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miércoles, 28 de mayo de 2014

Gravitando sonidos y emociones


   De las muchas o pocas cosas que me ha dado la vida, la música ocupa un lugar insustituible. Si algún día me quedo sordo espero haber madurado lo suficiente como para masticar tan penoso trago. La música siempre acompaña mi actividad cotidiana, sin ella me cuesta entender y entenderme, en casi cualquier momento un disco o una canción están en mi recámara, esperando para dar forma a mi presente más inmediato. Profundamente relacionada con el sentimiento, son muchas las ocasiones en las que mis propias palabras no llegan a entenderme por mucho que me busque. Estando en el mismo lugar en el que estoy, me transfiero de plano, y sin saber explicar demasiado bien cómo, hallo en ella torrente de intensidad, multiplicación afectiva, ligereza y permeabilidad de todo cuanto me rodea. Me recuerda lo solo que me encuentro en esta vida y a la vez lo cerca que estoy de los demás, de mis pasados y recuerdos, compañías y vivencias masticadas a lo largo de los años. Su capacidad de transformar por completo la experiencia más cotidiana es más que vasta, irrumpe partiendo como un rayo los momentos de desidia, tristeza, alegría o conversación y diálogo con uno mismo. Como un mar que se agita en lo profundo, mis temas favoritos hacen retumbar mis tímpanos y me hacen mudar de piel, mutan mi ánima, que escondida entre la bruma y la sombra se ofrece a la evidencia de mis propios ojos cargada de cristalina claridad. Recuerdo cuando leía Schopenhauer, donde en la música todos los sentimientos vuelven a su estado puro y el mundo no es sino música hecha realidad. Es ahí cuando todo toma un cariz totalmente distinto, el código del cosmos se descifra porque no hay mayor música que la realidad misma, hasta el mismo tiempo se dilata y se contrae, desapareces y te trasladas sin abandonar ni un segundo tu lugar, por eso recurro a ella con repetición, asiduidad, reiteración, continuidad y constancia. ¿Cuantas tardes en mi casa, o mañanas en el metro, o viajando o en la ducha, me sustraigo y me ubico en la mismidad de lo que me brinda o arrebata mi momento? Son demasiadas como para no haber escrito antes sobre ello.

miércoles, 19 de febrero de 2014

ARCOmplejados


 Hoy se abre ARCO, el supermercado del arte contemporáneo español, el mayor bodrio para estériles intelectualistas, que vomitan su discurso ininteligible para poder cagarse en los pantalones bien a gusto. Sólo he asistido a una de sus ediciones, me indigné, por eso ahora me indigna asistir.

 Ni siquiera es una exposición, sino como su propio nombre indica, una "feria", así que no debemos esperar más. Al precio de las entradas uno se puede pasear en modelitos por las salas contemplando la idiosincrasia de la aristocracia gilipoyesca por excelencia. No es el Arte del mercado, sino el mercadeo del arte, institucionalizado, e infravalorando a la gran cantidad de buenos artistas que tenemos repartidos por el territorio nacional. ARCO, por favor, desaparece.

jueves, 20 de mayo de 2010

Estética del horror natural: el corazón de las tinieblas de Joseph Conrad.


  Si Lovecraft es una de las principales figuras a la hora de trasmitir una estética del horror sobrenatural, a mi juicio, Conrad es el máximo exponente del horror natural. Para los descuidados decir que la famosa película Apocalipsys Now es una adaptación de la novela situada en Vietnam. El libro habla del proceso colonial africano, donde los europeos, algunos con más culpa que otros, mostraron la cara más amarga y cruel del dolor a los incivilizados. Es una estética mucho más cercana, realista y palpable, esta ahí fuera y dentro de nosotros, es la estética del horror del hombre y la naturaleza. Es por lo tanto un relato de los instintos primeros de nuestra condición,  que no están extintos, siguen ahí, les tememos, por eso queremos olvidarlos y enterrarlos. La novela puede leerse en varias claves. La primera de ellas podríamos vislumbrar una crítica a la colonización del Congo, de cómo los europeos civilizados e “iluminados” por el progreso devastan toda una zona de riqueza natural sin ningún tipo escrúpulo, a base de mano esclavista y de explotación de recursos. Pero su reflexión estética y moral va mucho más allá de una situación histórica concreta. Es en este punto donde nos centraremos. No podemos hacer una lectura admitiendo la tesis de que es el olvido del hombre, algo que ya no existe y ha desaparecido, porque la actualidad del tema es pasmosa ante una mirada atenta.

Remo Bodei admite que gozar de una obra de arte es un delito, las grande obras de la humanidad, nuestra cultura, han sido construidas a costa de grandes sufrimientos de violencia, este sentimiento nos impide gozar, ya que toda cultura se vuelve un documento de barbarie. El pasado espera que el presente redima esas injusticias. No quiero dar más rodeos, sencillamente poner de manifiesto que la violencia tan condenada en nuestra sociedad es una condena ilusoria, porque a través de ella Occidente ha llegado hasta donde está, y no estaría de mas decir que seguimos ese mismo camino.

  El libro de Conrad es una obra maestra, como ya he señalado con una terrible actualidad y cercanía. Se podrían escribir volúmenes sobre ella, yo me centraré en el horror como condición humana y los límites que impone. La idea del hombre se desnuda ante la cruda la realidad, tremendas fuerzas se desatan hasta alcanzar una locura que llega a ser testimonio de cordura, en un marco natural que poco tiene que ver con salir de excursión al campo. Aquí la naturaleza se muestra como la auténtica casa del hombre, su lugar esencial donde se desenvuelve. Pero no resulta una naturaleza cercana y amable, no es la madre tierra que nos proporciona alimentos y lugar en paz donde vivir. Es una naturaleza densa, pesada, frondosa y hostil. En su corazón aparecen las tinieblas que acechan y te atrapa, muestra el secreto más salvaje de todo ser viviente, donde las fuerzas elementales de cualquier ser vivo se disparan. Las fuerzas naturales como fuerza elemental de la que nos hemos distanciado. Jünger habla del dolor, de la barbarie que es capaz de soportar el hombre, aquí esa barbarie acaba enviando a las personas al mismo centro del dolor, del miedo. Fuerzas naturales de la noche que acaban atando a uno a las propias tinieblas. Cuanto más se penetra en la jungla, con mayor fuerza surge ese instinto animal que todos llevamos dentro: “Traté de romper el hechizo, el pesado y mudo hechizo de la selva, que parecía atraerle hacia su despiadado seno despertando en él instintos brutales y olvidados, trayéndole a la memoria pasiones monstruosas y satisfechas”.  

La jungla del Congo evoca directamente los instintos latentes y adormecidos de los hombres, satisfacciones y fuerzas que vetamos desde el momento en que nacemos. No conseguimos que desaparezcan, hoy en día hay saltos de violencia que podemos ver en los telediarios. Desgracias ajenas y noticias de la prensa amarilla que demuestra que cuando aparece un resquicio de los sentimientos más oscuros de la persona, emanan con fuerza y lo tachamos de actitud incomprensible. Nos quedamos anodinados cuando vemos o leemos una noticia, preguntándonos a nosotros mismos cómo puede ocurrir, y la realidad es que en ningún momento podemos dejar de ser lo que somos. La naturaleza acogedora acaba desgarrándose, un desgarro de la contradicción humana donde sólo existe el horror para sobreponerse.

  Es un camino peligroso, el corazón de África como núcleo de la barbarie, tanto de unos como de otros. Es casi como una reminiscencia de lo que habíamos sido, y de lo que seguimos siendo pese a que no lo veamos. La naturaleza susurra cosas que jamás habíamos oído sobre nosotros mismos, se nos revela como intratable, como guardiana de los instintos más plenos y primarios del hombre. La pregunta es saber hasta que punto podemos controlarlo.

  Kurtz, es el personaje principal, no es el que más aparece pero es el resultado de todo lo que se ha ido gestando, el culmen de la situación desatada. Él no elige, sobrevive y comprende que el miedo que ata al ser humano le hace inservible. Vence al miedo y entonces todo se descontrola. “Yazgo aquí, en la oscuridad, esperando la muerte”. Kurtz claramente inicia un viaje de no retorno, o mejor dicho, de retorno a lo originario, a la verdad en sentido griego, lo que está patente. Más que pesimismo y negación viene a ser una aceptación, digiere la crudísima realidad que le ha llevado al límite antes de que le destruya, sabiendo que el mundo le supera en fuerza. Ya no lucha por unos ideales porque lo que se impone es la realidad, la realidad de un ser viviente en el que su destino no puede ser tomado por las riendas. 

