sábado, 8 de agosto de 2009

Akira y la mirada de Otomo


Otomo es un dibujante de cómic japonés, cuya obra Akira le catapultó a la primera linea de la escena de los años 80. Otomo es un visionario, un dibujante que a través de sus viñetas nos muestra los miedos más profundos del hombre, es decir, el propio hombre. Otomo teme al hombre, y nada más lejos de la realidad, ya que ve en él la incapacidad de gestionar un futuro mejor. Akira comienza en un post holocausto, el escenario es Japón, que queda destruida tras la tercera guerra mundial. En un ambiente de violencia y caos, los políticos intentan reconstruir el país a través del proyecto Akira. Akira es un proyecto científico, desata en ciertos sujetos un poder psíquico asombroso, que quieren utilizar para arreglar la situación penosa bajo la que se encuentra el país. Fe depositada en la ciencia. Un país descontrolado, donde la población ya no confía en los políticos, que son corruptos y les llevaron a esa misma situación que viven. En todo este tumulto, la idea de despertar a Akira es la solución propuesta para sacarnos de nuestros problemas. Como dice mi amigo Jorge "Akira es el nuevo mesías, es el que tiene que venir para arreglar todo el escenario que está hasta arriba de mierda". Así Akira aparece como el esfuerzo y la esperanza científica para salvar a la humanidad y la acaba condenando.

Está en sintonía con las llamadas distopías biológicas, donde el objetivo es la creación de seres a imagen del hombre, pero mejorados, modificados, que les haga más aptos y más peligrosos. No hay que ser muy listos para ver que estas fuerzas elementales que invocamos a través de la ciencia, y las infinitas posibilidades que nos ofrece la tecnología, no es que caigan en "saco roto", es que caen sobre nosotros. Todo ello despierta un sentimiento sublime tecnológico, sobre los límites del hombre y su relación con el mundo, pero el precio a pagar podría ser demasiado alto.

¿Quién domestica ahora a los seres humanos una vez el humanismo ha fracasado? ¿La ciencia, la religión, los políticos? Como dice J.L.Molinuevo "Estamos ante una ontología de las tecnologías como configuradoras de la realidad. Si a través de ellas acaba siendo patrimonio de las masas, entonces se acabó la realidad". Como en el romanticismo los sueños de la razón producen monstruos, podríamos decir que en el tecnorromanticismo los sueños de la razón producen la destrucción total. Estos peligros son los que Otomo plasma en su historia, recordando la idea, de que la memoria del futuro la da el presente. Es un tecnorromanticismo que guarda cierta relación con el nihilismo, en cuanto que el hombre pierde sus referencias, se olvida de ser hombre y cede esa responsabilidad a políticos de poca monta y a científicos chiflados. La humanidad ya no se plantea la dicotomía entre la luz y las tinieblas, la humanidad cae en la cuenta de que ya no sólo puede ser destruida por un poder superior, al hombre no le acecha un Dios enfurecido, ni unas catástrofes naturales o cósmicas, sino por la humanidad misma.


Debemos estar en guardia y tener clara esta idea, este nuevo estatus que ostentamos en el mundo natural. Hace diez mil años no podíamos destruir la tierra en una hora, hoy en día si es posible. El nuevo horizonte de posibilidades ha de entenderse desde una perspectiva de la responsabilidad, porque el mínimo desliz puede suscitar una hecatombe. El primer paso fue el siglo XX, donde Japón recibió el impacto de dos bombas atómicas. En ese momento sólo un país poseía dicho armamento, hoy lo tiene diez países más, con mayor alcance y potencia. Que seamos capaces de imaginar un futuro mejor es cuestión de cada uno, M.Shelly, Dick, Huxley y muchos otros no lo vieron nada claro, las fichas están sobre el tablero.

viernes, 7 de agosto de 2009

Macbeth


Macbeth no es la mejor obra de Shakespeare, por delante de ella podemos situar Hamlet, Romeo y Julieta, el rey Lear... No alcanza ni la acción dramática, ni el nervio narrativo, ni los abismos de conocimiento que otras muestran, pero tiene algunos ingredientes que a mi juicio la hacen tremendamente atractiva. Ni que decir que para mi Shakespeare es uno de los tres literatos más importantes de nuestra historia, gustos personales a un lado creo que junto a Homero y Cervantes representan el cenit de nuestra cultura literaria.

