de peligros. La naturaleza no es ya un entorno hostil porque la hemos domesticado, a la nueva naturaleza que debemos temer es la que nosotros hemos creado. La sentencia de Sloterdijk me parece acertada, son en los muros de las grandes urbes protectoras donde uno lucha contra sus miedo individuales y globales. Me siento rehén de la falaz sociedad del bienestar, desconfío de los tecnócratas, de los políticos y las instituciones estatales, de Wallstreet, de las polizas de seguro, del sobrepeso de información, de la venta de imágenes orquestada por la publicidad y de la NSA monitorizando mis comportamientos. Definitivamente, siento nostalgia de los sueños que tuve, ahora he despertado y ya sé que no sé absolutamente nada de lo que me tocará vivir. Admito que me gustaría que rodasen cabezas, cercenadas con fina katana, pendiente abajo hasta hundirse en el verde fango.



martes, 8 de abril de 2014

La serpiente de uróboros

 
   Es la serpiente que se muerde la cola, la serpiente de uróboros, el dragón que se devora a si mismo, símbolo del eterno retorno y el espíritu cíclico, lo inagotable, así son nuestros deseos, nuestra misma esencia. Con una mirada rápida vislumbramos que nuestra cultura presente sobrevive de deseos, las personas quieren compulsivamente, el deseo es una de las claves para entender el paradigma actual, la podríamos llamar la cultura de la avidez y la insatisfacción. Nuestra sociedad de consumo es una sala de deseos programados, y sus centros comerciales la encarnación del mismo deseo, su paraíso, con una gran dosis de seducción propiciada por las promesas de la publicidad. José Antonio Marina se refiere a nuestro tiempo postmoderno como" proliferación de ansias, codicias y concupiscencias", sujetos a la insaciable vorágine del consumo, en cuyo producto siempre existe una promesa de felicidad para el comprador (que por cierto, pocas veces se cumple).

  Goethe, fruto de su tiempo, ve en el amor y en el deseo "las alas del espíritu de las grandes hazañas" como se ve reflejado en la mayor parte de los personajes de su obra. Deseos elevados de grandeza nunca exentos del peligro de las pendientes resbaladizas. Existen entonces muchos tipos de deseos, algunos elevados, otros odiosos y otros imposibles de enmarcar, hay tantos como personas existen, lo que parece claro es que somos energúmenos del inconformismo. Siempre queremos más, imposible saciar todos los apetitos, todos los detalles, siempre terminamos por devorarnos porque incluso nuestros deseos más perseguidos, en ocasiones, no logran saciarnos una vez conquistados. Deseos terrenales y deseos espirituales, tantos unos como otros atan, aunque en nuestro tiempo, por extraño que parezca, deseo-posesión-felicidad son la triada de la gran falacia. Quizás lo que sucede es que ni siquiera sabemos desear. Sed de querer, de tener y de exigir al mundo, constantemente, cada mañana, cada momento, cada turno o cada mediodía. No sabemos estar quietos, un torrente de exigencias personales que plantamos al mundo a la espera de que este se transforme en nuestro particular jardín de rosas. Así es la humanidad, así somos nosotros, sueños y esperanzas que alimentan la insatisfacción.

  ¿Pero acaso podría ser de otra manera? Si y no, lo que parece claro es que el dominio de los deseos es médula espinal de una vida que se pretenda más feliz. Los budistas ven el apaciguamiento del deseo como vía para la sabiduría, Spinoza dice que somos deseo, quizás lo imposible es no ser lo que somos. Voltaire señalaba que "sólo es inmensamente rico quien puede limitar sus deseos", mientras que Epicteto de Frigia decía "No pretendas que las cosas ocurran como tú quieres, desea, más bien, que se produzcan tal como se producen, y serás feliz", dicho de otro modo y en consonancia con las grandes sabidurías, aceptación de lo real hasta sus últimas consecuencias (no equiparar al  malentendido conformismo). Es la serpiente que se muerde la cola, la serpiente de Uróboros, el dragón que se devora a si mismo.



miércoles, 2 de abril de 2014

Un mundo feliz ;)



 Vivimos comunicados, pero nunca hemos estado más alejados del vecino que en nuestro presente. La realidad es que el mundo interconectado ofrece una plurivocidad de medios y formas para interactuar con el otro, de decir o trasmitir, de incidir en el mundo sin importar dónde estemos y hacernos partícipes de la gran comunidad. Todo un parque tecnológico a nuestros pies para desembocar en una profunda esterilidad de contenido. Como ocurre frecuentemente, lo que se hace pasar por real no es más que una ilusión. Es un enorme escaparate de posibilidades diluidas, mercadeo de egos, donde la distancia es mayor precisamente por la sensación de poder que parece brindar, pero que en última instancia desemboca en una escisión de esferas individuales, los hábitos perceptivos de los usuarios se atrofian en un océano de conexiones en las que somos partícipes.

  El marco cultural postmoderno estalla de dolor cuando la inclinación y la tendencia no es hacer un mundo feliz y mejor, sino la venta de imágenes que se agotan en la presentación misma, sin traer los beneficios del progreso humano prometido. Las fuerzas económicas y el narcisismo individual se liberan de aquella misión liberadora, los usuarios pueden entrar y salir sin trabas ni dolor a pesar de tener a su alcance los medios necesarios para vislumbrar los aspectos más básicos que la humanidad necesita resolver con urgencia, pero los apremiantes cambios siguen sin llegar ya entrados en el nuevo milenio. 

  Todo es fugaz, todo parece deslizarse, mudamos de piel como la serpiente, saltamos de contenidos y nos deslizamos sutilmente sin advertir que se nada en una nada, en un complejo bucle enfermizo que parece renovarse cada día sin ser más que un delirio de sucesos que no conducen a ninguna parte. La persuasión de la palabra escrita recibe una estocada, la imagen y proyección de lo que somos o queremos ser se abre paso sin firmes argumentos, porque su nueva arma es una terrible seducción que disfraza y oculta, que entierra su vacío e inutilidad. Sólo se muestran las ventajas de una era tecnológica que nos asegura elevarnos como nueva humanidad disfrazando todas sus miserias, pero de una manera tenue nos inculca un veneno paralizante y vaporoso que oculta nuestro bochornoso retraimiento como especie súpercivilizada. 

