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martes, 18 de marzo de 2014

Genética de la mentira



  Pensamos que los conceptos definen realidades, por eso Orwell decía que si quieres cambiar la realidad mejor empieza por el lenguaje, y esto es así porque identificamos lenguaje y realidad. A lo que nombramos le otorgamos una realidad, pensar en cualquier concepto habitual como planta, amor u otros más residuales como "opinión pública" o cualquier slogan molón de Coca-Cola. Las sociedades actuales son sociedades de la información. Los medios acaparan toda una red de temáticas que inciden en el individuo y condicionan su modo de vida (modas, MTV, películas de Holywood, publicidad). La estructura y el lenguaje que proyectan esos medios de forma masiva y sin pausa, involucra al individuo en un juego con el mundo circundante de confusión y caos. 

  Los frentes son diferentes pero operan bajo un mismo sesgo. Elementos como los mercados y la publicidad, la banalización de la política y la democracia, la ausencia y la hipocresía de valores son aspectos que irrumpen en la esfera del individuo. La realidad queda reducida a un embrollo de imágenes insustanciales y la cultura estalla de dolor. Hasta tal punto es así que el lenguaje se ha convertido en un obstáculo, un enmascaramiento que impide a las personas elevarse y recuperar la tensión vital que les ha sido arrebatada, y por tanto olvidada, nos han adormecido y frente a esto llega la queja de Nietzsche. El lenguaje con el que nos desenvolvemos no trasmite la vitalidad y la plurivocidad de la vida, más bien la aparta y la reduce, mutilándola y recibiendo un eco de la lejanía. Estamos presos en una telaraña de conceptos e imágenes que nos impide tomar la vida desde una nueva perspectiva que salte por encima de las calumnias de la sociedad de la información y la publicidad.  

  Por eso podemos afirmar que el lenguaje adolece un doble mal, el primero al haber perdido su contacto y su pulsión con la vida, y el segundo porque ya no nos permite expresar nuestros sentimientos más básicos. Si decimos que el lenguaje ha perdido su conexión con la naturaleza es porque opera como una rueda de metal, como un engranaje que escupe y construye una nada (publicidad, medios de desinformación, discursos políticos, estadísticas...). Los conceptos definen formas y le dan nombre. Lo que hacen es fragmentar la realidad en trocitos, la separan y la aíslan, ponen límite a las cosas y nos entendemos por puro convencionalismo. Entendemos los conceptos como una realidad cuando no son más que imágenes del mundo, pura farsa vamos, y así nos desenvolvemos, cada día más, en la genética de la mentira.

lunes, 10 de marzo de 2014

La Verdad embaucadora


  La verdad, esa mujer a la que todos pretendemos seducir, la ninfa que persigue la conciencia para dar sentido a lo que somos. Ataviada con ropas blancas, su piel de rana la hace escuálida a las manos de la razón, una razón perdida en oscuros bosques de ilusión. No tiene dueño ni dueña, nadie la ha visto ni encontrado, pues muda de aspecto y de lugar, de época y conciencia.

Tras muchos siglos la impostora, vuelve a transformarse tomando como coro, nuevas voces engañadas, con bata blanca y rodeada de roedores, sus cantos y alabanzas toman contornos numéricos, de cifras y fórmulas, predicción de un mundo que pretende ser explicación del mismo. Tan perdida y extraviada, se erige en un nuevo trono, fría como el hielo, reducida esclusa de sentidos, de método y aplicación.

La Verdad, escrita con mayúsculas es inalcanzable, cada época, cada individuo o conciencia defiende la suya, pero como propia. Eso no significa que en los hechos no esté patente cierta verdad, pero no La Verdad. Hoy en día nos encontramos con dos verdades de nuestro tiempo que dejan bastante que desear: publicidad y cientifismo.

La primera se ha apropiado de la belleza y falsea la realidad, la segunda es reductora, fría y esclava de un método, tan limitado como las pruebas que contiene para demostrar. Una, es engañadora de ilusiones y la otra es tuerta y tartamuda, trapacistas cercenadas. Ambos discursos pretenden apropiarse de la vida y dan lecciones de la misma, pero poco o nada saben de ellas mismas. Retorcidos son sus cantos y adornados con claveles, captan la mirada y los anhelos de las almas. Individuos extraviados que dibujan una nada sobre nada, pues la vida es mucho más que todo eso.


martes, 4 de marzo de 2014

Naruto y la filosofía de Nietzsche


 Alejándonos de estrictas lecturas académicas, Naruto encarna algunas pinceladas del pensamiento del filósofo alemán Friedrich Nietszche. No estaría de más establecer algunas comparativas que hacen de Naruto un ninja con voluntad de poder, que aprende a reir como hace Zaratustra y que sabe de los secretos de Dioniso, para danzar y para sufrir.

 Si para Nietzsche el dolor, es una forma de comprender la realidad misma que vivimos, Naruto es un personaje que conoce el sufrimiento desde una temprana edad, el rechazo del prójimo y principalmente la soledad.  "Lo que no te mata te hace más fuerte" es una de las máximas que encierra el pensamiento nietzscheano, un escenario perfecto para conocer los avatares y desdichas de la existencia. Naruto desvía las sinergias del sufrimiento y las usa como pilar para el crecimiento. Ese es el camino solitario que Naruto emprende, huérfano, sin conocer el calor de una familia e incomprendido por el prójimo. Sin duda es conocedor de la lección del sufrimiento desde que nació, la tiene inscrita con sangre desde que llegó al mundo.

"¿Qué es ser bueno? ser bueno es ser valiente" reza Nietzsche.

Naruto a su modo dice " Escúchate gritando y quejándote como una pobre víctima, puedes lloriquear todo el día para lo que te importa, tú no eres más que un cobarde".