Macbeth habla de la ambición, de ese deseo desmedido que con frecuencia arrastra a las personas al infortunio, a la tristeza, a la decrepitud absoluta para lograr sus objetivos, y luego perderlo todo. No sólo a uno mismo, sino también a los seres queridos y cercanos, que son arrebatados por las fuertes olas para morir ahogados bajo la terrible tormenta. Así ocurrió a muchos hombres del pasado, que cegados por su afán de riquezas, gloria, fama o venganza acaban traicionándose a sí mismos, sin que nada pueda detenerlos, sin que advertencia alguna les situe en el camino, algo les ciega, algo les empuja, y eso mismo acaba matándolos. Como en otras obras la presencia de brujas y fantasmas plantean la escena, a Macbeth tres brujas le revelan lo que el destino le tiene preparado, grandes promesas inacabadas, signos de los tiempos que sirven para perturbar el alma del general Macbeth, que pierde el norte y renuncia a su nobleza cegado de deseos y gloria. Las tres brujas son el origen de la locura de Macbeth, ellas revelan lo que no debe ser revelado, lo que no debe ser mostrado al conjunto de los mortales, juegan con fuerzas del más allá, profecías de las fuerzas elementales que no deben ser rconocidas por el hombre. Macbeth no estaba loco, pero ellas lo vuelven loco. No hablo de una locura médica, hablo de la locura que le lleva al hombre a cometer ciertos actos, a extralimitarse en su conducta, en su afecto, en su vida. Le posee y le agita en sueños, y una vez comienza la barbarie, el crimen, la venganza, el asesinato, la traición... Nada puede detenerlo. Acaba matando a todo el que se presenta en su camino, desconfiando de sus más leales siervos, renegando de sus amigos y persiguiéndolos para conseguir la corona. Pero el camino no acaba aquí, Macbeth consigue su corona, pero tanta sangre derramada no desparece una vez logrado su objetivo, ya que despertada su sed de sangre y dominio nada puede saciarla. El camino que nos lleva a cometer tales actos corrompe al hombre en lo más profundo de su alma, le quita el sueño, le asedian espectros que se le aparecen día tras día, nadie puede huir eternamente de sus faltas, de su espada empapada en sangre y pecado. Se transfiguran los valores y todo vale, pero tiene que pagar un precio altísimo por ello, el precio a pagar es demasiado alto, y son las mismas profecías que le condujeron a su corrupción la que luego le someterán.

En Macbeth hay asesinos, envenenamientos, profecías, brujas, demonios, traición, odio, batallas... Me gustó mucho el componente belicista desaparecido en otras obras de Shakespeare, ejércitos luchando, generales blandiendo su espada por la patria, por venganza, por justicia, por odio... Macbeth es una tragedia, y como tal hace honor a un gran final, del que muchas conclusiones se pueden extraer, pero una de ellas es clara, el precio a pagar por nuestros actos, algo de lo que nadie puede escapar.

lunes, 3 de agosto de 2009

Radiografía del presente, radiografía de la decadencia.

Video representativo del callejón en el que nos encontramos, basado en la estética que Orwell describe con horror, sobre los problemas y fuerzas que podemos desencadenar. Así estamos ahora, el signo de nuestro tiempo, cómo salir de aquí sólo lo dirá el tiempo.

martes, 28 de julio de 2009

Nietzsche y el pensamiento postmoderno.