 Dice así: "¡Mi destino! La vida es una bufonada: esa disposición lógica para un objetivo vano. Lo más que se puede esperar de ella es un cierto conocimiento de uno mismo, que llega demasiado tarde, y una cosecha de remordimientos inextinguibles. Yo he luchado a brazo partido con la muerte. Es la disputa menos emocionante que podáis imaginar”. El viaje no siempre es compensatorio, sino todo lo contrario, el viaje no puede dejar indiferente, porque sino no sería viaje.  A lo largo del viaje las noticias que va recibiendo de Kurtz le despiertan un interés por él y el misterio de lo que está sucediendo en el núcleo selvático. Llegará un momento en que Kurtz se eleve, a un rango mitológico y reciba admiración por parte de Marlow, al menos hasta que se encuentre con él. “¿No habla usted con el señor Kurtz?... A ese hombre no se le habla, se le escucha…” La novela va nutriendo la figura de un Kurtz, al que acusan de haber perdido la razón, y en el viaje se perfila su icono hasta elevarlo a una categoría más allá de lo humano, quizás no más allá, pero sin duda, en la parte final del libro uno no tiene duda de que Kurtz esta rozando los límites del hombre.  Marlow se encarga de dar testimonio de ello, desde la luz hasta los infiernos, el mundo es una mezcla de ambos.

  Kurtz representa la aniquilación de los valores de la razón, del progreso y la civilización que conocía. Experimenta un regreso al animalismo que está latente en nuestro ser. Ante la pasmosa experiencia que le toca vivir, llena de miedos y horrores, llega a un punto de asimilación de los mismos hasta volverle loco. Se rodea de cadáveres empalados, se muestra impasible a la barbarie y al canibalismo, ya le da igual todo, y comprende que eso es el ciclo vital en estado auténtico. Kurtz acaba tomando forma mitológica, su manera sublime de ver el mundo acaba llamando la atención de quien le conoce. 

  En profundidad la depravación de Kurtz, es fundamentalmente fiel a la imagen de sí mismo. De todos nosotros, el conocimiento de nuestros propios límites viene totalmente condicionado a los sentimientos vividos. No se puede amar sin ser amado primero, y lo mismo ocurre a la inversa. Uno conoce, uno vislumbra el mundo y este le condiciona. Las fuerzas elementales de nuestra propia condición son en última instancia incontrolables. Cuando el dolor apura, se manifiesta y nos retuerce, cuando no podemos comprender lo incomprensible, cuando los grandes relatos históricos y metafísicos caen en ficción y la vida, desnuda se impone por sí misma. 

  Desgraciadamente es una estética del horror natural, pero también de la cercanía, no la ignoremos, recomiendo la lectura de la obra sin dilación alguna para ávidos lectores. 

domingo, 16 de mayo de 2010

Estética del horror sobrenatural:Lovecraft y sus criaturas.

  Lovecraft fue un tipo muy peculiar. Ya desde niño rehusaba de jugar con otros niños para  adentrarse en los libros de la biblioteca de su abuelo. Lovecraft era un muchacho callado, enfermizo y apático. No le gustaba el pescado, sentía aberración por el mar, y por muchas más cosas. También le producían horror los invertebrados, la vida marina en general, las bajas temperaturas, los obesos, la gente de otras razas, el mestizaje, los suburbios, los instrumentos de percusión, las cuevas, los sótanos, la vejez, los grandes periodos de tiempo, los desiertos, los océanos, las ratas, los perros, la campiña de Nueva Inglaterra, la ciudad de Nueva York, los hongos, las sustancias viscosas, los experimentos médicos, los sueños, las texturas gelatinosas, el color gris, la vida vegetal, los lapsos de memoria, los libros antiguos, la niebla, los gases…

  La sombra del suicidio recorrió su vida, tenía una botella de cianuro por si algún día decidía abandonar este mundo, fue una lucha feroz contra la muerte en todo momento, y eso teniendo en cuenta que el mundo le resultaba especialmente hostil. Pasó grandes penurias económicas durante toda su vida. Vivió de una pequeña herencia que pellizco durante toda su vida. Nunca llegó a la miseria, pero para subsistir miraba los precios de todos los artículos, hasta de los más básicos. Era pobre y a la vez desinteresado. Nunca tuvo gastos importantes, ni para comprarse un vehículo ni para viajar a Europa, una de sus grandes ilusiones.

   Se caso con Sonya, una chica que se  declaró profundamente a un Lovecraft tímido e incapaz de mostrar sus sentimientos ante quien amaba. Fueron unos años felices, él lo dice en sus cartas, hasta que en 1924 su esposa pierde el empleo y todo salta por los aires. Lovecraft buscará un trabajo para ayudar a subsistir a la familia. Pero poco tenía que decir Lovecraft de rasgos como el dinamismo, la competitividad, sentido comercial, eficiencia… Nada, no encontró nada, y no es que la época económica fuese muy mala, es que era un inadaptado.Sentía un profundo odio racial, que influiría en el resto de su obra.  Su clase social estaba muy bien definida: la vieja burguesía, protestante y puritana de Nueva Inglaterra. Le parecía evidente, que gente tan educada y refinada tiene que ocupar los puestos altos del orden social. También es reaccionario, y pone las nociones  orden y tradición por encima de libertad y progreso.Simplemente es muy de la vieja escuela.

   Por las demás razas siente desprecio, aunque no las conozca, sencillamente ni si quiera se interesa por ellas.    Aunque su miedo y asco hacia los negros  hacía mella en su mente,  su educación le obligaba a guardar buen tono.A ellos se referirá como bestias, humanoides aberrantes y deformes, carentes de sensibilidad, abominaciones que escupen al género humano con su existencia. Este odio no puede ser bueno para nadie.La situación se agudizo en su etapa por Nueva York, donde convivir con esos animales llego al límite.Lovecraft, que tenía que juntarse con esos burros en las colas de empleo, y ver que sus modales no le daban ninguna garantía adicional para conseguirlo, se sentía fatal. Este horror le agitaría por dentro a lo largo de su obra, provocándole unas fluctuaciones de ánimo penosas. Sentía un profundo sentimiento de fracaso por su existencia. Muere el 15 de marzo de 1937, de cáncer, educado y afable hasta el final.

  En sus escritos aborda lo misterioso, incomprensible y que esta más allá de lo que puede entender nuestra razón, lo "sobrenatural". Una cosmovisión invade la literatura de Lovecraft. Bajo la superficial mirada del hombre, se halla un universo con seres antiquísimos, auténticas divinidades oscuras, que observan nuestro mundo sin que nos percatemos de su existencia. Deformes, terribles, primigenios, bestias sin rostro ni aparente forma que con solo mirarles provocan la locura. Estos seres aparecerán a lo largo de sus relatos, criaturas que poblaron la tierra mucho antes de que el hombre caminase por ella.Saberes prohibidos, libros malditos, cultos primigenios, de tribus olvidadas a unos ancestros que implacablemente destruirán la tierra. Templos perdidos, aún no hollados por el hombre, donde en sus paredes se relata el origen de todo, las verdades del mundo. Criaturas horrendas que provocan pavor a nuestra existencia. No es un horror lejano, el mundo aunque se nos muestre normal, descansa sobre su destrucción. Es un horror que está ahí, no es fantástico, es cuestión de tiempo que nos demos cuenta. La verdadera pretensión de Lovecraft es incitar al lector a pensar que existen unas criaturas colosales, de formas indescriptibles, multiformes y horrendas implicadas directamente en el origen del universo.

 Nosotros no somos nada frente a ellas y vivimos sumidos en una existencia ignorante de lo real. Los personajes de sus relatos se encuentran en este nuevo mundo, que es el más real que han conocido. Un mundo que no esta hecho para ser descubierto a la mirada del hombre, porque no estamos preparados.
Un mundo con unas construcciones titánicas, llenas de jeroglíficos, grabados, esculturas retorcidas y horrendas. Salas y más salas que evocan al infinito, a lo inconmensurable. La arquitectura le fascinaba, era el elemento total. Grandes ciudades góticas, que evocan las noches de los antiguos tiempos. No se que hubiera pasado si llegase a conocer Salamanca. En sus relatos nos encontramos con enormes templos, iglesias y pirámides que no solo encarnan el aspecto arquitectónico, sino también el ritual. El rito es la sombra de esas construcciones y se encuentra íntimamente ligado a la obra.

  Mientras tanto, los Dioses Antiguos duermen en la ciudad submarina de R’Lyeh, esperando su Parusía. El evento, aunque inevitable, vendrá anticipado por el horror, ya que significa la aniquilación de toda vida en la tierra. Los personajes que Lovecraft describe en sus relatos no suelen llevar el peso de la obra. Su función es mostrar al lector lo que ve y siente. Uno se integra en el personaje y camina en la historia junto a él en todo momento. De esta forma el lector se integra en el mundo y es prácticamente él mismo es quien realiza la aventura. Muy raras veces el lector posee información que los personajes desconocen, el narrador no es especialmente generoso.

  El heroísmo está apartado de los relatos. Los personajes no destacan por sus virtudes (yo no desearía tenerlos como amigos frente al peligro) a la hora de tener sus aventuras, el papel del hombre ante los dioses es observar su infinitud y caer en la locura. Pueden parecernos simpáticos, y compartimos con ellos el horror. Son personas pasivas, carentes de dotes especiales. Humanos normales y corrientes que nada tienen que hacer ante la oscuridad perpetua de la locura en la que van a caer. Generalmente son estudiantes, científicos o exploradores. Lovecraft no tiene piedad de ellos, y siempre acaban enloqueciendo. Aun así todos tienen sus rarezas. En un relato uno de los personajes descubre que vive con un vampiro, y se queda con él, no hace nada por alejarse. Sufre vómitos y desmayos cuando su compañero se transforma , pero no huye y acaba enloqueciendo, ni siquiera se molesta en alquilar otra habitación. Eso no es algo muy normal que digamos...