 La valentía y el arrojo forman parte de su idiosincrasia, no teme al peligro, hace de éste un camino para alcanzar elevadas metas. Nada lo detiene, a sabiendas de que quiere recuperar a su amigo Sasuke, ser el mejor ninja de la aldea y crear un nuevo mundo shinobi, pondrá todo su cuerpo y toda su alma para conseguirlo. Sus valores por encima de las propias estrellas, y su exuberante personalidad junto con el fuerte deseo de superación impactan fuertemente en la vida de quienes le rodean.

 Nietzsche dice que "si tienes un por qué para vivir, puedes soportar cualquier cómo". Y así ocurre, cree en los valores que defiende con tanta fuerza que puede enfrentarse a lo que sea, pura voluntad de poder. Es un nuevo hombre, es la voluntad de poder encarnada en un ninja, capaz de tensar su fuerza y apuntar hacia lo alto.

 Ya en una época más tardía, en uno de los momentos culmen de su historia, le dice a su compañero Sai, con tal de recuperar a Sasuke:

"¡No me importa quién sea el adversario! Si me arranca los brazos, lo patearé hasta la muerte. Si me arranca las piernas, lo morderé hasta la muerte. Si me arranca la cabeza, lo miraré fijamente hasta la muerte. Y si me arranca los ojos, lo maldeciré desde el infierno. Aunque me hagan pedazos, ¡ese es el camino que elegí!" 

 Ama a sus amigos con locura,"mis amigos es lo único que me reconcilia con la existencia" escribe Nietzsche en sus cartas, idea que también acompaña a Naruto a lo largo de su historia especialmente con el amigo que considera perdido, Sasuke, clave para el desarrollo de su identidad y su historia personal.

 Su torpeza hace que experimente siempre con las fuerzas del cuerpo, utiliza su fisiología y experimenta con el mismo cuerpo para potenciar sus técnicas, pone el oído en las capacidades corporales y las escucha atentamente, alcanzando una nueva meta con su modo sennin. Su inteligencia no es su batuta más fuerte, es por eso que vuelca sus sentidos para aprender a escuchar de las posibilidades de su cuerpo, al igual que hace Nietzsche en boca de su amado Zaratustra.

 Se podría escribir mucho más sobre la relación de la filosofía con todo el amplísimo mundo que da vida Kishimoto, como la figura del odio como fuente de incomprensión hacia el mundo, yo sólo me he centrado en su grandísimo y amado protagonista, Uzumaki Naruto.


La montaña de Zaratustra


"Todo el mundo no nace como Zaratustra riendo; todo el mundo no nace como Dioniso danzando; todo el mundo no sabe ver como Heráclito, que el mundo es un juego divino. Todo ello hay que aprenderlo."  Luis Enrique de Santiago Guervós, Arte y Poder.

 Estas tres nuevas categorías: risa, danza y juego, han de tomarse como categorías estéticas a la hora de establecer lazos y trato con nuestro mundo más inmediato. No a modo de contemplación, sino como forma de actuación en el teatro existencial.

 La risa elude y diluye la seriedad de un mundo que por lo pronto se vuelve hostil a la experiencia que habita en ella, el sufrimiento toma distancia y se aligera, es arma y armadura frente a la seriedad del mundo.
La danza es un ciclo de fuerzas, que va desde lo más alto hasta lo más bajo. Si el bailarín toma fuerzas del suelo, para saltar y mantenerse en suspensión durante unos segundos, nosotros podemos canalizar la fuerza de la bajeza para levantar un nuevo rumbo con su fuerza. De lo más hondo se extraen fuerzas para buscar la elevación frente a los avatares de una existencia que nunca se dijo fácil, siempre en constante cambio y movimiento. La vida, aquello que escapa a toda razón o comprensión, entendida como juego divino. Juego divino porque nos supera en todas sus facetas, un juego de fuerzas que retoma a una inocencia alejado del pensamiento plomizo y monolítico. El juego desenreda, deshinibe y aparta lo que merma, retoma la espontaneidad de los sentidos. Todo aquel que apunte a lo alto, aprenderá primero que la vida es un juego, en el que se danza y se ríe.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Oda a la vida

De Nietzsche y Lou Salomé.

Oración a la vida


¡Sin duda, un amigo ama a un amigo
como yo te amo a ti, vida llena de enigmas!
Lo mismo si me has hecho gritar de gozo que llorar,
lo mismo si me has dado sufrimiento que placer,
yo te amo con tu felicidad y tu aflicción:
y si es necesario que me aniquiles,
me arrancaré de tus brazos con dolor,
como se arranca el amigo del pecho de su amigo.
Con todas mis fuerzas te abrazo:
¡deja que tu llama encienda mi espíritu
y que, en el ardor de la lucha,
encuentre yo la solución al enigma de tu ser!
¡Pensar y vivir durante milenios,
arroja plenamente tu contenido!
Si ya no te queda ninguna felicidad que darme,
¡bien!, ¡aún tienes tu sufrimiento!




lunes, 17 de febrero de 2014

Divagaciones sobre la cultura de la desinformación



"¿Sabes lo que he notado? Nadie se aterra cuando las cosas salen de acuerdo con lo planeado, aún si el plan es horroroso. Si mañana le digo a la prensa que un criminal va a morir o un camión con soldados va a explotar, nadie entra en pánico porque todo es parte del plan. Pero cuando digo que un pequeño alcalde morirá, bueno, ¡todo el mundo pierde la cabeza!"    El Joker.

 Puede explotar una fábrica en China con centenares de muertos y aún así ser más noticia el último romance de Beyoncé.  ¿Por qué hay noticias que acaparan el centro de atención de casi la totalidad de la ciudadanía, y otras pasan totalmente desapercibidas? La realidad es que existe una planificación informativa que templa la sensibilidad social. Los principales medios suelen abrir con las mismas noticias y la editorial establece las diferentes lineas ideológicas a diferentes gustos. La independencia informativa objetiva no existe, porque el asalariado o los propios medios dependen de una publicidad o poder que los sostiene. Uno finalmente termina por acaba leyendo lo que quiere escuchar y la información se vuelve una fuente más de consumo al gusto del usuario.