Sabiendo de la dificultad de explicar a un autor tan controvertido como complejo, me dispongo a dar una visión del pensamiento nietzscheano lo más masticada posible sin por ello renunciar a un contenido fiel, tarea que ya resulta complicada por sí misma. El primer paso para entender el pensamiento de Nietzsche es la crítica que realiza a toda la cultura occidental. Nietzsche vivió en el siglo XIX, pero pudo ver con claridad que la cultura occidental estaba fatigada, cansada y hastiada de sí misma. Dicho de otra forma, veía que Occidente estaba inmersa en una profunda crisis, que los pilares sobre los que reposaba nuestra cultura de los últimos veinte siglos se tambaleaban e iban a desembocar en un fenómeno de vaciamiento, lo que él llamará el nihilismo. Efectivamente Nietzsche tenía buen olfato, y advirtió que los referentes axiológicos (los relativos a los valores) iban a caer en el vacío. El punto de partida de la crítica de Nietzsche a la cultura occidental tiene como modelo Alemania, la cultura en Alemania después de la guerra Franco-prusiana, Alemania vence, pero la victoria (1872) no significa una regeneración cultural. Esto molesta a Nietzsche profundamente, ya que esperaba un giro tras la guerra que nunca se produjo. No es de extrañar que cayese en la duda, y que sintiese que los pasos de Occidente no siguieran buen camino. Mirando a su presente sólo es capaz de ver unas nubes oscuras en el horizonte, una amenaza que se cierne sobre la cultura que ha sido incapaz de regenerarse a sí misma, una crisis radical de nuestro paradigma. Antiguamente no estábamos solos, gozábamos de una posición privilegiada en el cosmos, éramos centro de la creación y criatura privilegiada, hijos de Dios, semejantes suyos, copias de un original. El hombre, que al proyectar su imagen sobre el mundo se apoyaba en la tradición judeo-cristiana y la metafísica tradicional, que hasta ahora habían sido los faros que apoyaban el desenvolvimiento de nuestra cultura, el candil que nos iluminaba ante los nuevos problemas de toda índole (político, ético, científico...) se iba a apagar. El aceite de esa luz se iba a extinguir en un nuevo giro sobre nuestro puesto en el cosmos. Efectivamente, el siglo XX cumplió dichas espectativas, la primera y segunda guerra mundial pusieron de manifiesto ese vaciamiento de los referentes que hasta entonces nos habían servido. Un siglo de profundos cambios, el hombre da paso al relativismo y al escepticismo, en oposición a unas verdades reveladas y unos valores instaurados. Llegado el siglo XX hay un giro, todo se pone en duda y el hombre cae en el nihilismo a falta de elementos que nos orienten con suficiente solidez como antaño y dirijan nuestros actos. Por eso dice Nietzsche esa famosa expresión de " Dios ha muerto". Con esto apunta a un nuevo escenario, si ya no está Dios, los valores y referentes del mundo caen, ya no hay un vigilante, ya no hay una autoridad que nos guíe, el hombre se queda a oscuras en el mundo a falta de una referencia sólida como había sucedido en los siglos y épocas pasadas. La ciencia se erige como voluntaria para tomar el relevo de la religión, pero esta es cínica e incompetente para el área que extralimita el método positivo. Nietzsche con gran elegancia deja caer que la ciencia, que tuvo que soportar el yugo de la Iglesia y su persecución constante durante casi toda la historia, intenta ahora tomar ese papel que tanto había criticado, de árbitro de lo que debemos creer o no creer, resulta paradójico. Así el hombre cae bajo la sombra del nihilismo, ni religión ni ciencia son valederos de los referentes que necesitamos en un mundo horrible que el siglo pasado puso de manifiesto, y que si no cambiamos, volverán a aparecer en el siglo XXI. Según el autor,Occidente caerá en el nihilismo las dos próximas centurias. Es por eso que para entender el mundo postmoderno hay que entender a Nietzsche, él nos da las claves para ver que este no es el camino a seguir. Pero entonces, ¿Qué camino hemos de seguir? Si nuestra cultura desde Sócrates hasta nuestros días es un engaño, si los cimientos y el desarrollo histórico de Occidente ha estado mal interpretado desde los inicios, ¿por donde hemos de caminar?.


Si lo que esperamos encontrar es un manual de instrucciones donde Nietzsche nos diga lo que debemos hacer no lo vamos a encontrar. Es cada individuo el que debe hallar ese camino, pero tomando unos referentes que la cultura había intentado extinguir desde siempre. Nietzsche se remonta al pensamiento presocrático, hablamos del siglo VII a. C, en él la interpretación de la vida era más abierto y más pujante. Tomando las figuras de dos conocidos dioses, Apolo y Dioniso, intenta explicar que la vida es la mezcla de ambos. Apolo representa el orden, la rectitud, la luz transparente. Dioniso por el contrario expresa el placer, el desorden, el sentimiento de una vida creciente y cambiante. La mezcla de ambos da una visión cosmológica totalmente diferente a la conocida hasta ahora, una nueva matriz sobre la que gira nuestra integración en el mundo. EL papel del cuerpo se vuelve esencial, y ya no es portador de connotaciones negativas, ni corruptibles como se señaló en el pasado. Al cuerpo hay que escucharlo, pues mucho tenemos que aprender de él, de sus instintos, de su latir. Para Nietzsche la vida será vida siempre que se integren todos sus elementos, siempre que la queramos abrazar y querer como es, no como nos dicen ser, o como nos dicen que debemos ser. Dicho de otro modo, Nietzsche se sumerge en las aguas más profundas de nuestra existencia, y recoge de ella todos sus elementos, los buenos y los malos, el placer, el deleite, el desgarro, el odio, el sufrimiento, el crecimiento, la caída, la enfermedad, el triunfo, el despliegue de todas las fuerzas integradas en una misma olla. Aquí nos alejamos de la visión clásica, de que estamos aquí para ganarnos un paraíso, o que nuestra existencia es una prueba en un mundo lleno de penurias para luego alcanzar un paraíso idealista. Así podemos tomar como primer valor, la relación entre filosofía y vida, no de forma genérica sino concreta. La filosofía como valor de experiencias múltiples vividas en la intimidad del ser, "experimentamos con nosotros mismos", la filosofía se vuelve sobre sí misma, para que la vida no quedase ahogada por el saber. Nietzsche toma sus escritos como algo que constituye un elemento esencial de su propia vida, de mirar a sus entrañas y sacar de lo más profundo un pensamiento válido para la vida, no para grandes sistemas. Es la vida que el profeta Zaratustra define como "profunda","la fiel","la eterna","la llena de misterio" de la que siempre "tenemos sed y no nos saciamos". Así pues, como señala Luis Enrique de Santiago Guervós "en Nietzsche, su propia vida se convierte en un material para que el propio pensamiento lo cite, como el banco de pruebas en el que se van forjando sus pensamientos, de tal manera que él siempre encontrará en la vida un motivo para pensar".