   Por eso desconfío del discurso tecnológico, por eso dudo de las promesas sobre las que se eleva, por eso me mosquea su apremiante optimismo con las dibujadas sonrisas que muestran sus anunciantes, por eso recelo de nuestro patio de recreo y me escaman sus patologías, por eso me cago en su puta madre.


martes, 18 de marzo de 2014

Genética de la mentira



  Pensamos que los conceptos definen realidades, por eso Orwell decía que si quieres cambiar la realidad mejor empieza por el lenguaje, y esto es así porque identificamos lenguaje y realidad. A lo que nombramos le otorgamos una realidad, pensar en cualquier concepto habitual como planta, amor u otros más residuales como "opinión pública" o cualquier slogan molón de Coca-Cola. Las sociedades actuales son sociedades de la información. Los medios acaparan toda una red de temáticas que inciden en el individuo y condicionan su modo de vida (modas, MTV, películas de Holywood, publicidad). La estructura y el lenguaje que proyectan esos medios de forma masiva y sin pausa, involucra al individuo en un juego con el mundo circundante de confusión y caos. 

  Los frentes son diferentes pero operan bajo un mismo sesgo. Elementos como los mercados y la publicidad, la banalización de la política y la democracia, la ausencia y la hipocresía de valores son aspectos que irrumpen en la esfera del individuo. La realidad queda reducida a un embrollo de imágenes insustanciales y la cultura estalla de dolor. Hasta tal punto es así que el lenguaje se ha convertido en un obstáculo, un enmascaramiento que impide a las personas elevarse y recuperar la tensión vital que les ha sido arrebatada, y por tanto olvidada, nos han adormecido y frente a esto llega la queja de Nietzsche. El lenguaje con el que nos desenvolvemos no trasmite la vitalidad y la plurivocidad de la vida, más bien la aparta y la reduce, mutilándola y recibiendo un eco de la lejanía. Estamos presos en una telaraña de conceptos e imágenes que nos impide tomar la vida desde una nueva perspectiva que salte por encima de las calumnias de la sociedad de la información y la publicidad.  

  Por eso podemos afirmar que el lenguaje adolece un doble mal, el primero al haber perdido su contacto y su pulsión con la vida, y el segundo porque ya no nos permite expresar nuestros sentimientos más básicos. Si decimos que el lenguaje ha perdido su conexión con la naturaleza es porque opera como una rueda de metal, como un engranaje que escupe y construye una nada (publicidad, medios de desinformación, discursos políticos, estadísticas...). Los conceptos definen formas y le dan nombre. Lo que hacen es fragmentar la realidad en trocitos, la separan y la aíslan, ponen límite a las cosas y nos entendemos por puro convencionalismo. Entendemos los conceptos como una realidad cuando no son más que imágenes del mundo, pura farsa vamos, y así nos desenvolvemos, cada día más, en la genética de la mentira.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Europa y la cena de los idiotas


  Europa está idiota, da pena ver a la gran Europa hundida en el despropósito y en la más absoluta ceguera. Al margen de los acontecimientos y las normas que marcan nuestro tiempo, Europa ha perdido aquella grandeza que supo parir en algunos momentos estelares de la humanidad. ¿Dónde está Europa? Europa está en ninguna parte. Incapacitada de discurso y gobernada por ineptos corre el riesgo de perder en una sola mano lo que ganó en siglos. La Desunión Europea está patente en sus políticos y en sus instituciones. Instituciones que se muestran ineficaces y que han perdido toda la fuerza y propósito para lo que fueron creadas. No hay que ser muy listo para percatarse de que todos los mecanismos institucionales sobre las que se elevó, han caído en el más mísero descrédito, inutilidad y desprecio por el ciudadano.

Es la sonrisa perversa de la mediocridad la que ha conquistado Europa. La imbecilidad derivada en incapacidad. Qué difícil resulta ascender y que fácil y precipitado resulta descender. Qué pena, que tan enfermiza Europa sea incapaz de diagnosticarse a sí misma de la enfermedad que la devora. Quizás lo que más me duele es que existen ideas y soluciones de brillantes ciudadanos a los que se aparta sistemáticamente para no alterar el orden establecido, en aras de perpetuar la imbecilidad que campa por sus instituciones. La idea de continuar caminando por un sendero que se vuelve más estrecho y que ellos se empeñan en convencernos de que es la única vía "de crecimiento". Europa está delgada, o quizás demasiado inflada de cerdos, lo mismo me da. No soy apocalíptico, generalmente quien utiliza ese término es la típica mente enfrascada en el salón de su casa, que ignora la fragilidad de la historia y el sufrimiento sobre el que se eleva una cultura, es decir, a base de sacrificios. Y los sacrificios de hoy en día no se establecen en base a hacer una Europa mejor, sino de perpetuar en el sádico error al que nos condenan los políticos y sus desorientados políticos.

La responsabilidad del ciudadano es obvia. Un ciudadano que en su mayoría no ha vivido el terror de una guerra. Pero es que hasta de lo malo se sacan buenas enseñanzas. Ya señalaba Yukio Mishima que una población que no conoce los horrores bélicos corre el peligro de padecer un adormecimiento peligroso. el nuestro está potenciado por la falaz "sociedad de bienestar", tan sádica como perversa. Sádica por el alto coste humano que provoca, y perversa por la indiferencia de quienes la sostienen. Sin duda, una falta total de compasión hacía los más próximos, nuestra propia especie.

martes, 11 de marzo de 2014

Feminazis a la taza


  Hoy en día hay ciertos temas que no se pueden tocar, que apenas son opinables porque en el momento que pones el dedo sobre ellos sin seguir el orden imperante, una manada enloquecida se tira sobre ti. Te expones a que te arrojen toneladas de mierda sobre tu cabeza, posiblemente deseándote la muerte. Hoy me dispongo a tocar uno de esos temas, una de esas vacas sagradas, el feminismo. Podía haber sido otro tema, como la evolución o la ecología, pero llevaba tiempo con ganas de tocar el movimiento feminista.

El feminismo está de moda. Encuentro muy enriquecedor y realmente necesario, que nuestra cultura reconozca algunos derechos que inexcusablemente se ha vulnerado contra las mujeres, es un buen índice de justicia y de salud social e institucional reconocer y equiparar al hombre y la mujer en muchos de los ámbitos que marcan nuestro tiempo. Paralelamente a ese merecido reconocimiento, un sector ha mutado en nido de tarántulas, emergiendo de la más absoluta oscuridad, apropiándose de un discurso cargado de veneno manipulador y paralizante, el de las feminazis. Especialistas en radicalizar ideas hasta límites insospechados, reptan cual mamba negra, amedrentando a todo aquel que no claudique a sus ideas, en muchos casos absurdas, basadas en falsos estereotipos, poniendo al varón o mujer que disienta en el punto de mira. Se enroscan en tu cuello, para tener su afilada mordedura a un palmo y darte muerte.