 Cada día se lee menos prensa escrita y se siguen más noticias a través de la red, que con gran velocidad se come al papel de periódico. Esto presenta numerosas ventajas y desventajas, pero cabe resaltar que el medio de información y la fuente de información es la misma, Internet (tremendo problema). El auge de las tecnologías de la información hace que las noticias vuelen de un lado a otro del globo en cuestión de segundos, y en cuestión de minutos o de horas el fenómeno es viral para estar en boca de todos, el acceso a las mismas se ha vuelto más sencillo y a la vez más abrumador.

 Este tremendo tráfico desemboca en pura polución informativa, en contra de lo que muchos tienden a pensar, tener más información no significa estar mejor informados. La ingente cantidad de información disponible, su falta de higiene y la velocidad vertiginosa con la que circula dicha información es característica ineludible de nuestra postmodernidad, donde miles de engranajes funcionan a toda pastilla, haciendo muy difícil pensar con cierta claridad los fenómenos que rigen nuestro presente.

 Para regir y discernir entre esa marea informativa hace falta pensamiento crítico. A mi juicio la mayor carencia de nuestros días, provocada por muchos factores imposibles de nombrar todos aquí, algunos: nuestra sociedad de masas que todo lo diluye y la metástasis educativa, que tiene como terrible consecuencia, el estreñimiento mental que campa impunemente en nuestros días. La educación se ha convertido en un panfleto a modo de "Normas para el parque Humano" (P. Sloterdjick).  Pese a la libertad que uno cree disponer para escribir un tweet a fulanito o sobre una decisión gubernamental, me pregunto si somos educados con un espíritu crítico suficiente como para valorar el contenido y la finalidad de una noticia, que los medios orquestan para ser de mayor importancia que otra. Y la respuesta es claramente NO. Kant ya nos advertía que la Ilustración es enemiga del Estado, a medida que un pueblo es educado en lo que él denominaba mayoría de edad (pensamiento crítico, sin estar plegado a lo que dice el vecino) el Estado y sus gobernantes tendrán que responder con mayor exigencia sus peticiones, y eso es lo último que desean los más malos. Casi la totalidad del tsunami informativo se concentra en unas pocas manos, fruto de la globalización, sé que es una cuestión ineludible el que la globalización avance, pero deberíamos preguntarnos qué clase de globalización queremos y no abrazar la globalización neoliberal que nos venden, que es una auténtica estafa y un crimen disfrazado para el conjunto del planeta. Se podrían globalizar los derechos humanos y centrar el énfasis en ello, pero lo que mejor se ha globalizado es la economía, llevando a la bancarrota a muchos países y sus familias.

 Al igual que hay cuatro agencias que dicen  si tu dinero vale más o menos (S&P, Goldman Suxxs) hay cuatro agencias de comunicación que suministran al mundo la información teledirigida. Llega una nota de Routers y el mandado de turno "copy and paste", "copy and paste" de un comunicado gubernamental y así sucesivamente. Las grandes agencias a través de sus millones de comunicados orquestan la visión y resaltan la información según alberguen sus intereses. El término información se vacía y no hace justicia a la misma definición, es una comunicación líquida, fría, sesgada, desenfocada y desligada del carácter ético que toda  información noble debe portar o al menos, aspirar.  

viernes, 9 de diciembre de 2011

Los leones rientes tienen que venir



Con frecuencia encuentro en mis lectura a la "alegría" como camino hacia una mayor sabiduría humana. La alegría es reclamo de sabiduría para autores como Montaigne, Nietzsche o Spinoza. No resulta fácil consolidar tan amable y liviana conducta a los múltiples avatares que rodean nuestra existencia. La vida, que nunca se dijo fácil, es en ocasiones voraz y despiadada, y la postura de mantener la alegría como esqueleto de nuestra acción cotidiana puede resultar para algunos irrisoria o sencillamente inaceptable.

Cabe esperar respeto por todas y cada una de las actitudes que cada uno muestra para interpretar la realidad circundante, pero también cabe aclarar en qué sentido estos autores han defendido la alegría como una actitud que brota del espíritu sabio.

La alegría, como bien señala Spinoza, tiene que venir precedida de la aceptación total de lo real hasta las últimas consecuencias. Abrazar la vida con todos sus elementos, sin dejar nada fuera. Ser conscientes de que existe la tragedia, la desesperación, la enfermedad, la muerte y el nacimiento. Para adoptar una actitud de alegría sabia, primero tendremos que recorrer el escabroso camino de la aceptación de un mundo que en muchas circunstancias se rebela como violento y desgarrado.

Curiosamente las cosas que más nos cuesta aceptar son dolores y sin razones que aprendemos ya de niños. Ya en la infancia uno se da cuenta que la enfermedad acecha, que el desamor puede provocar ira, que todos tenemos condición de mortales, que trabajar agota y que no podemos predecir el mañana. La vía de la aceptación de todo cuanto nos rodea precede a esa alegría imperecedera por la que algunos autores y pensamientos orientales abogan. Es arma que permite guardar esa distancia con el mundo, no apartándote ni distanciándote de él, sino habiendo digerido sus múltiples caras, aceptando nuestros límites y nuestra incapacidad para controlar todo lo que nos rodea.