Ya no debemos detener nuestra mirada ante la existencia como un tránsito a una existencia post mortem. No, la vida hay que tomarla con todos sus ingredientes, y desplegarnos en ella no desde una visión de recompensas más allá de la muerte, sino desde el presente, desde nuestro día a día, desde la propia intimidad de cada uno, porque la vida es lo que tenemos aquí y ahora, y hay que tomarla en su totalidad, sin miedos, hallarnos a nosotros mismos, dar testimonio propio de quién es cada uno, sin temor a lo que nos podamos encontrar o de lo que en nosotros pueda emerger. Ese es el camino a seguir, basta de criticar y reprimir las fuerzas, porque todo aquello que aminore el vuelo interpretativo de la vida (la vida de cada uno en todo caso) es cercenarnos los miembros, renunciar nuestras posibilidades existenciales más auténticas. Desde esta nueva perspectiva, debemos desenvolvernos, ser espíritus fuertes que no se acongojan ante las pruebas del destino, ser capaces de sobreponernos a las exigencias del mundo, no arrugarse y hacerse pequeños ante los problemas cotidianos que interfieren en nuestra vida, sino crecernos. Saltar los muros y franjas superándonos a nosotros, volar tomando la vida con todos sus elementos, los gratos y los ingratos, y nadar en la existencia con fuerza, tanto si el viento sopla a favor como si no lo hace, hay que sobreponerse, hay que vivir, vivir desde nosotros mismos, como seres auténticos, asumir como filosofía experimental nuestra propia vida. Así lo hace Nietzsche, y así hay que comprenderlo, él experimento en sí mismo, aspirando a la autocreación como obra de arte en su propia obra. No se trata sólo de sobreponerse al fuerte oleaje que nos agita en la marea de nuestra existencia, a nuestros problemas cotidianos, se trata de sumergirse en el conocimiento de la interioridad de nuestro ser, a no tener miedo de ser lo que somos, de arrancar de nosotros mismos una actitud de autenticidad, de no temer a desnudarnos, de pensar para nosotros y conocernos en nosotros sin temor a lo que puedan juzgar o reprimir. Por eso "no es tan importante descubrir en su filosofía una nueva visión del mundo, sino el camino que nos conduce directamente a ese mundo íntimo que constituye el fundamento oculto de toda estructura arquitectónica exterior, pues no es tan significativa la obra en sí, como el proceso que la genera" vuelvo a citar a Luis Enrique Santiago Guervós. Dicho de otro modo, no sólo debemos tomar el mundo en su totalidad, sino hacer de nosotros mismos un experimento, un exigencia para con el mundo, para desplegar las luces mas reconditas de nuestro ser, al margen de categorias históricas y culturales que puedan llegar a deformar lo que verdaderamente somos. Porque lo que cada uno es, es algo que cada uno tiene que descubrir, es el desvelo de la identidad personal, que no se debe amedrentar por lo impuesto, por lo dado.