  Ningún personaje de las historias de Cthulhu vuelve a ser la persona que era. Las experiencias que padecen son tan negativas que la mayoría muere, y los que se salvan cargarán con las secuelas toda la vida, sin remedio alguno. En mi opinión ellos no son los que llevan realmente el peso de la obra, es el horror cósmico que sentimos a través de ellos. Lovecraft para ser sinceros no deja muy bien a la humanidad. A todos les esperan aventuras muy desagradables, a la mayoría les conduce a la muerte, y a los demás a la locura. Ese es el trayecto. Las grandes descripciones y atributos son para los seres innombrables con los que se encuentran.
El estilo de la obra lovecraftiana no es de gran calidad, literariamente hablando. Su escritura, abrupta en numerosos adjetivos no resulta especialmente bella. El empleo de muchas palabras, el ritmo del relato, las especificaciones constantes puede resultar un poco arduo. En algunos casos nos encontramos sustantivos con tres adjetivos. Es un estilo totalmente barroco y descaradamente arcaico. Lovecraft es más efectivo cuando evoca el reino de lo inhumano, de lo sobrenatural, de la misma forma que es mejor cuando sugiere que cuando describe. Lo suyo es un constante sugerir más que un mostrar, nunca enseña el verdadero núcleo del horror.

  Realmente Lovecraft crea atmósferas. El lector se integra en el ambiente del que cada vez disponemos de más datos. Sus palabras acaban te acaban en una misteriosa tenebrosidad que incita al personaje a llegar al fondo de la cuestión, que siempre es la locura. El pulso narrativo siempre es el mismo.  La curiosidad ante ciertos hechos empuja a los hombres a conocer los más  temibles secretos que guarda el universo. Es una realidad que en la vida cotidiana no se observa, permanece oculto por un velo a los ojos de insignificantes y gusanos mortales.

  Los personajes nunca buscan vivir esas experiencias tan nefastas, generalmente un hecho hace que se tope con ellos. Por ejemplo, una expedición a la Antártida, todo transcurre con aparente normalidad hasta que descubren una pirámide sumergida bajo el grueso hielo. Empiezan a ocurrir sucesos extraños y ellos investigan lo que sucede. A medida que avanzan en esa empresa van siendo testigos de abominaciones y horrores jamás conocidos. Sus experiencias se vuelven enloquecedoras, empiezan a perder la razón pero algo les llama a seguir, porque ante la aparente realidad algo tiembla, algo late.

  El lector sigue al protagonista en todo momento, y siente con él ese vacuo horror que lleva al personaje a lo más hondo de la cuestión. Poco a poco se muestran mas detalles, que generalmente es más información, acerca de aquello que el protagonista desea saber, pero Lovecraft nunca muestra su horror directamente, siempre deja algo escondido. Cuando el viaje llega a la última etapa, los personajes son totalmente conducidos a la locura por el horror que presencian. Cthulhu se muestra, y el personaje pierde la razón sólo con verlo. Así serán todas las historias en líneas generales. Los paisajes cambian, puede ser la Antártida, un volcán o un pueblecito de Nueva Inglaterra, pero las fases son las mismas.

  Así podemos hacernos una idea clara de cómo es su escritura, su ritmo, su forma de tratar a los personajes.Penetrando más en lo que puede ser el pensamiento del autor, diría que Lovecraft era materialista. Incitaba al lector a creer en divinidades materiales que querían conducir al mundo a su destrucción. Pero ese materialismo no está privado de elementos soñadores. La humanidad frente a lo infinito. Un infinito tan real como una roca. La humanidad  endeble, ignorante ante los sucesos que caerán sobre nosotros, vive con los días contados. Los Antiguos, implacablemente hostiles a la débil raza humana, están más allá de la vida y la muerte. Y los personajes no son capaces de asimilarlo, su insignificante existencia frente a la cara del horror. No hay piedad, porque no existe, no somos nadie. Los sentidos son un modo de percibir el horror, la nausea, la admiración o la repulsión del universo. El terreno del horror material, para desembocar en un terror psíquico, que nos conduce a la locura. Así a través de abominables percepciones y realidades repugnantes provoca el horror en el lector. La transformación de percepciones ordinarias de la vida en fuente inagotable de pesadillas, de degeneración babosa. El terror lo oímos, para luego ser visto.

  Aún así, aunque su obra no fuera brillante literariamente hablando, el terror y los horrores cósmicos de Lovecraft tienen su propio atractivo. De entre todos los escritores de terror, fue el único que se valió de esto: el Infinito Universo. Una idea que explotó constantemente, como se puede apreciar en el trabajo.
Lovecraft suele considerarse un autor de novelas y cuentos de horror. Esto, por el simple hecho de que sus narraciones, efectivamente, dan miedo. Además, incluye una serie de datos y referencias que inducen al lector a creer en la existencia real de seres tales como los Primordiales y los Profundos, y que realmente existió un árabe loco llamado Abdul Alhazred que escribió un libro llamado Necromicón. Esa mitología creada por el, desde su fantasía se llega a mostrar con una cercanía sorprendente. Además el género de terror no es sencillamente el más fácil de explotar, por lo que su aportación me resulta cuanto menos valiosa.

   Creo que los límites y puntos fuertes de nuestro amigo Lovecraft son conocidos por todos. Su forma de escribir no es precisamente elegante, pero la imaginación que despliega es digna de tenerse en consideración. Conociendo un poco su vida y personalidad, no nos extrañamos del producto de su obra. Su profundo racismo a las demás razas, a las que se dirige como monstruos deformes, y su peculiar forma de concebir la existencia como una desgracia. Lovecraft huía del realismo de la vida, para pasar al mundo de lo prohibido y de lo olvidado.Quizás fuese una necesidad propia escribir estos relatos, como forma de evadirse de la vida, a la que poco aprecio le tenía. Le resultaba pesada como una losa y se esparcía en universos de orden cósmico, dioses y demonios que acechan, arquitecturas sublimes y milenarias, horrores innombrables que enlazan una serie de elementos fantásticos.

  Nunca tuvo éxito en vida, sus relatos cogieron fama tras su muerte. El tiempo le dio a Lovecraft lo que él no hubiese esperado nunca. A la gente le atrae sin duda ese horror, ese estudio de la psique humana, hasta las raíces más profundas, donde la mente es frágil y tan solo un hilo separa la cordura de la locura. La profundidad de los horrores creados, el miedo a la sin razón por vislumbrar los secretos del planeta.

  Sin duda Lovecraft sabía hacer eso. Entrar en nuestra cabeza, llenarla de datos, de culturas arcaicas y oscuras, con descripciones de seres abominables que rigen el mundo. Es el pulso, y su manera de mostrar los horrores, de llenar los espacios vacíos de la mente, con atmósferas envolventes de pánico, de situaciones que el hombre no está preparado para soportar. Llama la atención el papel que reserva a sus personajes, a los que siempre les reserva penuria y elementos desagradables. Me gustan los relatos de Lovecraft, creo que no es nada fácil transmitir miedo al lector, pero su fórmula de elementos me parece fascinante. Es de los pocos escritores, junto con Bram Stoker, que me llega a las fibras sensibles del miedo escrito, mucho más a mi juicio que Edgar Alan Poe.

  Sus paisajes, grandes estepas desoladas, habitaciones o pueblo de la campiña de Nueva Inglaterra, volcanes que de su cráter emergen esculturas de los antiguos, ciudades de las profundidades del lecho marino. Seres y criaturas del comienzo de los tiempos, cuya existencia ignoramos, y en la que la raza humana se muestra como un gusanillo que va a ser aplastado en cualquier momento. La existencia que transcurre con aparente normalidad, hasta que se muestra su lado mas real y oscuro.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Nietzsche: estética y vida.


La estética es la forma en que tenemos de tratar con el mundo. A menudo los vocablos amplios se vacían de significado, es el caso de "estética" o "cultura", e infinidad de otros. La vida sólo se vive una vez, o eternamente. Es nuestra mayor empresa, nuestro más preciado tesoro. El tiempo corre, uno elige y esta se abre camino con fuerza, sin preguntas, sin respeto, a veces de nuestro lado, otras veces en nuestra contra. ¿Pero acaso no lo sabemos ya?¿Acaso no estamos acostumbrados ya desde que nacemos a ello? Si, pero acostumbramos a olvidar, acostumbramos a no aceptarla, a no abrazarla.¿Quién querría aceptar los malos momentos, en los que uno se siente agitado y aplastado por la misma?¿Quién querría en su sano juicio rememorar los peores momentos que uno ha padecido? Nadie en su sano juicio. No se trata pues de ser un sadomasoquista, ni abrazar el dolor y el sinsentido. ¿Pero quién ignora que para que algo crezca con fuerza y esplendor no padece en el camino?¿Quién al contemplar un árbol florecido no cae en la cuenta de que padeció el otoño sin hoja, y el árido y frío invierno antes de emerger con tanto ímpetu y vigor? La vida no tiene sentido sin dolor, sin queja, sin camino...