Tras ese gran primer paso aprender el arte de reír es consuelo intramundano. La risa es gesto, música sin palabras, produce levedad del lenguaje y lo transforma en danzarín. Frente al horror de la existencia también los griegos hicieron un llamamiento a la risa como alternativa a una visión pesimista de la existencia. Es ella reacción sana frente al sufrimiento. Es por eso que Zaratustra es el filósofo que ríe. Para él la belleza y el conocimiento de poco valen si no se les une la risa, y con ella, la alegría:

"¡Cuantas cosas son posible aún! ¡Aprendez, pues, a reíros de vosotros sin preocuparos de vosotros! Levantad vuestros corazones, vosotros buenos bailarines, ¡arriba! ¡más arriba! ¡Y no olvidéis tampoco el buen reir!/ Esta corona del que ríe, esta corona de rosas: ¡ a vosotros, hermanos míos, os arrojo esta corona! Yo he santificado el reír; vosotros hombres superiores, aprended de mí - ¡a reír!" AhZ,IV,;

domingo, 16 de octubre de 2011

Nihilismo: experiencia vital de apertura


 

    El desierto es la metáfora perfecta del nihilismo. Es metáfora porque el nihilismo no puede edificarse sobre conceptos fríos y cerrados, es una experiencia en la que el hombre es desplazado del centro de su cosmos, y es desértico porque deja lugar a lo originario, porque deja a la experiencia vital en una nueva situación de desnudez frente al mundo. Con frecuencia se piensa del nihilismo como actitud pesimista frente a la vida, donde la palabra negación hunde cualquier esperanza de proyecto o crecimiento.

    Nada más lejos de la realidad. El nihilismo es el primer paso para la emancipación de la identidad personal. Es encontrarse a uno mismo solo en el vacío existencial, y sin ataduras ni encadenamientos propios de la herencia cultural, intentamos crecer desde la proyección personal. Ya no somos copias de Dios, aspirando a ser el formato original, a imitar su valía. Da la posibilidad al hombre de  realizarse sin ataduras ni complejos frente a los escollos que puede suponer la cultura imperante y el ritmo trepidante de la vida.

   Ya no valen las legitimaciones del pasado, ese chiringuito fue levantado y anunciado por los filósofos de la sospecha, que vieron en la tradición que recibieron, un ocultamiento de las posibilidades que tiene el hombre a realizarse. De tal forma es así, que la razón y todo el sistema de valores que conlleva queda relegado al plano de la perspectiva. La legitimación de toda la tradición es desenmascarada, no para instaurar una nueva máscara, sino más bien para poner de manifiesto que no hay verdades sin fisuras, verdades monolíticas pesadas como losas a las que someterse.

    Sin duda alguna el proceso de desenmascaramiento es un primer paso importante. Pero lo que sin duda resulta más complicado es encontrar ese impulso creador, que dé fuerzas y posibilite crecimiento dentro del horizonte de la nada. Es tan amplio el horizonte de la nada que el ser humano se encuentra en un planeta aún "sin colonizar", y sobre el que depositar sus fuerzas, con ánimo de elevarse frente al sinsentido de la vida.

  Llenar de contenido lo que de dado es vacío queda relegado a la esfera individual, si acaso de pequeños colectivos. Sobretodo en la época presente, donde los vínculos con la existencia son líquidos (Bauman). Las identidades cambian constantemente de forma, se funde y se vuelve a diluir. Encontrar una identidad sólida se vuelve por lo pronto una tarea complicada, donde aceleraciones vertiginosas y cambios repentinos hacen que la última fuente de arraigo de la construcción de la identidad esté al alcance de muy pocos (se tú mismo).

  El proyecto comunitario de la ilustración queda relegado a la esfera privada del individuo, en busca de conexiones y puntos de apoyo que el propio sujeto tiene que "valorar", ya que el exceso de bienes de consumo nos entierra en un submundo anestesiado y carente de la solidez de satisfacción que se persigue. No podemos mirar al mundo, sino a nosotros mismos.



viernes, 9 de septiembre de 2011

Frente al teatro de la muerte: alegría.

     El otro día amanecí eléctrico cuando descubrí en internet una entrevista de Peter Sloterdijk en el diarío "Le Monde". Allí expresaba sus puntos de vista sobre el derrumbe cultural en el que estamos inmersos. No voy a expresar aquí sus puntos de vista, me conformo con saber que no todos compartimos el mismo optimismo incrédulo, y que esas voces comienzan a ser escuchadas ante la falta de antibióticos de  nuestro sistema.

     Empaquetados en una lata de sardinas observamos por primera vez en mucho tiempo la posibilidad (muy real) de que mañana vivamos peor que ayer. Es la réplica de la caída del imperio romano, donde semanas antes de su destrucción total la gente seguía llenando los circos y las casas de putas.

     Es curioso porque esta idea tan novedosa no es para nada nueva. La idea del ser humano en progreso lineal e infinito a lo largo de la historia fue defendida por la mayoría de los autores que se han hecho oír en los últimos siglos, mientras que quién ponía en duda dicha estupidez eran tachados de locos, pesimistas, nihilistas, trastornados, incomprendidos y amargados.

     Ahora nos encontramos en una encrucijada que hace crujir al mundo, donde los cimientos tan sólidos y defendidos a lo largo de los últimos años y siglos, estallan ante el sublime espectáculo que provoca el hundimiento de una sociedad occidental que deja una bella estela tras de si...

     Porque la idea estética de que lo bello es lo digno de admiración es algo bastante superado. La destrucción, la bajeza, las explosiones y el desamparo también encuentran un lugar en el hecho estético, sólo hay que preguntarle a los románticos alemanes. Por mi parte voy a hacer un esfuerzo personal para estar alegre e intentar darle la vuelta a toda la fiesta que está montada, porque la risa, como ya he dicho en varias ocasiones, es arma y armadura frente a los acontecimientos que acontecen.

     Abrir bien los ojos, porque el momento que atravesamos es único, y bien merece ser observado con detenimiento para contárselo a nuestros nietos, si es que estos alguna vez, llegan a nacer.