Una persona que salte las barreras, que viva con riesgo, sin miedo al perecer, una persona activa, fuerte, que genere sus propios valores, saltará sobre sí misma, se superará, brillará con mas intensidad, que no tiene que ser precisamente con más luz. El hombre que así lo hace tornará en el "superhombre". La traducción más certera no es la de un superhombre que aplaste al resto, como lo pudo entender el nacional socialismo u otras corrientes que tomaron lo que quisieron de este autor tan controvertido, sería más bien "autosuperación del hombre" que el hombre se supere a sí mismo, que el hombre como decía él llegue a "ser lo que es" una nueva visión de la humanidad que no tiene miedo a vivir, ni de reprimir sus instintos, ni tiene necesidad de una seguridad perenne como nos intentar inculcar la sociedad actual. El superhombre servirá de referencia para que otros vean su espíritu fuerte, su cuerpo fuerte, su aceptación total de los elementos expuestos por la naturaleza. El superhombre no tiende la mano, no es solidario, no busca el igualitarismo, observando su potencia nos animará a actuar como él, ansiaremos ser valientes y duros, a modo de la aristocracia griega que veía el mundo como una tragedia feliz. Mientras no busquemos ni hollemos la realidad con ese espíritu seremos flacos, castrados, ovejitas que temen de su existencia. Nadie nos va a decir lo que debemos hacer, hay que actuar desde nuestro propio requerimiento personal, no doblegarse al pensamiento de otros, tirar del carro por nuestro camino, instaurar nuestros propios valores, eso es lo que forja el super hombre. Ya no hay manual de instrucciones, sólo cabe tirarse a la piscina (fuera y dentro) y atreverse a nadar. Ya no hay seguridades firmes, ¡qué fácil es dar un paso sobre piedra segura!. El filósofo del futuro no intentará convencer a la gente de que piense como él, cada uno debe pensar por si mismo y actuar en consecuencia. No habrá cartelitos diciendo que todos debemos de pensar como él, no hay pretensiones de universalidad en su discurso. Sólo quedamos nosotros con nuestra persona, nuestra búsqueda, nuestro camino. En este punto los nihilistas son los otros,los que viven ignorantes y desencantados de la existencia superflua, fácil, condenable y dada.
Hasta aquí llegamos a un punto muy interesante, ¿quién es capaz de hacer esto en el mundo actual? ¿quién está preparado para salir de esta anestesia social y de medios con una maquinaria tan eficaz como la que están actuando? ¿Quién es capaz de tornar los valores sobre los que hemos crecido e instaurar con solidez los propios, a través de esfuerzo, sacrificio, vida y más vida? ¿La alta cultura? ¿Los eruditos? ¿Quién no desea una vida perdurable y eterna? ¿Quién es capaz de llevar un proyecto de vida tan magnífico y vigoroso? en definitiva, ¿quién es capaz de escapar al nihilismo y subir a flote, sin ahogarnos o quedarnos en las profundidades? No lo sé, y pensaré sobre ello porque sigue siendo una pregunta de difícil respuesta. Acabar con una cita Spinoza, al que tanto admiro "todo lo excelso es tan difícil como raro". Y no podía ser de otra forma, porque un proyecto de tal envergadura no puede ser tan sencillo de lograr.

viernes, 29 de mayo de 2009

La mirada del azar


El azar es un ingrediente esencial de la vida. Nos acompaña desde que nacemos hasta nuestra muerte. Se puede predecir, se puede olfatear, nuestras decisiones toman un gran peso, pero no se puede huir de su eterna influencia.La vida, aunque sea llevada de una forma racional es azarosa. Digo es azarosa porque siempre hay elementos externos no previstos que acompañan nuestra cotidianidad. El azar se presenta como un elemento que escapa del cálculo, de la predicción, del sometimiento de la razón. La física tardó mucho tiempo en hallar el azar, nucleo de la mecánica cuántica, realidad desbordada y caótica que difícilmente se somete a las leyes descritas por el hombre. El azar es un arma de doble filo, nos golpea o nos da alas, nos aturde o nos levanta, él está ahí, acechando y esperando a cruzarse en nuestro camino. Esto puede verse como algo tenebroso o pesimista. A todos nos ha resultado cruel algún acontecimiento inesperado marcado por el azar, que no se mueve en la balanza bien y mal, sino que interviene sin preguntar en nuestra vida, y su desenlace para los intereses de las personas resulta totalmente azaroso. Paul Auster despliega una narrativa donde el azar es condición indispensable de sus obras, de su vida, de su conciencia de la vida. Esto no responde a una idea, sino a un sentimiento, a un palpar la realidad de cerca y constreñirla, para que finalmente se acabe ahogando ante el inminente poder del azar. Él es uno de los protagonistas de una biografía, la de nosotros mismos, entendiendo la existencia desde un relato. De esta forma baña nuestra historia y la de cualquier historia. Él es imperecedero, y muchas de nuestras creencias tienen que recurrir a él para explicarse a sí mismas. La física cuántica esta bañada de azar, la evolución y el cambio natural también, nuestro trato con la gente también, encuentros azarosos que terminan con un gran final. Virgilio decía “la suerte persigue a los astutos”, se refiere a que debemos estar despiertos, pero también admite la posibilidad de “poner” de nuestro lado al azar, pero nunca seremos su dueño, su poder escapa de nuestras manos, no veo al hombre enfrentado al leviatán, pues esté le sometería. Los antiguos veneraban la fortuna, deseosos de que la mano desenvolvente del destino estuviera de su parte, ellos ya sabían que los caprichos de los dioses no podian ser refutados. Desde la otra perspectiva del globo, oriente siempre lo ha tomado como un elemento dinámico, el nirvana y los estadios más altos del pensamiento del Tao, del Shinto o el Budismo reintegran en su hacer cotidiano esta incontrolable fuerza, sin intentar oponerle resistencia, casi venerándolo.
Mirándolo desde otro punto el azar es ingrediente animador de la vida, sin él desde luego perdería intensidad, todo sería más estático e inmóvil, predictivo y mecánico, mentes de metal y ruedas. Es una solución a posibles hastíos, o una oportunidad para desplegar facetas que nunca hubiéramos pensado suscitar. Elemento emergente, enriquecedor, nutriente del camino, fuente de esperanza y desconsuelo, amigo de nadie y de todos, que escapa del tiempo y del espacio, puro devenir. Podemos entrar en valoraciones, pero no ganaremos nada, quedará en palabras. No nos corresponde a nosotros la decisión de su presencia, que en todo caso hemos de aceptar cómo moldeador de la vida, con buenos ojos e intentando coger su soplo para elevarnos, y no para hundirnos, tomarla como condición indispensable de la existencia humana.