Pero la vida es inabarcable, impredecible, rica y amplia, tan amplia que no se puede verbalizar ni abarcar mediante la lengua escrita, no podemos definirla en su totalidad, ni ponerle límites, siempre dejamos algo fuera, es cambiante, es puro movimiento, puro nervio que sale con ritmos discontinuos, que expresa lo inexpresable e inabarcable. Eso no significa que no sepamos nada de ella, sabemos mucho, y a menudo olvidamos lo que aprendemos de ella. La vida se escapa de toda forma, aunque sepamos de que esta hecha.

En toda esta vorágine de acontecimientos nos toca bailar, nos toca danzar, como si de un teatro se tratase. Como personajes sobre el escenario, pero sin un guión determinado y sin ficción, sino con sangre y vino, perturbación y ligereza, como la noche y el día...
Ante esa contraposición luz-oscuridad nos desenvolvemos, algunos con más gracia que otros, unos con más fortuna que desgracia. ¿Cómo colocar la balanza de nuestro lado, sin que a la vez podamos dejar nada fuera? Viviendo. No dejando que la vida viva nuestra vida. Gracias a Zeus nuestra vida cotidiana no suele desenvolverse entre grandes abismos ni decisiones existenciales, se desenvuelve, válgame la redundancia, en lo cotidiano, lo manejable, lo que podemos optar a enriquecer,a moldear para dar forma.

Pensemos...¿Vives tu vida o te has dejado vivir por ella? ¿Has decidido?¿Has elegido? Imagina que un demonio se aparece ante ti, y te cuenta que toda tu vida la vas a vivir una y otra vez, exactamente igual, que todos los actos y decisiones que has tomado en torno a ella se repetirán eternamente, como un reloj de arena, al que le damos la vuelta una y otra vez finalice el ciclo. ¿te haría gracia la idea?¿La tomarías con vigor o te desampararía? En tu respuesta se halla el veredicto ¿Cuantas veces somos prisioneros de una celda en la que nosotros mismos nos hemos encerrado? ¿Cuantas veces elevamos nuestra queja cuando tenemos lo que hemos buscado? ¿Cuantas veces nos hemos visto envueltos en situaciones que condenamos habiendo sido nosotros los que la hemos provocado? ¡Elige, vive tú! Ama lo que haces o no vivirás, contemplate con alegría cuando te mires a ti mismo. Aléjate de etiquetas culturales, de elementos ajenos que te petrifican tallando lo que es propiamente tuyo y arrebatándote tu preciado tiempo, tu preciado tesoro.

No temas a Dios, ni a las exigencias de un Gran Hermano social que dirija tus actos y aspiraciones, no dejes que usurpen tu papel en el escenario, cada uno es el protagonista de su obra, y muchas ocasiones (no en todas) dejas que te escriban el papel. ¿La muerte? ¿Quién no ha pensado en ella? Atemoriza... Sobretodo a aquellos que no han hecho lo que han querido por sí mismos, a aquellos que no están satisfechos con el cuadro que han pintado. La muerte deja de atemorizarnos cuando se ha consumado la vida. Vuelvo a repetir ¿Has vivido tu vida o te has dejado vivir por ella? Contempla tu fuerza, tu voluntad de poder poner, de poder crear, de poder crecer, de poder hacer donde es difícil hacer, si así no fuese ¿qué valor tendría? ¿Acaso sería "buen" hacer? ¿Buen decidir? No sería nada de eso... Por eso la existencia es dura, y esta hecha y preparada para los espíritus fuertes, para aquellos que no caen en la inmovilidad, en el miedo, en el primer obstáculo que sobreviene sobre nuestras cabezas. No importa cuantas veces te caigas, lo importante es volver a levantarse, decía el Murciélago. Esa es la senda, esa es la actitud, esa es la estética de la vida, tu decisión de hacerte, de embellecer lo que tocas, el dibujo, el motivo de un artista, de poner algo donde antes no había nada. Eso es la acción, la elección, la sabiduría de Apolo, la ligereza, la elevación, la consumación de la existencia.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Nietzsche: estética y ética.


Lejos de la interpretación de la ética de Nietzsche, basada en la sobreabundancia de fuerzas, la falta de compasión, el conocimiento de uno mismo, y la experimentación del cuerpo como punto de partida, se encuentra su indisoluble vinculación con la estética. El último Nietzsche, que ya no es filósofo del martillo destructor, sino que aprende a reír como enseña Zaratustra, nos muestra que la estética y la ética tienen que ir unidas, una estética por sí sola produce efectos contrarios. En el capítulo "del camino del creador" del Zaratustra, nos enseña como danzar y establecer nuevos límites por encima de nuestras propias estrellas, esta cualidad va vinculada a la vida como forma artística plasmada en actos.

 No se reduce a un bendito escepticismo de no creer en nada, pues una vez creas tus propios valores, estos deben fundarse en tablas y tú, como forjador de nuevos valores, someterte con terrible fuerza a ellos. Todos toman a Nietzsche como un relativista, en el que todo vale, y en cierta forma es así, pero sólo en parte, ya que el relativismo moral una vez desenterrado, si adquieres la suficiente fuerza, debe tornarse en ley para uno mismo. El que busca destruye, para elevar unas nuevas tablas a la que someterse, de ahí que indique si seremos capaces de ser jueces y verdugos de nuestra propia ley. El todo vale ya no sirve, pues la tensión del arco va dirigida a un nuevo punto personal al que someterse con extreme firmeza, fruto del aumento de fuerzas o voluntad de poder. No es el hoy hago una cosa y mañana otra, por eso decir que Nietzsche es relativista moral, es a toda mira, incompleto. Es un ir y volver sobre uno mismo.  

"Ay, existen tantos grandes pensamientos que no hacen más que lo que el fuelle: inflan y
producen un vacío aún mayor. ¿Libre te llamas a ti mismo? Quiero oír tu pensamiento
dominante, y no que has escapado de un yugo.
¿Eres tú alguien al que le sea lícito escapar de un yugo? Más de uno hay que arrojó de
sí su último valor al arrojar su servidumbre.
¿Libre de qué? ¡Qué importa eso a Zaratustra! Tus ojos deben anunciarme con claridad:
¿libre para qué?
¿Puedes prescribirte a ti mismo tu bien y tu mal y suspender tu voluntad por encima de
ti como una ley? ¿Puedes ser juez para ti mismo y vengador de tu ley?"

Hoy la estética no es que esté abandonada de la ética, es que es esclava del consumo, la utilidad y el beneficio. Los grandes genios del pasado, esos tipos raros que salen una vez cada mucho tiempo y que su legado eleva un paso a la humanidad que se vuelve benefactora de su obra, no pueden emerger ni producir bajo los nuevos parámetros sociales dirigidos por las masas. El resultado de lo que ves es fruto del igualitarismo social pretendido por unas democracias falaces y rendidas ante el consumo, el pan y el circo, los mass media y los programas del corazón, en los que se inculca una estética barata y por supuesto, alejada de la ética, desvinculándola, matándola y jugando con ella como si se tratase de simples canicas, aunque de lo que hablamos es de personas. La estética no se debe reducir a contemplación de elementos, esta actúa directamente sobre la vida, como creadora y posibilitante de una existencia más plena y fuerte. La estética implica acto, creación, praxis, implicación, intervención en lo real, decisión, partido, mojarse, situarse, posicionarse... Desde el individuo, cada uno en cada caso. Estética y ética de la praxis vital, intrínsecamente unidas, hermandadas y concebidas, personal y sometida al dominio del individuo.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Nietzsche: estética y creación.



La creatividad es la fuerza que puede encauzar al hombre a salir de la cueva donde él sólo se ha metido. El nihilismo que acecha a la decadente cultura en la que nos hallamos inmersos sólo puede ser superado a través del acto creador. La estética se convierte entonces en el vehículo que nos puede transportar fuera de esas terribles fronteras de la nada, donde oscuridad y ausencia vibran, impidiendo al hombre ser lo que realmente está llamado a ser. El problema existencial, metafísico y cultural al que se ve sometido el hombre actual sólo puede ser evadido tomando la estética cómo valor sobre el que gira nuestra existencia. El acto creador, que desata las fuerzas de una existencia más alegre y liviana, es uno de los puntos de partida más excelsos a los que podemos agarrarnos para elevarnos sobre los males de este mundo, para embellecer la existencia y hacerla más ligera y alegre. Evidentemente aquí no hablamos de crear un velo que ignore toda la penuria propia del mundo que habitamos. Ese fondo existencial donde el hombre sólo encuentra el frío y el dolor, la incapacidad y negación. De lo que aquí se trata es de afirmar todas esas características que conforman la vida, y una vez abrazado y aceptado las condiciones de la existencia, la estética es la estrategia para embellecer la vivencia que sin arte alguno sería enfermiza y desquiciada. El hombre crea para embellecer esa existencia que en estado puro atosiga y constriñe con inusitada violencia. Cuando hablo de creación no me refiero sólo a producción artística, sino a mecanismos personales que nos ayuden a superar la tensión dialéctica entre lo "bueno" y lo "penoso" que puede ofrecernos la realidad, inclinando esa balanza hacía lo que nos procura un vida más fértil. Por eso todo acto creador, todo acto de vida, es el punto de partida de un hombre que busca más allá de cualquier obstáculo, disfrutar de la vida, sin dejar nada fuera, sin dejar nada de lado. Acción frente a pasotismo, creación frente a nada, forma frente a sinsentido, lucha frente a rendición, vida frente a nihilismo. Abrirse la cabeza, interrogarse a uno mismo, cuestionarse el mundo, las categorías culturales, las formas de escape de una existencia pobre y que no conduce más que a automatismos, son las claves para constituir el telón sobre el que actuar, sobre el que crear, sobre el que embellecer, sobre el que vivir... La vida es arte, y ese arte remite a esa vida, como pez que se muerde la cola, pues el impulso creador de la vida es el que el arte debe manifestar, remitiendo de nuevo a la vida como obra artística. Así el arte se convierte en medio de sobreabundancia de vida, tomando el actor creador como volcán que estalla en su esplendor.

lunes, 12 de octubre de 2009

Arte y naturaleza: Heidegger-Chillida.