     Una buena banda sonora para el momento del estallido total... Seguro que Dios tiene este tema en su Ipod.




viernes, 24 de junio de 2011

Super 8


8 apuntes sobre Nietzsche:

Nietzsche odiaba todo aquello que pudiera compremeter la libertad del espíritu humano.

No ofrece ni doctrinas ni respuestas positivas.

Enemigo de toda forma de remedio político o de ideología de masas.

Nunca idealizó la naturaleza humana y no creía en la idea de progreso infinito.

No fue ni un anarquista, ni un nihilista, ni un protonazi.

Sus libros son pictóricos, asimétricos, discontinuos, concéntricos.

Deben leerse como súbitos fogonazos e iluminaciones, tiene un elaborado estilo de brillantes instantáneas mentales.

Crea música verbal, mina la fuerza manipuladora de las palabras.

viernes, 1 de abril de 2011

Obras completas de F. Nietzsche Vol,1

Nueva traducción con inclusión de textos nunca antes traducidos. Imprescindible para los amantes del filósofo alemán.


OBRAS COMPLETAS (OC)
de FRIEDRICH NIETZSCHE.
Vol 1.
Escritos de juventud

Edición dirigida por Diego Sánchez Meca.
Traducción, introducciones y notas de
Joan B. Llinares, Diego Sánchez Meca,
Luis E. de Santiago Guervós

Edición realizada bajo los auspicios de la
Sociedad Española de Estudios sobre F. Nietzsche (SEDEN).

EDITORIAL TECNOS, Madrid, 2011, 970 páginas. ISBN 978-84-309-5209-0

martes, 25 de enero de 2011

Schopenhauer: música y vídeo, voluntad y representación.


Ahora entiendo porque no me gustan los vídeoclips musicales, salvo en raras excepciones. La música como idea del mundo, como algo íntimo, que habla al ser, es inefable, trasmite esencias, tiene un carácter no representativo, no reductible a conceptos ni a imágenes. No pertenece al mundo de la representación, en la música desparecen todas las limitaciones y separaciones, es como la noche, la penumbra donde no se diferencian los objetos. Como decía Novalis, "no es que la noche sea oscura, es que tiene una luz diferente".

jueves, 25 de noviembre de 2010

La semilla del sufrimiento.




Para poder sufrir hay que saber reír y bailar. 

Hay que ser ligero para ascender y reírse de las tragedias de la vida.

Cada vez me doy más cuenta que no hay mayor crecimiento que el sufrimiento.

El que sufre entra en contacto con la realidad y reduce su distancia con el mundo.

El que padece interioriza, el que padece mastica, el que padece se hace duro como una roca.

No es el camino deseado, pero hay tantas veces que viene impuesto, que merece la pena hacer de él un arte, transformarlo en experiencia viva y rica.

¿La esperanza? mejor dejarla de lado, corres el riesgo de caer fulminado por un rayo. 


sábado, 13 de noviembre de 2010

Palabras intempestivas.



Algunas de las frases que más me llaman la atención de Nietzsche:


La mentira más común es aquella con la que un hombre se engaña a sí mismo. Engañar a los demás es un defecto relativamente vano.

¿No es la vida cien veces demasiado breve para aburrirnos?

El destino de los hombres está hecho de momentos felices, toda la vida los tiene, pero no de épocas felices.

Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal.

Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti.

La madurez del hombre es haber vuelto a encontrar la seriedad con la que jugaba cuando era niño.

La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar.

Sin música la vida sería un error.

La verdad es que amamos la vida, no porque estemos acostumbrados a ella, sino porque estamos acostumbrados al amor.

En el amor siempre hay algo de locura, mas en la locura siempre hay algo de razón.

No hay razón para buscar el sufrimiento, pero si éste llega y trata de meterse en tu vida, no temas; míralo a la cara y con la frente bien levantada.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Efectos secundarios de la desesperación.


 La desesperación no es un estado deseable. Cuando acontece en nosotros nos machaca y nos desgarras con fuerza. La esperanza nos ata a las cosas, y cuando lo deseado no se manifiesta uno se desespera. Por el camino el miedo acecha, antes de la desesperación late el miedo, ya que nuestros proyectos se hunden poco a poco, nuestros deseos no se corresponden con la realidad, y eso se traduce en miedo, tememos a la vida.

¿No es acaso el sufrimiento y la enfermedad un valor que imprime fuerza?¿No decía Nietzsche "lo que no te mata te hace más fuerte"?   Y Nietzsche lo repite constantemente en su obra, en el Zaratustra encontramos al hombre de pies ligeros, que para volverse liviano a tenido que caminar por el infierno, por la desesperación. El viaje de los discípulos de Zaratustra es una transformación, de la tierra a la estrellas, porque ya no vierten esperanzas en la existencia, sencillamente la abrazan.

Tomando esta perspectiva desvelamos un secreto que muy pocos conocen, podemos transvalorar la desesperación en un auténtico valor, en el desesperado el miedo desaparece.Schopenhauer lo expresa  más claramente "quien ha perdido la esperanza también ha perdido el miedo; tal es el significado de la palabra desesperado". Y Daredevil desde la cocina del infierno susurra "un hombre sin esperanza es un hombre sin miedo". Spinoza toma la esperanza no como una virtud, sino en su opuesto, un hombre sin esperanza es un hombre libre.

Donde exista debilidad halla siempre un punto de fuerza.

martes, 19 de enero de 2010

Nietzsche y Schopenhauer.