jueves, 28 de mayo de 2009

La búsqueda de la identidad


Resulta evidente que cada uno de nosotros actua conforme a uno es. ¿Pero qué es uno? uno es su identidad. La construcción de esa identidad irá en paralelo al progreso de nuestra vida. desde muy pequeños estamos sometidos a un aprendizaje, a una continua adaptación del entorno en el que a uno le ha tocado nacer. Pero quien soy yo, como debería ser o como elijo ser es otra historia. Cada uno busca su camino, que en todo caso es "nuestro", relato de una vida, que no es otra cosa que una búsqueda por encontrarse a uno mismo.

jueves, 22 de enero de 2009

Escher


  Escher no es un autor muy usual. Su presentación es razón frente a sentimiento. Si hay una crítica que se le pueda hacer a Escher es la de la lejanía del sentimiento. El sentimiento no ocupa apenas lugar en la obra, y sus historias son más bien formales que emocionales. 
Su uso del color es realmente básico, y simplifica en cualquier caso la escena para no restar importancia al verdadero centro de la obra, que esta más subrayada por los aspectos matemáticos, transformados en acertijos para el espectador, donde aplicar su agudeza e ingenio. Si lo que uno busca es sentimiento, mejor que dirija su mirada hacia otros autores. Escher nos muestra otro tipo de arte, un arte en comunión con la ciencia, que no solo le hace referencia sino que la incluye. A mi personalmente lo que mas me intriga es el propio resultado final, y aunque no sea uno de mis autores preferidos he de reconocer que ocupa un lugar especial. Él mismo dice que su trabajo y su constancia fueron las que sacaron sus obras adelante, y no su talento artístico.
     Otra de las cuestiones que me intrigan acerca del autor era su visión cíclica del mundo, el pulso de su universo. La idea de la circularidad de las cosas, de su agotamiento, de su cambio, del camino, de la vida, la muerte… Hay un autorretrato en las que sobre su pupila aparece un cráneo, una calavera. Elementos y detalles así hacen que no vea a Escher como totalmente ajeno a las cuestiones centrales de la vida. Aunque con frialdad, el trata la muerte, la vida, la evolución, la infinitud del mundo, la eternidad de las leyes matemáticas, el cambio y el agotamiento de las cosas. Nacemos y perecemos, las cosas terminan. 
No hay que recalcar aquí un acento negativo o destructor, más bien en sentido renovador, pues toda frontera tiene límite con algo más. La muerte deja paso a nueva vida, en una regeneración constante. Indicar que aunque es verdad que los elementos aparece, siempre lo hace desde la distancia, como un segundo significado de la obra, que no la hacen totalmente inerte ni apartada de nuestras cuestiones.

     Su técnica y paciencia son verdaderamente loables, una técnica sencilla y muy depurada, con elementos sencillos y detalles llevadas al extremo. Todo esto hace de Escher como una persona que ha sabido dar al arte otro uso, otras aplicaciones, y eso está realmente bien.

miércoles, 21 de enero de 2009

Más allá del bien y del mal, Nietzsche y la búsqueda de "la verdad".