 O estás con ellas o eres un machista de mierda, y si es una mujer la que disiente, es una esclava lobotomizada por una herencia cultural que no le deja ver más allá de sus propios zapatos. O comulgas con algunas de sus idioteces o te arrojan al ostracismo. Mira, yo nací en el 83, así que no cargues sobre mi el peso de toda una historia de vejaciones. Imbécil o imbécilas, se inventan palabras para estigmatizar a los que hacen del lenguaje una herramienta de comunicación y no un arma ideológica. Así ascienden las tarántulas al trono. Esas ultras del feminismo, caen del cielo como si de una lluvia de erizos se tratase, han creado una esfera peligrosa entorno al movimiento, cualquiera que entre a debate sale con profundos hematomas por todo el cuerpo. Muchos de sus argumentos y defensas son absurdas, basadas en falsos estereotipos y elevadas sobre torpes mecanismos de ingeniería social. Es común escuchar como retuercen sus argumentos para estrangular a una verdad asfixiada y vomitarla por los rincones de las calles a pleno vocerío.

 Empiezas a escuchar a analfabetas e indocumentadas cómo debes hablar, cómo debes escribir, que tal término es machista y que eres un misógino por hablar así. El nacimiento de nuevas palabras para dignificar el discurso es obtuso e inepto, de progres, capaces de crucificar las ideas de cualquier varón gritando como ardillas infectadas. Algunas odian el machismo pero se hacen fotos en plan mujer objeto, o se ponen un escote hasta el ombligo y te ponen cara de asco por mirárselo.

 Es ensordecedor el ruido que provocan las feminazis, equiparable a una banda de chacales. Con su discurso excluyente campan a sus anchas por todos los sectores de la sociedad llenando de mierda prácticamente todo lo que tocan, amedrentando a quien ose contestar o poner en duda su palabra divina. No espero aceptación alguna por su parte, porque su grado de talibanización en aras de una liberalización de la mujer no se lo permite. Feminazis, luchar por vuestros ideales, gritar más alto si queréis, la realidad es que sois un auténtico coñazo.


lunes, 10 de marzo de 2014

La Verdad embaucadora


  La verdad, esa mujer a la que todos pretendemos seducir, la ninfa que persigue la conciencia para dar sentido a lo que somos. Ataviada con ropas blancas, su piel de rana la hace escuálida a las manos de la razón, una razón perdida en oscuros bosques de ilusión. No tiene dueño ni dueña, nadie la ha visto ni encontrado, pues muda de aspecto y de lugar, de época y conciencia.

Tras muchos siglos la impostora, vuelve a transformarse tomando como coro, nuevas voces engañadas, con bata blanca y rodeada de roedores, sus cantos y alabanzas toman contornos numéricos, de cifras y fórmulas, predicción de un mundo que pretende ser explicación del mismo. Tan perdida y extraviada, se erige en un nuevo trono, fría como el hielo, reducida esclusa de sentidos, de método y aplicación.

La Verdad, escrita con mayúsculas es inalcanzable, cada época, cada individuo o conciencia defiende la suya, pero como propia. Eso no significa que en los hechos no esté patente cierta verdad, pero no La Verdad. Hoy en día nos encontramos con dos verdades de nuestro tiempo que dejan bastante que desear: publicidad y cientifismo.

La primera se ha apropiado de la belleza y falsea la realidad, la segunda es reductora, fría y esclava de un método, tan limitado como las pruebas que contiene para demostrar. Una, es engañadora de ilusiones y la otra es tuerta y tartamuda, trapacistas cercenadas. Ambos discursos pretenden apropiarse de la vida y dan lecciones de la misma, pero poco o nada saben de ellas mismas. Retorcidos son sus cantos y adornados con claveles, captan la mirada y los anhelos de las almas. Individuos extraviados que dibujan una nada sobre nada, pues la vida es mucho más que todo eso.


lunes, 3 de marzo de 2014

Sobre la raza humana y otros absurdos


  Este post trata sobre la raza humana y otros sin sentidos. Casi todos nosotros creemos que la humanidad está en mejor lugar que hace dos, cuatro o diecisiete siglos. Tendemos a pensar que a medida que han pasado los años, los avances tecnológicos han propiciado un verdadero desarrollo a la comunidad humana del planeta. Ahora disponemos de medicinas que antes no existían, explotamos recursos como el uranio para abastecernos de energía, nos desplazamos en modernos y veloces transportes, nuestras casas son más sólidas y seguras, podemos hablar con gente que está al otro lado del mundo con una simple llamada, y así sucesivamente. El conocimiento humano ha alcanzado unas cotas que a uno le dan vértigo, y la tendencia es a creer que a medida que pasa el tiempo las cosas irán aún mejor.

Algo diferente sucede cuando miras los pies de nuestro gigante cultural, los que están debajo de. Sobre la cabeza del gigante encontramos una corona de oro, pero sus pies se hunden en el más apestoso de los pantanos.
Hoy en día, en la era que nos venden como global, asuntos tan básicos como la alimentación, siguen depredando vidas que se cuentan por millares cada minuto. El hambre en el planeta es un problema de no muy difícil solución, de hecho, está propiciado por las políticas agroalimentarias de tres o cuatro grupos que les interesa el monopolio de la industria a costa de hundir en la miseria a millones de personas. 

  La humanidad nunca había sido tan rica ni tan capaz de producir riqueza como ahora, aunque intenten convencernos de lo contrario, y aún así muy poco se hace si lo equiparamos con la gravedad y el dolor que conlleva. El gasto en armamento en un sólo año es quinientas veces superior a lo necesario para terminar con las hambrunas más activas del planeta de forma contundente. Si hoy en día, la vida de personas con enfermedades perfectamente curables, siguen defenestrándose porque el laboratorio farmacéutico de turno, guarda la patente de una vacuna inventada hace treinta años, es que algo se está haciendo realmente mal. Y todo ello no es por falta de medios, sino por falta de voluntad.