Esta entrada está dedicada a mi hermana Inés, en su interés por comprender un poco más de cerca la literatura del siglo XIX y dos de sus grandes figuras, Schopenhauer y Nietzsche.
Nietzsche nos legó a temprana edad una de las obras más importantes de la literatura universal, "El nacimiento de la tragedia". Ella se la debe a dos personas que marcaron de forma definitiva su primera etapa de pensamiento, Wagner y Schopenhauer. En 1818 Schopenhauer publica "El mundo como voluntad y representación", y como su título predica afirma categóricamente que el mundo es representación y voluntad. Representación porque la realidad se muestra bajo un velo, no vemos el mundo tal y como es, sino de forma representada, una imagen distorsionada y distante, al modo de los prisioneros de la caverna platónica, que creían ver el mundo real cuando en realidad veían sombras y figuras distorsionadas que poco tenían que ver con la realidad misma. Por otro lado el mundo es principalmente voluntad. La voluntad es para Schopenhauer la fuerza que actua bajo el velo de la representación, el corazón de lo real, lo que mueve y desemboca en el devenir del universo, la génesis del cosmos que le insufla su modo de ser propio, el movimiento, las colisiones, la vida y la muerte, el crecimiento y el decaer de las cosas, la potencia que actúa de forma imparable y constante bajo el velo de la representación, la realidad misma que se ofusca ante nuestros ojos.

Para Schopenhauer la vida no es un tema agradable, así que nos dirá que la voluntad es dolor. Es dolor porque somos estirpe de la brevedad de la vida, es dolor porque el horizonte de la muerte juega con su presa antes de devorarla, es dolor porque estamos arrojados en una existencia que nos supera y no podemos comprender, es dolor porque hay dolor, y ese sentimiento tan profundo y desolador es algo que el romanticismo puso en relieve. Aquí la razón se queda muda ante el sentimiento que emerge frente los avatares de la vida. El proyecto ilustrado de la fe en la razón no es capaz de responder a las inclemencias que despierta la existencia. Esa es la base sobre la que Nietzsche levantará su obra "el nacimiento de la tragedia". Se valdrá de la voluntad Schopenhauariana y en su lugar colocará la figura de Dioniso, como metáfora de la existencia en su fondo radical.

Según Schopenhauer nosotros sólo podemos acceder a la voluntad a través del arte, el deleite artístico nos pone en contacto con la voluntad, aunque sea durante un breve periodo de tiempo. El arte desvela de forma efímera el latir propio del mundo. Nietzsche supera ese terror con la figura de Apolo, que arrebata sus armas a Dioniso (la voluntad) y permite superar el elemento pesimista poniendo un velo que embellezca la existencia. Apolo representa la belleza, el sueño, la distancia, la forma, el orden la rectictud... Mientras que Dioniso representa la embriaguez, el éxtasis, lo irracional, el cambio, las fuerzas transgresoras, el nacer y el perecer de las cosas, la danza y la música... Así que de la mano de Apolo el hombre es capaz de crear una bella ilusión que nos haga soportable la vida. Apolo nos brinda la oportunida de desplegar una bella apariencia que transforme el horrible eco dionisiáco en una experiencia agradable y ligera. La vía para lograrlo será beber de la vida con todos sus elementos (voluntad, Dioniso, lo Uno Primordial) y encontrar métodos y estructuras para transformarlas, bajo la apariencia e ilusión apolínea, haciendo nuestro viaje más llevadero y enriquecedor.

La vida se toma como fuente inagotable de de posibilidad para embellecer nuestro día a día, nos volvemos herramientas de la voluntad y le damos apariencia alegre y afirmativa. Ese es el camino para poder abrazar con infinito interés nuestra existencia, el modo en el que los griegos supieron ver la forma de sobreponerse a las terrible fuerzas del cosmos, enriqueciéndose, alegrándose y embelleciendo el mundo con el pincel de Apolo, que transfigura la terrible sabiduría de Dioniso y su acompañante Sileno (Sileno acompaña siempre a Dioniso y representa el pesimismo más radical, así que mejor no pararse a escuchar su voz).
Es así, a traves de la vía estética y artística de la vida, como Nietzsche supera a una figura tan influyente como Schopenhauer, en el camino que abre "el nacimiento de la tragedia".

jueves, 14 de enero de 2010

La risa del comediante.


La vida no deja de ser una broma, y como tal no hay nada mejor que la risa. Es un elemento esencial para hacerla más llevadera, más ligera, lugar donde refugiarse ante la incomprensión, ante donde no podemos llegar, pese a nuestro deseo de alcanzar. Ante los espíritus pesados, ante la conformidad sólida e inamovible de las visiones cerradas y seguras, lo mejor es reír. Fuera de seguridades, fuera del reposo que ofrecen algunas esferas que pretenden alcanzar lo inalcanzable ¿qué mejor que la risa?. La risa hace llevadero el absurdo. La risa es ligera y se eleva sobre el sinsentido, la duda, las cuestiones sin respuesta. Acompaña a los espíritus libres, a aquellos cuya pretensión no va más allá de su propia vida, que la abrazan, junto a su pecho. La risa que permite cantar alrededor del fuego, que quema y hace arder los corazones de la gente, que incita a la danza y al juego frente a la hoguera. No hay secretos para la risa, no hay obstáculos, pues se regodea de ellos, se libera de las pesadas cadenas de la finalidad y sus descuidos.

"La risa hace la vida posible y, con ella, una existencia auténtica" Philonenko...

O como dice mi amigo y mentor Luis Enrique de Santiago Guervós:
" La risa es una especie de armadura que protege contra los insultos, las incomprensiones, los desprecios, cuya fuerza crítica es la promesa del devenir, la esperanza de una apertura siempre posible, el signo de transgresiones próximas, de insolencia clara y alegría del futuro... También expresa el proceso de destrucción. La risa arruina el sentido, nos pierde en la medida en que destierra a los maestros de la finalidad, privándonos de razones, metas y explicaciones... Esta asociación de la risa con el espíritu libre descubre su modo de ser propio en el mundo... Es un modo particular de ser de la conciencia afirmativa de sí en un mundo que ella descubre como violento, absurdo o indiferente a su destino. Frente a la tristeza del absurdo y del sinsentido de la risa reafirma nuestro pacto con la vida y la cultura de la vida... Es ella una reacción sana frente al sufrimiento..."