 Para Nietzsche la búsqueda de ”la verdad” es absurda. El comienzo del libro es durísimo en sus afirmaciones. No hay una verdad absoluta e inamovible para todos. La verdad firme no existe, es el derribo de las categorías, el ataque a la religión y a las certezas. El hombre para sentirse más seguro y aliviado busca esas certezas sobre las que establecer un sentido para la vida. Pero la vida de esas certezas es una vida muerta, es agua salada como señalará el propio Nietzsche, con el que difícilmente calmaremos nuestra sed. Así su primera crítica se dirige a la sólida estructura de verdades, de las que el hombre se había rodeado y empapado, sobre las que había edificado durante tanto tiempo, vertiendo un pensamiento que no vale para la vida. Hay que cambiarlo todo, y qué mejor que mordiendo las piernas de nuestra cultura. Así en los comienzos del libro, la verdad, tal y como nos la habían trasmitido es una bufonada, se han reído totalmente de nosotros, y ahora lo estamos pagando. Nos han hecho mucho mal y poco bien, y el primer paso para cambiarlo es este. Rechazo de la objetividad, contra el conocimiento objetivo, devenir. Escepticismo ante los grandes e inamovibles sistemas. No hay una única verdad, y generalizar con ella es un despilfarro de intenciones, que a nada bueno han de conducirnos, precisamente lo contrario, pues nos llevan a la necedad y al falseamiento de la vida.
Para Nietzsche quien tiene necesidad de verdades objetivas, es quien menos seguridad tiene en sí mismo. Quien no cree en sí mismo necesita certezas inmediatas. Señala una debilidad de aquellos que someten su vida a imperativos. De ahí su hostilidad con la ética kantiana, la ética utilitaria y la moral cristiana. Por eso, toda esas conjunciones que nos intentan establecer son papel mojado, no existe la verdad única e inamovible, y el hombre debería cesas en su empeño por hacerlo, pues lo que no vale para la vida no vale para el hombre. Todas estas cuestiones son las que nos han conducido a esta situación, y la que ha arrastrado tanto sufrimiento y tantos abusos por parte de aquellos que intentaban imponerlas, atemorizando a los hombres y doblegándoles. La verdad no puede ser común a todos.
Los errores que en su momento se revelaron más propicios para la expansión de la vida fuerte y poderosa, se convirtieron paulatinamente en verdades indiscutibles. Los términos verdad y falsedad  se invierte, y lo que nos vendían como bueno nos reprime, y lo que nos vendían como malo nos hace fuertes.Aquel que busca el consuelo en un más allá. Resentimiento de esclavo, incapacidad para afrontar riesgos, temeroso de la vida y de lo que le puede acontecer, ya que no está a salvo en ningún modo, busca consuelo, grita ayuda mostrando su debilidad. Hombres replegados, sometidos, de extraordinaria sensibilidad para el dolor, que llora y se apiada. Que teme al fuerte, incapaz de venganza, y que busca el amor a Dios, y cree en la igualdad de los hombres ante Dios.

El hombre escéptico, que tenga su verdad, no va a salir a la calle con un cartel para convencer a nadie de que le siga, no la quiere para imponerla ni venderla, pues es una verdad para él mismo. “El bien común… ¿Cómo es posible? Lo común tiene siempre poco valor.” Así señala con el dedo Nietzsche a lo común, a lo que no es originario de uno mismo, a lo que es dado y aceptado por todos. Todo esto tiene relación con el capítulo anterior. El filósofo del futuro es aquel que abandona la verdad, para construir la suya propia. La verdad no es una verdad de todos ni para todos. Nietzsche ataca a los grandes relatos sustentados en “verdades” inamovibles y universales. Según él eso no vale para nada. El se mueve en el escepticismo, su verdad para él, pero no necesariamente para todos. Los conceptos absolutos de verdad quedan relegados a un segundo plano. El hombre, por primera vez en la historia, carece de categorías o revelaciones metafísicas a las que agarrarse. Esos planes que nos legó la historia no sirven para el espíritu expansivo, y si no sirven para la vida debemos liberarnos de ellos.

Comúnmente se piensa que Nietzsche es nihilista, pero es una expresión que habría que matizar, pues para él los nihilistas somos nosotros. Los nihilistas son aquellos que han sido adoctrinados e incapaces de ver al hombre como es. Lo han replegado, lo han amansado, lo han adoctrinado. Más allá del bien y del mal está despojado ya de esas verdades instauradas, por lo que el concepto de bien y mal se altera. Los valores judeo cristianos trasmitidos a lo largo de la historia son para débiles. Para Nietzsche lo erróneo es la misericordia, la piedad de ayudar al prójimo en sus desventuras con el mundo,  el igualitarismo, el socialismo, el cristianismo… Verdaderamente Nietzsche golpea a la cultura occidental con mucha fuerza. Todos los valores metafísicos y religiosos sobre los que occidente había crecido eran una patraña, conceptos vacios tras lo cual no había nada. Eso deja al hombre solo, que ya sufre en este mundo,  y le propone una integración en el mismo, bajo una nueva oscuridad que no somos capaces de iluminar. Frente a esta aparente soledad Nietzsche acude al superhombre, a la voluntad de instaurar unos valores para cada uno, que necesariamente no deben estar en cánones ni de pretensión universalistas, sino personales en el sentido total de la palabra.
El hombre no es libre, o tiene voluntad o no la tiene. Estos actos emanaran de la fuerza pujante del que decide, del que posee arraigo por si mismo, del que no se arruga ante el destino y vive una vida de pujanzas y riesgos. Son las virtudes de unos filósofos del futuro que vivirán de sus verdades. Esas verdades elevan al espíritu, y evaden cualquier acto que anule o aminore la fuerza de la vida. 

lunes, 19 de enero de 2009

¿Existe una filosofía oriental?