Se irrumpen sistemáticamente derechos fundamentales a sabiendas de gran parte de la población, y aún así poco sucede o poco cambia. Mi pregunta es, ¿por qué sucede todo esto? ¿cómo es posible que hagamos posible un mundo así? ¿cuáles son los verdaderos valores sobre los que se asienta nuestra cultura? ¿qué visión se supone que debemos tener de nosotros mismos? Ser optimistas respecto a nuestra condición es casi un pecado, normal que me guste Schopenhauer y todos los filósofos de la sospecha, que con su fino olfato percibían la podredumbre sobre la que navegaba nuestra cultura. La realidad es que cuando uno ve a la humanidad es para que el alma se le caiga a los pies, y desde hace tiempo que el adjetivo humanidad no me trae nada bueno a la cabeza. No estamos tan bien ni somos tan buenos.


miércoles, 19 de febrero de 2014

ARCOmplejados


 Hoy se abre ARCO, el supermercado del arte contemporáneo español, el mayor bodrio para estériles intelectualistas, que vomitan su discurso ininteligible para poder cagarse en los pantalones bien a gusto. Sólo he asistido a una de sus ediciones, me indigné, por eso ahora me indigna asistir.

 Ni siquiera es una exposición, sino como su propio nombre indica, una "feria", así que no debemos esperar más. Al precio de las entradas uno se puede pasear en modelitos por las salas contemplando la idiosincrasia de la aristocracia gilipoyesca por excelencia. No es el Arte del mercado, sino el mercadeo del arte, institucionalizado, e infravalorando a la gran cantidad de buenos artistas que tenemos repartidos por el territorio nacional. ARCO, por favor, desaparece.

martes, 18 de febrero de 2014

Estafadores, la nueva toxicomanía



 Quizás las grandes guerras fronterizas hayan quedado atrás. Hasta la padeciente amenaza nuclear parece haber desaparecido después de la Guerra Fría, aunque sea sólo a modo ilusorio. Ahora se lleva más el terrorismo, queda más cool si lo que quieres es recortar libertades en aras de una falsa seguridad. Pero galopando desde atrás y con gran estilo lo que se lleva ahora es la corrupción, la nueva moda. Habrá quien piense que existe desde hace tiempo, y no le faltará razón, lo que pasa es que ahora la corrupción se ha vuelto masiva, se puede estafar a muchas más personas de un sólo golpe que en cualquier momento anterior de la historia de la humanidad, y eso, al parecer, mola bastante.

 Hablan de tener un coche nuevo, hablan de la última estrella de cine, hablan de mil cosas, pero la nueva moda es timar en grandes dimensiones, la fiesta de la corrupción. Quedarse con la pasta, robar, acumular riquezas de forma desmesurada a costa del vecino, aunque sea un africano muerto de hambre ( porque en la era globalizada, todos somos vecinos), es lo que algunos, con acierto, llaman "crímenes económicos contra la humanidad". Y así es, porque robar es un crimen, pero como ahora se dedican perpetrar robos a una escala sin precedentes, tenemos que añadir  el adjetivo "contra la humanidad". Ya no es la comunidad de vecinos, es a la humanidad, países, estados, sin importar estratos sociales. ¿Por qué temer a la energía atómica si están ellos para recluirte en la mierda desde su despacho con un doble click?

 Para mi, tan perverso o más que meterte el cañón de una pistola en la boca y vaciar el cargador. Además es más barato, porque las armas cuestan pasta.  La diferencia es que no lo hacen en directo, la víctima se desangra lentamente, y la justicia no hace su papel, es más, en muchos casos la respalda. Justicia y legalidad últimamente no van de la mano. Tiene muchos nombres: robar, información privilegiada, ingeniería fiscal, paraísos fiscales, pelotazos, comisiones... pero las consecuencias siempre recaen sobre las personas. Aquí o allá, pero son vidas condenadas a una miseria para el beneficio de unos pocos. Sale mucho más rentable robar, todos lo sabemos. Puedes robar cuarenta millones de euros, que como no hay sangre o droga de por medio, todo parece más limpio, más de corbata o de traje y corbata.

 Es una pena, que las penas, no sean equitativas al daño que provocan. Arruinar a países, que los gobiernos legitimen la existencia de paraísos fiscales, condenar en definitiva a tres, cuatro, o treinta generaciones a la pobreza por la avaricia de unos mediocres respaldados por la política, es un hecho que se debe condenar con mucha más rotundidad. Lo que pasa es que la política está vendida a los señores feudales del siglo XXI, las jodidas multinacionales.

 Ellos en sus casas con spa, envían manadas de víboras tricornias, a tu vecindario o al desierto africano, poblados enteros con una serpiente enroscada a la yugular. Ellos apartan la mirada, no están allí cuando la gente tiene que hacer migraciones masivas, la distancia les hace evitarse el marrón. Luego a poner medallas en la ONU, al FMI o a cualquier organismo que en el fondo lucha, para que el chiringuito de las víboras se mantenga en pie.

lunes, 17 de febrero de 2014

Divagaciones sobre la cultura de la desinformación



"¿Sabes lo que he notado? Nadie se aterra cuando las cosas salen de acuerdo con lo planeado, aún si el plan es horroroso. Si mañana le digo a la prensa que un criminal va a morir o un camión con soldados va a explotar, nadie entra en pánico porque todo es parte del plan. Pero cuando digo que un pequeño alcalde morirá, bueno, ¡todo el mundo pierde la cabeza!"    El Joker.

 Puede explotar una fábrica en China con centenares de muertos y aún así ser más noticia el último romance de Beyoncé.  ¿Por qué hay noticias que acaparan el centro de atención de casi la totalidad de la ciudadanía, y otras pasan totalmente desapercibidas? La realidad es que existe una planificación informativa que templa la sensibilidad social. Los principales medios suelen abrir con las mismas noticias y la editorial establece las diferentes lineas ideológicas a diferentes gustos. La independencia informativa objetiva no existe, porque el asalariado o los propios medios dependen de una publicidad o poder que los sostiene. Uno finalmente termina por acaba leyendo lo que quiere escuchar y la información se vuelve una fuente más de consumo al gusto del usuario.