La filosofía está en crisis y el arte se erige como alternativa a esa crisis del pensamiento. Chillida y Heidegger colaboran, buscan y reclaman, ellos hablan de establecer límites. La filosofía está en crisis, ya que la sombra del nihilismo la envuelve, hemos perdido los referentes que en un pasado eran válidos y los discursos de legitimación caen en el olvido, el hombre busca respuestas en la nada, en el vacío. El problema dice Chillida es que lo que vale a la filosofía no vale al arte, el arte no es un ser terminado. En este punto podemos optar por el consejo nietzscheano de revitalizar los clásicos como historia viva, también en Ortega encontramos un "quehacer" humano. Tras llegar a este punto no nos queda otra opción que vaciarnos para hallar respuesta, estamos muy llenos, demasiado llenos, demasiado ocupados, demasiado ofuscados, demasiado cargados. La posible solución sería "crear espacios" como lugar que posibilita poner objetos. Vaciamiento de los espacios para crear la posibilidad de que haya objetos. Ya no se trata pues de poner un objeto en el espacio, sino de vaciar un espacio para posibilitar el que ahí haya un objeto. El problema con los ecologistas está en las aporías del arte. Destrucción de lo real para poner lo ideal, en otros términos, poner lo ideal del arte es para ellos una muestra de inviabilidad racional ya que destrona lo real. La plasmación de lo ideal implica desmaterialización de lo real. Adorno lo señala muy bien, "el problema es el precio a pagar por lo ideal". Para Heidegger la nada es el ser que que no se deja objetivar, el equivalente a esa nada es el tema del vacío, de ahí que una persona que se vacíe puede llenarse y tolerar la obra. Chillida creó una escultura, un espacio, en las islas Canarias (imagen superior), en el seno de una montaña, desde fuera no se puede apreciar, una vez dentro uno encuentra un lugar, donde se puede ver el cielo, las estrellas, el sol pasar y la luna también, se accede a ella por una apertura superior. Es una escultura dentro de una montaña. Allí el hombre deja de ser la medida de las cosas, intento de obra de arte total, humanismo y cultura, arcaico y tecnológico. Insercción en la naturaleza tecnológica, creación de espacios de luz. Novalis decía "no es que la noche sea negra, es que tiene una luz distinta". ¿Cómo lograr entonces que el ser acontezca? Pues con la cercanía esencial a las cosas, y esto se logra poniendo límites a algo, creando un lugar... Es por eso que cualquier escultura de Chillida no puede ser desplazada a otro lugar, esta sufriría un desarraigo total, ya que él vaciaba espacios para posibilitar objetos. El "Elogio del horizonte" es la escultura que corona mi ciudad, Gijón, la que aparece en la imagen inferior. Se dice que quien se posiciona en el centro de la obra escucha hablar a la mar, los pequeños o grandes balbuceos de un horizonte abierto que en todo caso quiere decirnos algo, no sin antes vaciarnos, dejar que penetren en nosotros posibilitando espacios, demasiado llenos, de masiado ocupados, demasiado saturados, tenemos que vaciarnos... Sólo así entenderemos la escultura del gran maestro Chillida.
El otro problema que queda como un mero comentario es la postura heideggeriana, ya que sus propuestas eran lugares naturales despejados y con memoria. Eso eleva el problema a una pregunta ¿Cómo traspasarlo a lo urbano, a lo artificial? Antonio Fernandez Alba tiene algunas propuestas, pero eso lo dejaremos para otro dia, para otro tiempo...

martes, 15 de septiembre de 2009

Publicidad y totalitarismos en la época contemporánea.


   El libro de Orwell 1984 es una obra maestra. Relata la vida de unos individuos en un estado totalitario supercontrolado. Cuando acabé de leerla lo primero que me vino a la cabeza es que somos muy afortunados. Somos afortunados de poder pensar, de poder elegir, de poder respirar, de poder tener cosas, de poder opinar, de poder leer, de poder perder el tiempo, de poder aspirar a algo, de poder amar, de poder oír, de poder... Podría seguir llenando líneas de poder... El universo que describe Orwell es jodidamente oscuro, asfixiante, todo bajo el control del gran ojo, que observa hasta lo más íntimo de los seres, de nosotros, un estado totalitario por excelencia. Hoy en día vivimos de otro de modo, no estamos sometidos a unos sistemas de control tan cerrados ni perversos, deberíamos dar las gracias, a la historia, al azar, a nuestros padres o no sé a quien, pero en cierto modo hay que estar agradecidos.

   Pero en sus páginas se pueden tocar ciertos signos de advertencia, de mirada profunda que se cuela entre sus líneas y que le dejan a uno intrigado, inquieto. Es cierto que no estamos nada mal, pero las posibilidades y los peores temores podrían sobrevenirnos, y nadie puede decir que nos pille por sorpresa. Esta vez no quiero ser temeroso del futuro, no voy a seguir los relatos de grandes catástrofes a acontecer que relata principalmente el género de la ciencia ficción, esta vez hablaremos del ahora, del presente inmediato, teniendo como telón de fondo el horror de Orwell, el horror del fascismo, del nacional socialismo, del estado autoritario o como prefiráis llamarlo.

   Lo primero que deberíamos hacer es describir, definir, poner límites a la estética fascista, autoritaria, al nacional socialismo, así sabremos lo que es y cómo actúa. Para Heidegger la obra de arte total es el Estado. Es la plenitud del arte, que lo abarca y articula todo. Es el "fascismo fascinante" de Susang Sontang. El arte se articula como mediador para dar forma a esos intereses políticos. ¿Qué mejor que el arte para lograrlo? El arte se vuelve vehículo conductor para los intereses del gobernante, la estética se muestra y engaña al cordero, se disfraza y acaba doblegando al pueblo a una única voluntad, que lo es todo. Es el doblegamiento de las masas a una cabeza, líder o caudillo que impone, con fuerza y autoridad su marca a las masas valiéndose del esteticismo y el arte.

   En esta construcción no hay discursos, a la palabra se le da una patada, aquí lo que importa es el símbolo, este se sigue, no se discute. Los discursos con los grandes focos y desfiles vienen después, una vez alcanzado el poder, pero lo que verdaderamente cobra importancia es el símbolo. Decir al servicio de los símbolos es decir al servicio de la voluntad, que es expresada por la unanimidad de un pueblo que ya no es masa, ha sido transformado. El pueblo lo es todo y el individuo no es nada, se diluye, se evapora, desaparece...Aquí se concibe la política como una obra de arte, el arte fabrica símbolos que son seguidos y nunca discutidos, la estética rompe el tranquilo sueño de los habitantes y los arrastra, tal es el poder de la estética, que convence, que arrebata. El Estado se convierte en una fábrica de símbolos que agitan la voluntad del hombre, que por sí solo no es nada. El hombre, el individuo, dentro del nacional esteticismo no es nada, el pueblo lo es todo. Aquí se concibe la política como una obra de arte, el arte fabrica símbolos que son seguidos y nunca discutidos. No se refiere sólo a iconos y propaganda, la arquitectura se mueve también en la primera línea de batalla, pues no es otra cosa que palabra de piedra. Para Hitler la arquitectura era voluntad, voluntad de poder como núcleo del nacional socialismo. Incluso él mismo hacía referencia a las futuras ruinas del Tercer Reich, que aunque fuesen ruinas hablarían como lo hacen las ruinas griegas, dando testamento de lo que una vez fue. Speers, el gran arquitecto de Hitler, quería imprimir grandes monumentos que crearan un sentimiento de lo sublime, de identidad a un pueblo que quedase maravillado del poder de su voluntad. Quiso hacer una cúpula que la de San Pedro del Vaticano era ridícula a su lado. Así el arte y la estética iban dando forma a una masa amorfa que implantaría su impronta en pueblo.