Así pues, reír hermanos míos...

martes, 15 de diciembre de 2009

Nietzsche en 90 días.


Si algo he aprendido de Nietzsche, buscar la autenticidad de cada uno, no someterse a fuerzas ajenas, ni violentarse la conciencia por parámetros culturales. Cada uno tiene que hacer y elegir libremente, sin que ningún signo de la época lo conduzca a una aminoración de fuerza. De ahí su crítica total que manifiesta una destrucción sobre la que luego uno edifique sus propios valores, más allá del bien y del mal, más allá de cualquier aspecto dado, sin antes haberlo examinado en profundidad por uno mismo. Un actuar sobre la existencia, dura y jodida, sobre la que no queda otra opción que asumir sus partituras, sus renglones y su sinsentido. La vida para danzar sobre la misma es una vía estética, es un intento, un intento por embellecerla desde cada uno, tomando las fuerzas de nuestro cuerpo para encontrar ese punto de embriaguez que caracteriza al artista, que permite encontrar las formas de creación necesarias sobre las que vivir con nobleza y autenticidad. Abrir los ojos para darse cuenta de que no existe "la verdad", ni "las esencias", ni "los conceptos sólidos" sobre los que Occidente ha levantado gran parte de su identidad. No hay una mirada fija y objetiva, no hay talibanismo sobre la realidad.

Lo que podemos aspirar a tener son perspectivas, personales y examinadas con cuidado, a las que después otorgar un valor. Hay muchos Nietzsche decía Rorty, mi Nietzsche, tu Nietzsche, su Nietzsche... Esta riqueza de perspectivas no es gratuita, tiene que ser previamente interrogada, despojada de los pesos culturales. De esta forma nuestra mirada se torna en una estética de la existencia, en la que nuestro cuerpo y la conciencia, limpias de toda contaminación previa, se alzan, interpretando los acontecimientos de la vida, con una ligereza asumida desde la libertad de cada uno, sobre un fondo existencial terrible. Duda, busca, pregúntate para tomar perspectiva, sabiendo que la perspectiva nunca será objetiva, ya que si no, no sería perspectiva, sino dogma, verdad absoluta... El artista cuando crea se queda con un aspecto concreto de su realidad, es una imagen filtrada por su persona y reflejada como extensión de las pulsiones más características en las que se envuelve. Un artista no muestra jamás la verdad, en todo caso "su verdad". Así, nosotros aspiramos a dar forma a nuestra vida, verter nuestra perspectiva sobre la existencia, hacernos unos artistas de la vida, la vida remite al arte y el arte remite a la vida, en un juego que nunca acaba ni termina de hacerse...

sábado, 28 de noviembre de 2009

Nietzsche: estética y vida.


La estética es la forma en que tenemos de tratar con el mundo. A menudo los vocablos amplios se vacían de significado, es el caso de "estética" o "cultura", e infinidad de otros. La vida sólo se vive una vez, o eternamente. Es nuestra mayor empresa, nuestro más preciado tesoro. El tiempo corre, uno elige y esta se abre camino con fuerza, sin preguntas, sin respeto, a veces de nuestro lado, otras veces en nuestra contra. ¿Pero acaso no lo sabemos ya?¿Acaso no estamos acostumbrados ya desde que nacemos a ello? Si, pero acostumbramos a olvidar, acostumbramos a no aceptarla, a no abrazarla.¿Quién querría aceptar los malos momentos, en los que uno se siente agitado y aplastado por la misma?¿Quién querría en su sano juicio rememorar los peores momentos que uno ha padecido? Nadie en su sano juicio. No se trata pues de ser un sadomasoquista, ni abrazar el dolor y el sinsentido. ¿Pero quién ignora que para que algo crezca con fuerza y esplendor no padece en el camino?¿Quién al contemplar un árbol florecido no cae en la cuenta de que padeció el otoño sin hoja, y el árido y frío invierno antes de emerger con tanto ímpetu y vigor? La vida no tiene sentido sin dolor, sin queja, sin camino...

Pero la vida es inabarcable, impredecible, rica y amplia, tan amplia que no se puede verbalizar ni abarcar mediante la lengua escrita, no podemos definirla en su totalidad, ni ponerle límites, siempre dejamos algo fuera, es cambiante, es puro movimiento, puro nervio que sale con ritmos discontinuos, que expresa lo inexpresable e inabarcable. Eso no significa que no sepamos nada de ella, sabemos mucho, y a menudo olvidamos lo que aprendemos de ella. La vida se escapa de toda forma, aunque sepamos de que esta hecha.

En toda esta vorágine de acontecimientos nos toca bailar, nos toca danzar, como si de un teatro se tratase. Como personajes sobre el escenario, pero sin un guión determinado y sin ficción, sino con sangre y vino, perturbación y ligereza, como la noche y el día...
Ante esa contraposición luz-oscuridad nos desenvolvemos, algunos con más gracia que otros, unos con más fortuna que desgracia. ¿Cómo colocar la balanza de nuestro lado, sin que a la vez podamos dejar nada fuera? Viviendo. No dejando que la vida viva nuestra vida. Gracias a Zeus nuestra vida cotidiana no suele desenvolverse entre grandes abismos ni decisiones existenciales, se desenvuelve, válgame la redundancia, en lo cotidiano, lo manejable, lo que podemos optar a enriquecer,a moldear para dar forma.