 Cada día se lee menos prensa escrita y se siguen más noticias a través de la red, que con gran velocidad se come al papel de periódico. Esto presenta numerosas ventajas y desventajas, pero cabe resaltar que el medio de información y la fuente de información es la misma, Internet (tremendo problema). El auge de las tecnologías de la información hace que las noticias vuelen de un lado a otro del globo en cuestión de segundos, y en cuestión de minutos o de horas el fenómeno es viral para estar en boca de todos, el acceso a las mismas se ha vuelto más sencillo y a la vez más abrumador.

 Este tremendo tráfico desemboca en pura polución informativa, en contra de lo que muchos tienden a pensar, tener más información no significa estar mejor informados. La ingente cantidad de información disponible, su falta de higiene y la velocidad vertiginosa con la que circula dicha información es característica ineludible de nuestra postmodernidad, donde miles de engranajes funcionan a toda pastilla, haciendo muy difícil pensar con cierta claridad los fenómenos que rigen nuestro presente.

 Para regir y discernir entre esa marea informativa hace falta pensamiento crítico. A mi juicio la mayor carencia de nuestros días, provocada por muchos factores imposibles de nombrar todos aquí, algunos: nuestra sociedad de masas que todo lo diluye y la metástasis educativa, que tiene como terrible consecuencia, el estreñimiento mental que campa impunemente en nuestros días. La educación se ha convertido en un panfleto a modo de "Normas para el parque Humano" (P. Sloterdjick).  Pese a la libertad que uno cree disponer para escribir un tweet a fulanito o sobre una decisión gubernamental, me pregunto si somos educados con un espíritu crítico suficiente como para valorar el contenido y la finalidad de una noticia, que los medios orquestan para ser de mayor importancia que otra. Y la respuesta es claramente NO. Kant ya nos advertía que la Ilustración es enemiga del Estado, a medida que un pueblo es educado en lo que él denominaba mayoría de edad (pensamiento crítico, sin estar plegado a lo que dice el vecino) el Estado y sus gobernantes tendrán que responder con mayor exigencia sus peticiones, y eso es lo último que desean los más malos. Casi la totalidad del tsunami informativo se concentra en unas pocas manos, fruto de la globalización, sé que es una cuestión ineludible el que la globalización avance, pero deberíamos preguntarnos qué clase de globalización queremos y no abrazar la globalización neoliberal que nos venden, que es una auténtica estafa y un crimen disfrazado para el conjunto del planeta. Se podrían globalizar los derechos humanos y centrar el énfasis en ello, pero lo que mejor se ha globalizado es la economía, llevando a la bancarrota a muchos países y sus familias.

 Al igual que hay cuatro agencias que dicen  si tu dinero vale más o menos (S&P, Goldman Suxxs) hay cuatro agencias de comunicación que suministran al mundo la información teledirigida. Llega una nota de Routers y el mandado de turno "copy and paste", "copy and paste" de un comunicado gubernamental y así sucesivamente. Las grandes agencias a través de sus millones de comunicados orquestan la visión y resaltan la información según alberguen sus intereses. El término información se vacía y no hace justicia a la misma definición, es una comunicación líquida, fría, sesgada, desenfocada y desligada del carácter ético que toda  información noble debe portar o al menos, aspirar.  

lunes, 23 de septiembre de 2013

Carnival

Un año de parón, reactivo Ampliación del Campo de Batalla, volvemos al duro trabajo de plantar cara al presente.


"Hoy en día el autoritarismo no siempre es fácil de identificar. Los poderes del mundo han comprendido que, la mayoría de las veces, la estrategia de la seducción publicitaria es más efectiva que la dominación por la fuerza. Aunque los titanes de nuestro mundo no pierden ocasión para recordarnos la fuerza bruta que poseen, la mayoría de nosotros nunca llegamos a recibir una orden o amenaza clara y contundente. Las órdenes y normas -seductoras, sutiles, engañosas, barnizadas con un lenguaje eufemístico- nos llegan en cambio por todos los medios de comunicación por los cuales se propagan la ideología, la moda, el conformismo, el egoísmo, el miedo, la sumisión, y las justificaciones clichés (que normalmente se basan en una falta de perspectiva histórica y usan como excusas la complejidad de la vida moderna y la omnipresencia inescapable de una manera u otra de hacer las cosas). A su vez, nuestra complicidad con un sistema nefasto puede no ser tan obvia como dar descargas eléctricas o usar un fusil; puede ser tan sutil como comprar ciertos productos o aceptar sumisamente leyes injustas." Carissa Veliz






domingo, 16 de octubre de 2011

Nihilismo: experiencia vital de apertura


 

    El desierto es la metáfora perfecta del nihilismo. Es metáfora porque el nihilismo no puede edificarse sobre conceptos fríos y cerrados, es una experiencia en la que el hombre es desplazado del centro de su cosmos, y es desértico porque deja lugar a lo originario, porque deja a la experiencia vital en una nueva situación de desnudez frente al mundo. Con frecuencia se piensa del nihilismo como actitud pesimista frente a la vida, donde la palabra negación hunde cualquier esperanza de proyecto o crecimiento.

    Nada más lejos de la realidad. El nihilismo es el primer paso para la emancipación de la identidad personal. Es encontrarse a uno mismo solo en el vacío existencial, y sin ataduras ni encadenamientos propios de la herencia cultural, intentamos crecer desde la proyección personal. Ya no somos copias de Dios, aspirando a ser el formato original, a imitar su valía. Da la posibilidad al hombre de  realizarse sin ataduras ni complejos frente a los escollos que puede suponer la cultura imperante y el ritmo trepidante de la vida.

   Ya no valen las legitimaciones del pasado, ese chiringuito fue levantado y anunciado por los filósofos de la sospecha, que vieron en la tradición que recibieron, un ocultamiento de las posibilidades que tiene el hombre a realizarse. De tal forma es así, que la razón y todo el sistema de valores que conlleva queda relegado al plano de la perspectiva. La legitimación de toda la tradición es desenmascarada, no para instaurar una nueva máscara, sino más bien para poner de manifiesto que no hay verdades sin fisuras, verdades monolíticas pesadas como losas a las que someterse.

    Sin duda alguna el proceso de desenmascaramiento es un primer paso importante. Pero lo que sin duda resulta más complicado es encontrar ese impulso creador, que dé fuerzas y posibilite crecimiento dentro del horizonte de la nada. Es tan amplio el horizonte de la nada que el ser humano se encuentra en un planeta aún "sin colonizar", y sobre el que depositar sus fuerzas, con ánimo de elevarse frente al sinsentido de la vida.