     Una revolución social exige un conservadurismo estético, mientras que la revolución estética exige un conservadurismo social. Conclusión: publicidad no como información, sino como imágenes y símbolos que mueven a un pueblo a votar, a actuar, a "moverse con". Esa revolución estética y propagandística crea un sentimiento sublime ante la nueva obra de arte total. El pueblo es todo, tu no eres nada, esa es la tesis Nazi. Los hombres de estado se ven ante la tesitura de transformar a las masas en pueblo, darles forma y acabado para formar una unidad, que si de ella te sales tú no vales nada. La masa amorfa se transforma en pueblo. ¿Cómo transformar la masa en pueblo? Pues a través de la publicidad, la propaganda. Decía Goebbels "la propaganda es un arma de guerra. Su objetivo es contribuir a ganar la guerra y no proporcionar información". Como resultado obtenemos el Estado como obra de arte total en oposición a la democracia. Una vez en el poder educan sin revelar el propósito de la educación es la línea a seguir, se cumple la función educativa sin que el sujeto de tal educación se de cuenta de que está siendo educado, este es el objetivo final de la propaganda, cuyo objetivo es ganar la guerra y no dar información. La propaganda así, es popular. Tiene más éxito cuanto más popular es (¿Os suena algo?).

     De todos los signos descritos el que sigue vivo con más fuerza es la publicidad. La publicidad con unos mecanismos mucho más desarrollados y específicos que antaño, campa hoy por la sociedad intentando ganar su guerra. Verdaderamente asusta que la misma publicidad utilice todos los elementos de persuasión propios de los estados totalitarios mas horrendos que han ollado la tierra. Culto al símbolo, repetición de un "slogan" hasta la saciedad y mensaje vertical, desde las esferas más altas a las más bajas, cuanto mayor sea la difusión del mensaje mayor área de efecto tiene. No hay discurso, hay imágenes, iconos, logotipos.

    En el siglo XX, la belleza ha muerto (tesis de Danto) y sólo existe en la publicidad y no en el arte (sólo hay que ver el arte contemporáneo, más alejado de la pretensión de belleza imposible). Aquí se equipara la belleza al esteticismo, y la belleza sólo sirve para vender. En la publicidad los medios son nuevos, pero las categorías o formas estéticas son las mismas que en el pasado (la publicidad busca esa belleza que el arte contemporaneo renuncia). La estética busca sensibilizar algo (desde una idea política hasta un producto, como una crema hidratante o un coche). La imagen en sí "nos remite a" nos ofrece una satisfacción, un cumplimiento, una forma de vida o de hacerse en...

     El problema es cuando se toman esas imágenes como la realidad misma. Pensar en todo el mundo publicitario, cada cara de una modelo anunciando una crema, los sabores que ofrecen este producto, las soluciones a nuestros problemas si adquirimos este colchón o medicamento, la tranquilidad de meter nuestro dinero en esta empresa o banco, que cuida de ti... En esta sociedad de masas, las apariencias se tornan verdaderas si son aceptadas socialmente. Esto no está alejado de la interpretación de las categorias kantianas como funciones, que se legitiman como verdaderas por su comportamiento social. Si las ideas del mundo ficticio son aceptadas socialmente entonces funcionan.

    El pragmatismo se basa en esta idea, algo es verdadero si funciona. Podemos decir entonces que las verdades cambian según la época, universalidad sustituida por la intersubjetividad. Dicho de otro modo, las apariencias pasan a un primer plano, lo importante no es cómo me veo yo, sino cómo me ven los otros. Este es el aspecto trascendental de la estética con carácter social. Ya no vale sólo nuestra intención, sino cómo me ven los demás. La dignidad no reside ya sólo en el ser, sino en el reconocimiento social. Ese "conocimiento del reconocimiento" en la vida es el que aporta la estética que intentan vendernos. Fulanito es la leche porque juega en tal equipo, o porque sale por la televisión, o porque se tiró a tal torero... Se conoce a las personas por su reconocimiento. Seguramente la gente que más hace es la menos reconocida socialmente, y podríamos pasar junto a ellas en el metro y nadie diría nada. Así pues la propaganda de los medios, es decir, la publicidad, transforma el mundo como quiere y según las exigencias del mercado, de la misma forma que transformó países bajo el yugo del totalitarismo o el estado que aparece en la obra de Orwell, tal es el poder de la estética que sensibiliza a la gente.

     Ese poder hoy en día está principalmente en manos de unos hijos de puta que sólo quieren forrarse a costa de las personas, que consideran estúpidas e ineptas y tratan como ganado. Si en el romanticismo el hombre buscaba disolverse en el infinito, el hombre de nuestro tiempo alcanza la plenitud cuando forma parte de esa totalidad. Y eso pasa ahora, hoy en día, cada día, cada vez que das dos pasos por la calle. Venta de imágenes y símbolos que nos prometen la felicidad y el auténtico modo de vida al que debemos aspirar. "¿Qué tal le va a Pedro? le va genial, tiene un trabajo que gana bastante y se ha comprado un Audi".


     Ante eso queda la elección del individuo, moverte entre las serpientes, "serpentear obstáculos", quitar las ramas que enturbian nuestra visión, si, la elección individual y personal. Pero yo aquí no estoy diciendo que no haya opción, sólo intento poner en relieve que los mecanismos más relevantes que dan funcionamiento a nuestra vida cotidiana son propios de regímenes que condenamos una y otra vez, pero que ocultos bajo una máscara sonriente, operan constantemente sin que muchos se den cuenta... Y siguen funcionando como ya funcionaron en el pasado.

jueves, 22 de enero de 2009

Escher


  Escher no es un autor muy usual. Su presentación es razón frente a sentimiento. Si hay una crítica que se le pueda hacer a Escher es la de la lejanía del sentimiento. El sentimiento no ocupa apenas lugar en la obra, y sus historias son más bien formales que emocionales. 
Su uso del color es realmente básico, y simplifica en cualquier caso la escena para no restar importancia al verdadero centro de la obra, que esta más subrayada por los aspectos matemáticos, transformados en acertijos para el espectador, donde aplicar su agudeza e ingenio. Si lo que uno busca es sentimiento, mejor que dirija su mirada hacia otros autores. Escher nos muestra otro tipo de arte, un arte en comunión con la ciencia, que no solo le hace referencia sino que la incluye. A mi personalmente lo que mas me intriga es el propio resultado final, y aunque no sea uno de mis autores preferidos he de reconocer que ocupa un lugar especial. Él mismo dice que su trabajo y su constancia fueron las que sacaron sus obras adelante, y no su talento artístico.
     Otra de las cuestiones que me intrigan acerca del autor era su visión cíclica del mundo, el pulso de su universo. La idea de la circularidad de las cosas, de su agotamiento, de su cambio, del camino, de la vida, la muerte… Hay un autorretrato en las que sobre su pupila aparece un cráneo, una calavera. Elementos y detalles así hacen que no vea a Escher como totalmente ajeno a las cuestiones centrales de la vida. Aunque con frialdad, el trata la muerte, la vida, la evolución, la infinitud del mundo, la eternidad de las leyes matemáticas, el cambio y el agotamiento de las cosas. Nacemos y perecemos, las cosas terminan. 
No hay que recalcar aquí un acento negativo o destructor, más bien en sentido renovador, pues toda frontera tiene límite con algo más. La muerte deja paso a nueva vida, en una regeneración constante. Indicar que aunque es verdad que los elementos aparece, siempre lo hace desde la distancia, como un segundo significado de la obra, que no la hacen totalmente inerte ni apartada de nuestras cuestiones.

     Su técnica y paciencia son verdaderamente loables, una técnica sencilla y muy depurada, con elementos sencillos y detalles llevadas al extremo. Todo esto hace de Escher como una persona que ha sabido dar al arte otro uso, otras aplicaciones, y eso está realmente bien.

lunes, 1 de diciembre de 2008

Esbozo del romanticismo.



Atrévete a sentir, giro "al sentimiento", los sueños de la razón producen monstruos, y las promesas de la Ilustración caen en la desgracia, el hombre se hace un hombre de límites.Hacer un breve esbozo del romanticismo no es tarea fácil, diría casi que imposible, aún así podemos señalar algunos aspectos característicos del mismo, sin tener intención de abarcarlo todo. El romanticismo es una época que cambia la visión del hombre y su puesto en el cosmos. Heredero de una filosofía idealista y racionalista, se da un giro en la perspectiva del hombre, caen los soportes del proyecto ilustrado y se cede mas importancia a la imaginación, a la idea. Ya no hay un soporte universal de la realidad, y aunque la razón nunca se abandona del todo, si se eleva de categoría el sentir. El individuo sale de la esfera del orden racional, nace un subjetivismo y una interioridad que hasta ahora no tenían espacio. El hombre siente, y ese sentir se eleva sobre los modelos racionales del pasado. Pero es un hombre que habita una naturaleza, y digo habita porque los ojos del hombre miran lo natural como algo orgánico, vivo. Habitamos en la Tierra, frente a la visión mecanicista y calculadora Natura se revela, y el individuo poco tiene que hacer con las fuerzas entrópicas que es capaz de revelar. Aunque el Romanticismo se desarrolla plenamente en Alemania, también emana en otros países, y con múltiples características.