Pensemos...¿Vives tu vida o te has dejado vivir por ella? ¿Has decidido?¿Has elegido? Imagina que un demonio se aparece ante ti, y te cuenta que toda tu vida la vas a vivir una y otra vez, exactamente igual, que todos los actos y decisiones que has tomado en torno a ella se repetirán eternamente, como un reloj de arena, al que le damos la vuelta una y otra vez finalice el ciclo. ¿te haría gracia la idea?¿La tomarías con vigor o te desampararía? En tu respuesta se halla el veredicto ¿Cuantas veces somos prisioneros de una celda en la que nosotros mismos nos hemos encerrado? ¿Cuantas veces elevamos nuestra queja cuando tenemos lo que hemos buscado? ¿Cuantas veces nos hemos visto envueltos en situaciones que condenamos habiendo sido nosotros los que la hemos provocado? ¡Elige, vive tú! Ama lo que haces o no vivirás, contemplate con alegría cuando te mires a ti mismo. Aléjate de etiquetas culturales, de elementos ajenos que te petrifican tallando lo que es propiamente tuyo y arrebatándote tu preciado tiempo, tu preciado tesoro.

No temas a Dios, ni a las exigencias de un Gran Hermano social que dirija tus actos y aspiraciones, no dejes que usurpen tu papel en el escenario, cada uno es el protagonista de su obra, y muchas ocasiones (no en todas) dejas que te escriban el papel. ¿La muerte? ¿Quién no ha pensado en ella? Atemoriza... Sobretodo a aquellos que no han hecho lo que han querido por sí mismos, a aquellos que no están satisfechos con el cuadro que han pintado. La muerte deja de atemorizarnos cuando se ha consumado la vida. Vuelvo a repetir ¿Has vivido tu vida o te has dejado vivir por ella? Contempla tu fuerza, tu voluntad de poder poner, de poder crear, de poder crecer, de poder hacer donde es difícil hacer, si así no fuese ¿qué valor tendría? ¿Acaso sería "buen" hacer? ¿Buen decidir? No sería nada de eso... Por eso la existencia es dura, y esta hecha y preparada para los espíritus fuertes, para aquellos que no caen en la inmovilidad, en el miedo, en el primer obstáculo que sobreviene sobre nuestras cabezas. No importa cuantas veces te caigas, lo importante es volver a levantarse, decía el Murciélago. Esa es la senda, esa es la actitud, esa es la estética de la vida, tu decisión de hacerte, de embellecer lo que tocas, el dibujo, el motivo de un artista, de poner algo donde antes no había nada. Eso es la acción, la elección, la sabiduría de Apolo, la ligereza, la elevación, la consumación de la existencia.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Nietzsche: estética y ética.


Lejos de la interpretación de la ética de Nietzsche, basada en la sobreabundancia de fuerzas, la falta de compasión, el conocimiento de uno mismo, y la experimentación del cuerpo como punto de partida, se encuentra su indisoluble vinculación con la estética. El último Nietzsche, que ya no es filósofo del martillo destructor, sino que aprende a reír como enseña Zaratustra, nos muestra que la estética y la ética tienen que ir unidas, una estética por sí sola produce efectos contrarios. En el capítulo "del camino del creador" del Zaratustra, nos enseña como danzar y establecer nuevos límites por encima de nuestras propias estrellas, esta cualidad va vinculada a la vida como forma artística plasmada en actos.

 No se reduce a un bendito escepticismo de no creer en nada, pues una vez creas tus propios valores, estos deben fundarse en tablas y tú, como forjador de nuevos valores, someterte con terrible fuerza a ellos. Todos toman a Nietzsche como un relativista, en el que todo vale, y en cierta forma es así, pero sólo en parte, ya que el relativismo moral una vez desenterrado, si adquieres la suficiente fuerza, debe tornarse en ley para uno mismo. El que busca destruye, para elevar unas nuevas tablas a la que someterse, de ahí que indique si seremos capaces de ser jueces y verdugos de nuestra propia ley. El todo vale ya no sirve, pues la tensión del arco va dirigida a un nuevo punto personal al que someterse con extreme firmeza, fruto del aumento de fuerzas o voluntad de poder. No es el hoy hago una cosa y mañana otra, por eso decir que Nietzsche es relativista moral, es a toda mira, incompleto. Es un ir y volver sobre uno mismo.  

"Ay, existen tantos grandes pensamientos que no hacen más que lo que el fuelle: inflan y
producen un vacío aún mayor. ¿Libre te llamas a ti mismo? Quiero oír tu pensamiento
dominante, y no que has escapado de un yugo.
¿Eres tú alguien al que le sea lícito escapar de un yugo? Más de uno hay que arrojó de
sí su último valor al arrojar su servidumbre.
¿Libre de qué? ¡Qué importa eso a Zaratustra! Tus ojos deben anunciarme con claridad:
¿libre para qué?
¿Puedes prescribirte a ti mismo tu bien y tu mal y suspender tu voluntad por encima de
ti como una ley? ¿Puedes ser juez para ti mismo y vengador de tu ley?"

Hoy la estética no es que esté abandonada de la ética, es que es esclava del consumo, la utilidad y el beneficio. Los grandes genios del pasado, esos tipos raros que salen una vez cada mucho tiempo y que su legado eleva un paso a la humanidad que se vuelve benefactora de su obra, no pueden emerger ni producir bajo los nuevos parámetros sociales dirigidos por las masas. El resultado de lo que ves es fruto del igualitarismo social pretendido por unas democracias falaces y rendidas ante el consumo, el pan y el circo, los mass media y los programas del corazón, en los que se inculca una estética barata y por supuesto, alejada de la ética, desvinculándola, matándola y jugando con ella como si se tratase de simples canicas, aunque de lo que hablamos es de personas. La estética no se debe reducir a contemplación de elementos, esta actúa directamente sobre la vida, como creadora y posibilitante de una existencia más plena y fuerte. La estética implica acto, creación, praxis, implicación, intervención en lo real, decisión, partido, mojarse, situarse, posicionarse... Desde el individuo, cada uno en cada caso. Estética y ética de la praxis vital, intrínsecamente unidas, hermandadas y concebidas, personal y sometida al dominio del individuo.