  Llenar de contenido lo que de dado es vacío queda relegado a la esfera individual, si acaso de pequeños colectivos. Sobretodo en la época presente, donde los vínculos con la existencia son líquidos (Bauman). Las identidades cambian constantemente de forma, se funde y se vuelve a diluir. Encontrar una identidad sólida se vuelve por lo pronto una tarea complicada, donde aceleraciones vertiginosas y cambios repentinos hacen que la última fuente de arraigo de la construcción de la identidad esté al alcance de muy pocos (se tú mismo).

  El proyecto comunitario de la ilustración queda relegado a la esfera privada del individuo, en busca de conexiones y puntos de apoyo que el propio sujeto tiene que "valorar", ya que el exceso de bienes de consumo nos entierra en un submundo anestesiado y carente de la solidez de satisfacción que se persigue. No podemos mirar al mundo, sino a nosotros mismos.



jueves, 13 de octubre de 2011

La crisis y la deuda



Hoy en día la mayoría de los países está endeudado. Cabe preguntarse con quién se endeuda y quién le presta el dinero. Es obsceno el engaño, los crímenes que comenten, y la incapacidad de un sistema jurídico tutelado por los mismos. En el zoológico del sistema financiero global del siglo XXI, los países se han convertido en grandes empresas de pequeños grupos que ostentan capacidades financieras descomunales. Nos endeudamos con grupos de inversores ultraforrados que nos prestan dinero a un alto interés, y que tarde o temprano tendremos que devolver todos los ciudadanos a lo largo de una, dos o tres décadas.

Me parece alarmante que los países sean tratados como empresas, a su vez dirigidos por una élite política nefasta, controlando e influenciando el desarrollo normal de lo que se entiende por vida ciudadana. Esta es la historia de la nuestra legalidad, esta es la historia de la "recapitalización" de los bancos, apadrinamos a los que nos ahogan, a los usureros, a los nuevos señores feudales del siglo XXI, esto es lo que ellos llaman sistema, una maquinaria de caos, muerte e injusticia en cadena.

 Noto la bota de la que hablaba Jünger sobre el rostro de la humanidad, aumentando su fuerza y el dolor que nos produce su choque contra el suelo. Sus cooperantes y la estructura mediática va desde el FMI, la ONU, el Banco Mundial... Seguir así es inhumano, defender la realidad impuesta a día de hoy es una forma de extrema violencia, refinada, pero en todo caso extrema.

Puede parecer increíble que esto suceda en nuestros días, pues si, hay que aceptarlo. Hay dinero para los bancos, para las multinacionales, para la carrera espacial, para las guerras preventivas y un sinfín de asuntos que uno no acaba de entender, pero que poco a poco comenzamos a "entender".  La deuda de los países es una forma de esclavitud, de control, un retroceso, una violación, un crimen, una serpiente enroscada en nuestro cuello.


domingo, 25 de septiembre de 2011

Los violentos son ellos...




Viendo como están las cosas en nuestro país y en el mundo, veo en la violencia una posible solución para cambiar las cosas. Obviamente me cuesta pensar así, y me siento culpable por ello. Intentando reflexionar un poco más allá, me doy cuenta de que el sistema mismo, es mucho más violento que la solución violenta que pasa por mi cabeza.  


Con el fin de facilitar la tarea pondré la definición de la RAE a continuación:

violento, ta. 

(Del lat. violentus)

1.adj. Que está fuera de su natural estado, situación o modo.

2.adj. Que obra con ímpetu y fuerza.

3.adj. Que se hace bruscamente, con ímpetu e intensidad extraordinarias

4.adj. Que se hace contra el gusto de uno mismo, por ciertos respetos y consideraciones.

5.adj. Se dice del genio arrebatado e impetuoso y que se deja llevar fácilmente por la ira.

6.adj. Dicho del sentido o interpretación que se da a lo dicho o escrito: Falso, torcido, fuera de lo natural.

7.adj. Que se ejecuta contra el modo de regular o fuera de razón y justicia.

8.adj. Se dice de la situación embarazosa en que se halla alguien.


Ahora si que me apetece reventarlos a todos. Pues en una prostitución del lenguaje, típica de nuestro presente, nos han hecho olvidarnos del significado de la palabra "violento", o más bien se han vacunado contra él. Parece que lo que está amparado por la legalidad no es violento. Parece que porque el sistema permita lo que se está permitiendo no es violento, cuando en realidad es una forma mucho más cruel y depurada del término violento. Parece que por estar en un escaño o respaldado por un sistema electoral de mierda no es violento. Parece que tener un patrimonio de mil millones de euros no es violento, porque se lo ha ganado cumpliendo las reglas..."¿del juego?"

Pues bien, yo encuentro más violento todas las atrocidades y atropellos que estamos pagando en nuestros días, que sacar a guantazos a los responsables chupasangres que nos han conducido a este increíble y maravilloso presente.




miércoles, 21 de septiembre de 2011

Internet: nuevo campo de batalla.


La aparición de internet, cuyos precursores vieron en él una nueva vía de siembra para el control de las masas, tiene otras reglas, otra flexibilidad, es otro formato. Lo que iba a ser una nueva televisión donde catapultar los ideales vigentes que promulgan las estéticas del "soy lo que tengo",  se ha convertido en vía posible para revertir el orden establecido. ¿Cómo? Pues tenemos muchos ejemplos: destrucción de la industria discográfica, la mal llamada "piratería de contenidos", ataques contra "la seguridad" de las naciones, publicación de documentos que se pretendían como secretos, bloqueo de páginas comerciales, gubernamentales...

Cuando el individuo deja de tener un papel pasivo como en la televisión o en la radio, en la que es mero receptor de un mensaje, para participar bajo sus deseos en un nuevo espacio (no físico), las consecuncias son como poco, desconocidas. Dicho de otro modo, ya no somos meros espectadores sino participantes de la sociedad multimedia. Este margen de participación se ha vuelto en algunos casos un fastidio para el modelo cultural impuesto, un ataque en toda regla. Por eso veo que en el ciberespacio, hay un nuevo campo de batalla.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Mutación: sospecho luego existo.


  Mi antiguo y querido catedrático de estética, José Luis Molinuevo comentaba en su  blog:
 "La tesis de Groys: en las sociedades mediáticas es verdad, no lo que nos saca de dudas, sino lo que confirma nuestras sospechas...Mutación: sospecho, luego existo."