Podemos hablar del romanticismo de la luz, del romanticismo negro o del crepúsculo... Cada uno de ellos desarrolla unas facetas y dan una visión del mundo concreto con sus matices. Hablar del romanticismo reduciéndolo a un periodo histórico no tiene sentido, pues sus brazos han seguido el pasar de los siglos hasta nuestros días. Hoy podemos hablar de tecno-romanticismo por ejemplo, y sus señas de identidad son mucho más numerosas de lo que creemos. Podemos verlo en la literatura, el cine, o la arquitectura de algunas ciudades, pero sobretodo en las nuevas tecnologías y en el transhumanismo, donde el hombre ve en la tecnología una posibilidad de expander límites. Es un espíritu latente y presente, una forma de ser y de vivir, el viaje, la noche, la búsqueda de uno mismo. Una buena forma de empezar, Novalis.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Apología del videojuego

Cansado de escuchar tonterias acerca del maravilloso mundo de los videojuegos me propongo a dar mi humilde opinión respecto a este tema. A lo largo de la historia el hombre ha tenido diferentes formas de expresar lo que lleva dentro, de plasmar su logos en diferentes ámbitos para señalar aquellos aspectos de la
vida que veían con peculiaridad, ya sea como motivo puramente contemplativo, religioso e incluso funcional. El hombre ha ido haciendo y deshaciendo, y en todas las culturas de todos los tiempos ha emergido una necesidad representativa de su sentir en el sentido más pleno. Hay culturas que lo han llevado mejor que otras, personalmente prefiero el arte griego que el fenicio, y dependiendo de gustos y sensibilidades tendremos nuestras preferencias. Ya Sócrates señalaba que la poesía era medicina del alma, al igual que la música. Su discipulo Platón tambien tuvo mucho que decir sobre el tema, y en general muchísimos filósofos han expresado sus ideas y concepciones entorno al arte. Ninguno ha sabido definir con total precisión lo que es el arte. Evidentemente definir significa poner límites, por lo que nadie ha conseguido establecer los límites del arte. Hegel y su idea del fin del arte, en la que señalaba que el día en que cualquier cosa sea considerada arte ,este se acabaría, lo que me recuerda todo el tinglado que se monta alrededor de ferias expositivas de mierda como Arco, donde los modernos y no tan modernos tienen la necesidad de sacar su estupidez abstracta en un absurdo, retroalimentado por las galerias que dicen lo que es arte o no. En estos casos el artista se aleja del espectador, el galerista elige que obras van a triunfar y se lo sirven a un gran público que no entiende nada (porque no hay nada que entender) y se ofuscan en la complejidad y el apoyo de unos textos. De esto también habló Adorno, la mercantilización del arte. Hoy en día no triunfa el artista, triunfa lo que las grandes galerias quieren que triunfe, y aún así es un triunfo bastante casposo en algunos casos. El símbolo es arte (forma más elemental de arte según la estética hegeliana), la escultura es arte, la arquitectura (pese a su carácter funcional como indica Schopenhauer) es arte, la musica es arte, el teatro y la representación es arte, la pintura es arte, el cine es arte... Parece que hay numerosas formas artísticas que nadie pone en duda, al menos en cuanto forma, no hablemos de contenido. No hallo la misma carga estética en una sinfonía universal de Bach que en Chenoa, habrá quien me lo discuta, quien me diga que a él le gusta más Chenoa, y le respetaré, pero tambien pensaré que esa persona tiene menos sensibilidad que un taco de madera. Ante las numerosas formas de reconocimiento artístico que se han ido desarrollando a lo largo de la historia aparece el videojuego. Lucecitas y marcianitos para niños pegados a la pantalla con riesgos de padecer ataques epilépticos... ¿Quién se cree esta mierda? Los videojuegos tienen una música, un diseño artístico, caracterización de pesonajes, inmersión en un mundo y desarrollo de posibilidades vitales. Si ya algunos personajes de Goethe veían el teatro como una oportunidad de ser lo que no les ha permitido el mundo, los videojuegos lo hacen igual. Encarnamos un personaje y nos aventuramos en una historia o guión, en el que nosotros dependiendo de la calidad artística podremos saborear con mayor o menor intensidad. En el momento actual algunos superan esas barreras, sobretodo aquellos en los que el juego es una propia comunidad de pesonas que le dan vida y desarrollo. A través de nuevas herramientas como internet hemos llegado a crear auténticas comunidades reales de personas, aunque tu seas un pixel no es mas que otro cuerpo, porque hay un espacio real y auténtico, aunque ese espacio sea no físico, y el que anima al personaje es una persona real de carne y hueso, que aunque esté a miles de kilometros de tu casa te lo encuentras e interactuas con él. Al igual que pelis de mierda y exposiciones de mierda también hay juegos de mierda, yo eso no lo discuto, pero por favor, abandonemos esa prehistórica, cerrada, limitada e infantil visión del videojuego, que curiosamente suelen defender los que nunca han tenido un mando en sus manos. No todo el mundo le ha dado la espalda a este tipo de arte, que algunos lo encierran en la jaula del ocio. La orquesta sinfónica de Londres ha ofrecido numerosas actuaciones de la musica que acompaña a los mismos, Miyamoto es un hito de la cultura mundial que la mayoría de gente desconoce, pero su legado es muchísimo mas valioso que el de grandes directores, músicos, escultores... Sobretodo si nos referimos a artistas contemporaneos. Sin ganas de atacar o dinamitar las diferentes formas artísticas de las cuales yo bebo con frecuencia, sólo pido una reflexión y punto de seriedad a la hora de tratar este nuevo genero artístico, que quizás con los años se vuelva la obra de arte total, buscada en su dia por autores como Wagner, Nietzsche u otros muchos más. Esperemos que con el tiempo la tecnología no acabe atrofiando la originalidad de los mismos, al igual que las pelis actuales que se preocupan más por los efectos especiales que por el guión, cuando antaño tenian un magnífico guión y unos medios técnicos insuficientes. Siempre habrá de todo, ya es hora de abrir al menos un hueco a los videojuegos, como parte de nuestra cultura, de la que nadie es dueño sino observador.

martes, 5 de febrero de 2008

Paraiso perdido, paradigma olvidado.

El Romanticismo negro tiene un potencial impresionante. La mas tardía etapa de los romanticismos llega a su cenit. Aqui va un esbozo de lo que representa en mi loca cabeza de alien.
El mundo no es un paraíso. Todas las promesas y proyectos puestos en la razón han sucumbido en el horror. La racionalidad del hombre ha llegado a su fin, y hemos de reconocer que el mundo que nos habían proyectado no se ha realizado. En un afán de vendernos lo que no se puede alcanzar nos encontramos en la situación crítica de la vida, donde las esperanzas, los deseos y anhelos se hunden en un profundo mar oscuro. Los grandes sistemas filosóficos no nos ayudan a enfrentarnos a esa realidad, la razón no cura el sentimiento, personal, individual e intransferible. Caminamos por un mundo en el que el dolor y el miedo conforma a las personas, si es que antes no las destruye, caminamos en la soledad de un camino que nos lleva inevitablemente hacía la muerte, sin que nosotros podamos hacer nada por evitarlo. Schopenhauer lo expresa muy bien:
“No obstante, y a pesar de todo el sufrimiento de nuestra existencia, nos aferramos a ella y nos estremecemos ante la perspectiva de una muerte que en todo caso ha de llegar; pues le pertenecemos por el hecho de haber nacido, y ella no hace más que jugar con su presa antes de devorarla” .
Ante tal perspectiva uno se empequeñece, se siente arrojado a un mundo que no ha pedido, que le es hostil y le plantea dificultades que no tienen solución, paradojas del destino de la vida. El sufrimiento, la soledad, los miedos, mi persona… Nadie elige nacer, ni tampoco en que época nacer, lo único que podemos hacer es decidir cómo emplear el tiempo que se nos ha dado, en un escenario lleno de crueles durezas donde nuestra capacidad de actuación es sumamente limitada.
El romanticismo negro subraya la experiencia del naufragio, lo ideal se vuelve irreal, y el centro del problema eres tu, tu persona, tu sujeto, la que siente y la que padece. Pero la vida no es generosa, y tampoco sabemos mucho de nosotros mismos “aquello que todo lo conoce y de nada es conocido, es el sujeto” diría Schopenhauer. Cada uno se revela a sí mismo como ese sujeto, pero solo en la medida en que conoce y no en cuanto es objeto de conocimiento. Así entonces presentamos un panorama más bien desolador, lleno de dificultades vitales, donde el sentimiento y la experiencia vital se vuelven los elementos principales de la formación humana. El hombre que busca respuestas, a través de sórdidos caminos, de viajes y experiencias en los que la realidad habla por sí misma y para uno mismo.
Precisamente es en esos momentos donde el hombre acude para acuñar una identidad propia, unificada y sólida. Se sale de la fragilidad en busca de una solidez que lo conforme como tal, uno busca respuestas y para hallarlas tiene que ponerse a caminar. Los grandes discursos sobre el mundo han caído, son inservibles. No podemos hacer caso a Fichte en su cuestión del yo, no podemos hacer caso a Kant para plantearnos preguntas que no podemos responder, no podemos fiarnos de pensamientos globales y de síntesis históricas de tipo hegeliano porque claramente sobrepasa nuestros límites, lo único que nos queda es la experiencia personal, la formación humana de los sentimientos vividos, aunque estos sean dañinos, y aunque nos den lo que no hemos pedido ni elegido, de eso se trata.