  En el siglo XIX un grupo de filósofos, pensadores y literatos fueron denominados "los filósofos de la sospecha". Su principal tesis era poner en duda el largo camino recorrido por la razón, que con el tiempo derivó en mecanismos actuales tan arraigados como el utilitarismo, la razón instrumental, el positivismo y otra larga serie de ismos. Para los filósofos de la sospecha, el mundo fundado en verdades monolíticas y sin fisuras les provocaba la mofa y la risa. "La Verdad" ya no era tema de interés porque no existía tal verdad, y sobre ella levantaban la sospecha.

  Nosotros hemos dado una vuelta más a la tortilla. Ya no nos interesa la búsqueda de una verdad que se desenmascara como inexistente, sino el reconocimiento de nuestras sospechas. Por poner un ejemplo, las revelaciones de Wikileaks no hizo más que confirmar nuestras sospechas sobre el funcionamiento del mundo, muchos afirmaban que no ofrecían demasiada novedad, pero se confirmó el fondo que sospechábamos, que un gato muerto se escondía bajo una buena parte del engranaje del mundo.

   La formula cartesiana se redime bajo nuevas mutaciones: en sospecho luego existo, clickeo luego existo, poseo luego existo, consumo luego existo... La sospecha se torna como valor indicativo, forma de penetrar en las complejas sociedades tecnológicas en las que nos hallamos inmersos.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Fake empire.


   Estamos medio despiertos, en un falso imperio. En la era de la globalización hemos conseguido "globalizar" la economía del "globo". Todas las economías unidas, a través de la bolsa, de las multinacionales, de las materias primas, de la industria farmacéutica, armamentística y demás. Lo que no hemos conseguido es globalizar los derechos humanos, la satisfacción de las necesidades básicas de la población mundial y un sinfín de aspectos cuya importancia es de primer orden.

   Nos globalizamos para lo que quieren, pero otros aspectos primordiales quedan marginados y relegados al plano de lo inexistente, tachándolo de imposible y utópico. No seré yo quien diga que se pueden erradicar todos y cada uno de los males que afectan al globo, pero ignorar que lo que se da en el presente es una violación de los principios éticos más elementales es querer estar ciego.

   El país abanderado de la libertad, Estados Unidos, es un falso imperio. Se revela como potencia hegemónica modelo a seguir. Nada más lejos de la realidad, su proyecto ha caído y sigue cayendo sin poder frenar su decadencia. Véase Guantánamo, las cajas negras de la CIA; el asesinato de Kennedy, el amparo de sus bancos a dictadores y asesinos, su venta insaciable de armamento, la utilización de las embajadas como sedes de espionaje, la compra/venta planetaria de recursos humanos y su carrera atómica. Eso sin contar los pucherazos electorales, su intento de patentar el mundo a costa de los más débiles y necesitados y su sumisión a la cultura de Wall Street.  

  No quiero echar la culpa a un sólo país de lo que acontece, ni siquiera creo que el lenguaje me permita culpar a una nación de lo que ocurre, sólo quería vislumbrar un ejemplo cercano y conocido por todos de lo patético e insultante que resulta vivir en nuestros días.  El frenético modelo en el que vivimos está en la UCI, a merced de unos mercados que dictan las normas y las directrices de del poderoso don dinero. Seguir en esta dirección propiciará el desastre total, a falta de que la gente opte por una alternativa viable que nos ayude a escapar del oscuro pozo en el que nos encontramos.

  La realización de un proyecto humano a nivel global se vuelve por lo pronto más necesaria que nunca. Desconozco los detalles de dicho proyecto, lo que no pienso es creer que las cosas no se pueden hacer mejor. Se pueden tener dos actitudes al respecto, ser mero espectador, o intentar desde las posibilidades de cada uno mejorar aquellas situaciones que uno tenga más a mano. Levántate, porque has nacido en un falso imperio, levántate y acepta la realidad de un planeta que se zarandea y se agita ante el interés de los" muy pocos". Levanta la cabeza y medio somnoliento date cuenta de que vives en un falso imperio, bajo las fuerzas tiránicas de los mercados, siempre insaciables y depravados. Levántate, porque nos espera un nuevo amanecer o nuevo anochecer de este falso imperio. A este falso imperio le falta oxígeno, a este falso imperio le falta explotar e incendiar todas las enajenaciones sobre las que se ha elevado.



jueves, 1 de septiembre de 2011

El becerro de oro: historia de un suicidio cultural.



    Llevamos más de dos años empapándonos de términos económicos totalmente desconocidos para nosotros hasta el estallido de la crisis. La economía es realmente un tema de moda en el presente. Todo ellos es debido a la crisis endémica que atraviesa el sistema. Es curioso como en un mundo plagado de expertos pueda suceder lo que ahora está sucediendo. ¿Qué nos ha sucedido para que en nuestro sistema estalle una metástasis que parece no tener fin? ¿Cómo hemos llegado a esto? Las respuestas en este ámbito son múltiples, ninguna excesivamente concreta, nos llevaría numerosos volúmenes abarcar todos los factores y relaciones que están desencadenando el hundimiento de Occidente. Pero era la crónica de una muerte anunciada, no fueron pocos los que advertían que todo se iba al carajo, que vivíamos los últimos días de una cultura que caía en picado.

    Tony Judt en su ensayo "Algo va mal" (Taurus 2010) nos relata como desde la caída del muro de Berlín en 1989 hemos ido hacia atrás, como los cangrejos. Las diferencias sociales han crecido en estos últimos veinte años, en países como EE.UU o Reino Unido. La caída del muro era la llegada de una panacea, dónde el capitalismo (bando vencedor) iba a dotar de derechos y oportunidades a un planeta que había sido hundido y humillado en las poblaciones soviéticas. Pero algo salió mal, pese a que muchos países pasaron de la extrema dureza de la vida, a respirar un poco más aliviados (véase el caso polaco), la realidad es que en la mayoría de países "avanzados", las clases medias sufrieron un severo retroceso, los pobres se hicieron más pobres y los ricos más ricos. La tesis del ensayo finaliza con una premisa muy sencilla, en los últimos 21 años, desde aquella caída simbólica del 89, no hemos hecho una mierda. Hemos tirado 20 años a la basura, sin saber muy bien la dirección que debíamos tomar, hemos desperdiciado tiempo, recursos, y propiciado un retroceso notable en las condiciones de vida de la población.

   Que nadie se engañe al decir que la tecnología avanza, o que ahora tenemos tabletas e Ipod, la realidad de hoy es que hay más paro que nunca (más del 20% en nuestro país), la vivienda se ha vuelto un bien de lujo, las diferencias culturales han estallado en enfrentamientos y terrorismo, la clase política se ha acomodado y perdido todo ápice de excelencia, las multinacionales aglutinan más poder de decisión e influencia que los mismos estados, África sigue olvidada suministrando materias primas y sufriendo hambruna, la carrera armamentística es el principal punto de inversión planetaria, y el planeta en general se hunde en una deuda que parece no tener fin.

   Pero la pregunta es, ¿con quién nos endeudamos? Cuando escuchamos que hay que comprar deuda de aquel país o de este otro, ¿quienes son los prestamistas?... El mundo se ha vuelto tan loco, que hoy en día los países están en venta. Salen a bolsa como si de una empresa se tratase, y grupos de inversores inyectan dinero en ellos con un alto porcentaje de intereses. Definitivamente nos hemos vuelto locos. Los 500 hombres más poderosos del mundo andan dejando dinero a los países cuando les viene en gana para que estos puedan salir a flote. La mercantilización del mundo, de estados completos en manos de un pequeño grupos de todopoderosos que poseen lo que países enteros necesitan. Islandia se ha negado a devolver la deuda contraída con bancos americanos, alemanes y holandeses, al encontrarlo un auténtico disparate.

   Cuando España saca sus bonos a subasta, estamos pidiendo préstamos que vamos a tener que devolver el total de la población, a un alto interés, a un grupo de hijos de puta, que se han enriquecido a base de pisar la cabeza a los demás, privándoles de las necesidades más básicas. Empresas que por su poder e influencia han conseguido someter a la clase política, pagan el mínimo de impuestos en un complejo entramado de leyes, cada vez solidifican más su poder y hacen más global su alcance. ¿Tiene el mundo que responder ante semejante panda de hijos de puta? ¿De verdad me dicen que las cosas no pueden hacerse de otra manera?.
Claro, ellos te dirán que todo es muy complejo, que las utopías no existen, que si tienes una alternativa mejor que la digas, fundes un partido y acates tú mismo las reformas. Pero ni siquiera así conseguirás nada, ya que los mecanismos del sistema, el circo del sol, está montado para que los mismos siempre ganen mientras que los demás sean mano de obra barata o palmen de hambre.

    No existe crisis económica, no existe escasez de recursos, lo que hace falta es cambiar la dirección en la que navega nuestra cultura. Nos han vendido que somos la élite de una gran civilización, nos han vendido que la globalización es un proceso que no se puede parar. Es cierto, no se puede parar, pero de ahí a imponernos la globalización neo-liberal que es una auténtica estafa y que ahora estamos pagando todos hay un mundo. Puedo parecer tremendamente pesimista, nada más lejos de la realidad. Pienso que el ser humano cuando navega en una dirección con propósito claro consigue sus objetivos. El problema es que no se quiere hacer, o que nos han comido la cabeza haciéndonos creer que las cosas son muy complejas. Es cierto que no son sencillas, pero no os dejeís embaucar por aquellos que dicen que las cosas no se pueden hacer de otra manera porque no me lo creo. ¡Claro que se pueden hacer de otra manera!

    La economía, estoy cansado de esa palabra... que no deja de ser una ciencia bastante inexacta y que en los últimos años a mi parecer a quedado totalmente devaluada. ¿Cuantos nos advertían en 2002 que íbamos por mal camino, cuando tenemos tantos "expertos" en el tema trabajando en ello? La historia de esta crisis es tan sorprendente que cuesta creer que esté sucediendo. Es una crisis artificial, se arruinaron  grandes empresas y bancos por un proceder sin escrúpulos y un afán por ganar más y más a base de poner en jaque a todo un sistema. El estado los rescató (ya me podrían rescatar a mi), y ahora nos dicen que trabajemos hasta los 67 años, que hemos sido unos irresponsables, que tenemos que trabajar más... ¡Anda ya! Si a mi o a cualquier otro se nos arruina el negocio cerramos y nos jodemos, ellos no. Tras esta falacia, tras esta gran mentira de la que salen beneficiados muy pocos pero mucho, estamos todos nosotros, y un mundo interconectado sometido a unas reglas e imposiciones absurdas planificadas por los mayores hijos de puta del planeta, que no quieren dinero, ya están forradisimos, sino algo mucho más palpable y abarcable: el poder.

    Por eso, a la crisis económica subyace una crisis mucho mayor, que es una crisis de valores. La gente de arriba, KPMG, S&P, BP, Monsanto, Lookhed Martin, General Dimamics, grandes firmas y multinacionales... sustraidas de toda ética operan depravando todo lo que encuentran a su antojo, sin que nadie las pueda detener por el momento, pues ellas han creado las reglas del juego. Han sobornado, han prostituido las normas, los intereses y los bienes del planeta. Y su mayor éxito es hacernos pensar que hemos sido nosotros. Este es el reflejo del mundo en que habitamos.

    ¿Quereís soluciones? Pues yo no las tengo, pero estoy seguro que hay un montón de gente preparada que si tiene buenas ideas que aportar, pero no les dejan hablar, porque no interesa. Son demasiados ámbitos los que hay que tratar y yo  no soy un experto, pero me niego a pensar que no exista gente capaz de hacerlo mejor, y sé que las hay. No son pocos los que llevan denunciando décadas los abusos y perversión de las democracias occidentales en manos de unos pocos.

    Respecto a España quiero dejar por escrito algo. Me comentaba un amigo este verano, cuyo olfato  admiro, que nuestro país dejará de ser lo que la mayoría hemos conocido hasta ahora una semana después del 20-N, día en que se celebran las elecciones. ¡Con fecha y todo os lo dejo!, el día en que se vea el verdadero pastel que este gobierno nos ha dejado, si las autonomías están arruinadas, ya veremos como se queda el gobierno central, cuando lleguen otros y descubran toda la panadería montada. Lo más duro será que ante terrible perspectiva y desolación, el gobierno se legitimará para tomar medidas drásticas que nos afectarán a todos directamente, una bancarrota que tardaremos un par de décadas en recuperar. Y como dijo nuestro ZP tras un debate: "buenas noches y buena suerte".