Ya sea en una época u otra, el hombre ha vivido bajo este tipo de presiones, ningún ser vivo a engañado a la muerte, morir es condición de todo ser viviente. El relato cambia, las formas son las mismas: la soledad, el miedo, la identidad, la muerte, el dolor, la insatisfacción, el ansia de saber, los límites de mi persona, la creación (si es que existe), el amor, el rechazo, el odio…

Los relatos van mutando, pero los problemas siguen siendo los mismos, el tiempo va pasando y el hombre “progresa”, para vivir y para hacer sufrir, en el fondo estamos como antes. La experiencia estética del viaje, unida de forma directa con los tres romanticismos, sigue la tónica del desenvolvimiento de la persona en el ámbito habitado, el viaje como necesidad vital de crecer y expandirse, de buscar una identidad no dividida ni fracturada, encontrarse a uno mismo en definitiva. Tal aventura no garantiza el éxito, tan fácil es construir como destruir, y cualquiera de estas formas puede acabar con uno. Esta obra contiene un potentísimo nivel de fuerza estética, y una clara relación al tema que tratamos, el viaje, el conocimiento de lo real, el dolor en sí mismo, la naturaleza, la insatisfacción, la imposibilidad de realización en mundo así, la soledad, el nihilismo…La persona. Toda esta corriente está relacionada y constituye el sustrato de muchas de las estéticas tecnológicas del siglo XX y XXI, el legado de Schiller, Goethe, Novallis y muchos otros es de tal riqueza que su alcance perdura en las estéticas contemporáneas.


miércoles, 30 de enero de 2008

Yo soy mi ADN


¿Qué es lo que nos hace humanos? Ante preguntas que tocan los límites de nuestra razón lo único que podemos hacer es encogernos. Me refiero a la posibilidad de definir lo que es el ser humano, definir es poner límites, ¿Cómo definirnos a nosotros mismos si ni siquiera nos conocemos? Podemos decir que el hombre es un ser racional o pensante, pero esta definición presenta algunas carencias, ya que a una persona con fuertes discapacidades seguimos tratándola como tal, pese a que carece de una lúcida racionalidad. En el libro de Dick, Blade Runner (Sueñan las...), los personajes se entremezclan con andrillos (androides) cuyas capacidades son muy cercanas a la de las personas, de hecho su simple detección ya supone un problema. La ciencia y la técnica llegan a un grado de desarrollo muy avanzado, y aunque de forma artificial, llega a crear seres humanos. No son humanos, ellos salen de fábrica, pero en cuanto forma y modo de comportarse actúan como tal. Para la gente tan solo son androides, son máquinas, da igual que tengan recuerdos, pues no son auténticos, son implantados en su memoria y les hace creer en que tiene una identidad construida. Parece que si no somos paridos como la forma tradicional carecemos de categoría humana. ¿Qué pasará entonces con el primer clon? ¿O es que como las herramientas utilizadas para su creación nacen de un laboratorio que trabaja en base a su ADN le hace ser hombre? ¿Acaso es la genética y el ADN lo que nos hace personas? Una de las cuestiones que se me plantea con más fuerza es el hecho de que conseguir un mismo producto por diferentes caminos hace que el producto sea diferente. Me explico, el hecho de que los "andrillos" hayan sido fabricados, les veta de cualquier tipo de derecho y son acribillados sin despertar compasión alguna en sus depredadores, precisamente los humanos. La piedad humana no se ve compartida si lo que en frente tiene es un androide. Les despojan de todo derecho por su condición de máquina, pese a que ni ellos mismos saben que lo son, ni cuando ellos consiguen experimentar unas sensaciones y pasiones tan intensas como las humanas.

 Parece que el origen de uno le marca el camino del destino, y por el hecho de ser fabricados y de gastarse podemos hacer con ellos lo que nos plazca. Aquí es donde mi pensamiento llega a un punto crítico, y es el de los derechos de los andrillos. En el supuesto caso, de que yo viviera en el mundo de Dick, y me encontrase con unos seres, fabricados en serie, pero que manifiestan las dimensiones de la persona, se me plantea ¿por qué tratarle como diferente debido a su proceso de creación? ¿Qué tecnología más avanzada que la propia naturaleza? Nosotros nacemos con la implantación de un espermatozoide en un óvulo que forma un cigoto, este crece y se desarrolla hasta alcanzar una madurez y…. Ellos nacen con la implantación de unos microchips y cableado en un chasis humano, y es precisamente su origen lo que les margina. Los humanos apelamos a la autenticidad, diremos que esos androides tienen una vida in-auténtica, y despreciaremos su condición “vital” o su condición “técnica” a pesar de la riqueza y complejidad que las mismas alcanzan.




Tambien en la serie japonesa Ergo Proxy, Pinoko, un androide de compañia, se ve infectada por un virus, "el cogito" que le hace empezar a a tener inquietudes humanas, Se compadece de su amo y demuestra su gusto por la música, se divierte y quiere jugar, siente curiosidad y se pregunta por su persona, acaba adquiriendo "logos", cosa impensable en un droide. Pinoko, por accidente (o no) acaba llevando la misma cuestión que Dick plantea, y esa son los límites de nuestra propia identidad y actividad. Nuestra huella humana, que a este paso será el ADN.

sábado, 29 de diciembre de 2007

Reflexión sobre la estética del viaje


El "Romdo" es una fotografía de lo absurdo que resulta nuestro modo actual de sociedad. Encerrados entre los muros de la gran ciudad, viven de forma alienada como ratones bajo el mando de unos gobernantes orgullosos y prepotentes. La vida transcurre para los ciudadanos marcada por las pautas del "ciudadano ideal". Ese es el espíritu que uno ha de mantener en la polis para cumplir el modelo de felicidad, de identidad o como queramos llamarlo. Para ellos encontrar nuestra identidad es precisamente anularla, perdernos en el rebaño. El que no se ajuste a los parametros es un infeliz, un inadaptado, un asocial, un raro, un desgraciado, alguien que no ha sabido llevar las riendas de su vida y su proyecto vital es un fracaso, automatismo en cadena. Por eso Vincent escapa, él necesita respuestas, viaja en busca de sí mismo. Alusión al romanticismo negro alemán, con su potente estética de lo sublime, en una naturaleza devastada, un viaje hacia una nada, los límites de las identidades ocultas, el abrazo de la nada. Un viaje para saber quien es, para escapar de un presente desplomado, vuelve al origen del que uno escapa en un principio, para darse cuenta del sentir de su existencia. Ya nada es lo que era.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Ergo Proxy


Ergo Proxy es una serie de anime japonés compuesta de 25 capítulos. Me encanta el marco en el que se desarrolla. La estética es clara y fascinante, un mundo futurista, en el que los problemas de la humanidad persisten a pesar de los avances tecnológicos que para nada resuelven el problema existencial del ser humano. El planeta ha sido reventado, ya poco queda de lo que conocíamos de él, siempre oscuro, siempre nublado, hemos destruido nuestro mundo. La humanidad se encuentra refugiada en grandes ciudades donde viven de forma alienada y deshumanizada, a todos les dicen cómo han de vivir, cómo han de elegir. El modelo de felicidad es ser un ciudadano modelo, cumplir las normas del "Romdo" y no salirse nunca del comportamiento establecido. Las personas que no encajan en tal modelo se deprimen y no encuentran una verdadera razón de existir. Nuestro protagonista será uno de ellos, escapará de la vida de la polis para salir al exterior, encontrar su propio camino para desentrañar el misterio de su identidad olvidada. La trama de la serie se irá complicando cuando el comportamiento de algunos droides empieza a ser anormal, infectados por un virus llamado "cogito", comienzan a tener reflexiones propiamente humanas, hablan de tristeza, de envidias, disfrutan de la música... El módelo imperante ya empieza a temblar y a resquebrajarse. Un problema que la gran ciudad no puede permitir, pues la verdad del mundo no debe ser descubierta.
Dioses que abandonan su creación, esfuerzos de unos gobernantes porque la luz no salga a la superficie, pues ellos velan por el bien de todos, y lo que jamás estarán dispuestos es a ceder el poder que ostentan. Tramas científicas ocultas, jugar a ser dioses, la fe en la ciencia que nos acercará más al desatre que al milagro, pues las fuerzas que intentan dominar son incontrolables.
El dibujo es muy bueno, y aunque el ritmo de la serie no es galopante, deja huella de ideas y planteamientos muy cercanos a "Ghost in the shell", "Akira", "Blade runner"... Toda una estética de las nuevas tecnologias expuesta en 25 capítulos, una visión del futuro que puede acontecernos si no nos andamos con cuidado.