El desarrollo de la filosofía a lo largo de los siglos en occidente, ha propiciado una situación paradójica a la hora de aceptar el pensamiento oriental  como dentro de ese campo. Los grandes esquemas y corpus filosóficos occidentales distaban tanto de las formas de exposición y entendimiento de la realidad oriental, que muchos dudaban de que se tratase verdaderamente de filosofía.
Si la filosofía es un estudio lógico, cerrado, totalmente estructurado, racional y en el que las palabras y conceptos expresan todos los matices a modo de Descartes o Kant, entonces diría que no ha existido filosofía en Japón. Si por otro lado tomamos la filosofía como un modo de responder a las preguntas esenciales que conciernen a la vida de cada uno, dotada de una disciplina existencial, al modo de Kierkegaard o Schopenhauer, entonces indudablemente hubo filosofía. 
Este debate hoy en día está servido, a mi modo de ver los occidentales no hemos encerrado en nuestro propio discurso. Poco a poco se está produciendo una apertura al pensamiento oriental como una vía alternativa, que aunque difiere de forma y contenido, enriquece sin lugar a dudas la perspectiva casera que tenemos, todo ello impulsado por el fenómeno global. Precisamente aunque el acercamiento se va evidenciando, corremos el riesgo de no digerir  adecuadamente las nuevas formas culturales que se nos ofrecen. Al margen de no caer en estúpidas modas comerciales, es recomendable abrazar esta nueva forma de ver el mundo con cautela, para no distorsionar el verdadero sentido del discurso, en una visión superficial y malinterpretada de los tesoros que contiene. Es realmente necesario un dialogo y compatibilidad de ambos pensamientos, más aún cuando el mundo tiende a una globalización que ya nadie puede negar, abrirnos y poner en movimiento dos formas diferentes de abordar el mundo en sus múltiples facetas, mostrarnos nuevos horizontes y ver la realidad como un conjunto y no desde un “concreto”.
     
 La filosofía en países como la India, China y Japón, estuvo ligada a la religión desde sus comienzos. Esto se debe a diferentes formas de plantear el tema. En occidente sencillamente hubo una escisión entre el conocimiento humano a la luz natural de la razón, y las verdades reveladas. Como es típico de nosotros categorizamos esas dos formas de la realidad, filosofía y religión. En cierto sentido, la historia intelectual de occidente ha pivotado sobre esas dos formas de concebir el mundo, y su desarrollo es una oposición entre filosofía y religión, entre fe y razón. Como bien expreso Miguel de Unamuno en su obra, la lucha entre verdades divinas, reveladas desde lo alto en contraposición con el pensamiento propio, la autonomía de la razón humana en oposición a esa revelación dada. 
   En consecuencia, los occidentales hemos ido cerrando en compartimentos estancos, esferas del conocimiento totalmente independientes unas de otras, como la lógica, la filosofía puramente teórica, la ciencia, la religión….Nos poníamos a mirar un árbol cuando también deberíamos mirar al bosque.
En oriente el panorama cambia totalmente, países como la India y China, filosofía y religión están estrechamente unidas. La esfera del conocimiento está estrechamente vinculada a la esfera práctica. Las  verdades del conocimiento son verdades de la práctica y viceversa. Este acento en la unión de lo que en occidente era autónomo fue lo que propicio que en oriente no emergieran doctrinas puramente teóricas sobre el mundo, el hombre o Dios. Porque ellosabarcaban una realidad completa, bajo un mismo plano, todo estaba interrelacionado y de alguna manera era imposible separar  estas esferas porque 
una no se da sin la otra. Hay una necesidad vinculativa en sus escritos, no parten el conocimiento en partes y las analizan, porque para ellos la relación entre distintos campos es tan evidente que resulta inseparable.
En la década de 1860, tras siglos de aislamiento cultural, llegan a Japón doctrinas filosóficas de occidente. Pensamientos como el de Rousseau no tardaron en calar en ella. La claridad teórica que antes no habían experimentado, el énfasis en el uso de los términos lingüísticos, el concepto y otras características de nuestro pensamiento dejaron asombrados a los japoneses. Doctrinas como el positivismo francés o el utilitarismo inglés del siglo XIX se extendieron hasta las islas del pacífico. Aunque esas nuevas formas de pensamiento no eran tan profundas y globalizantes en cuanto a esferas de la vida, su pensamiento práctico y su analítica atrajeron irremediablemente a los japoneses. Aunque no todos estaban de acuerdo con las nuevas doctrinas cobro la suficiente fuerza como para que el idealismo alemán ocupase el primer plano., llegando a ocupar puestos de primera fila en los círculos académicos, especialmente Hegel. 
No todos estos acontecimientos se desarrollaron sin oposición, nació también cierta actitud reaccionaria de carácter nacionalista ante la entrada de estas nuevas corrientes, aunque su enfado y diferencias no evitaron que la entrada de doctrinas europeas influyese de modo notable en el pueblo nipón. 

lunes, 1 de diciembre de 2008

Esbozo del romanticismo.



Atrévete a sentir, giro "al sentimiento", los sueños de la razón producen monstruos, y las promesas de la Ilustración caen en la desgracia, el hombre se hace un hombre de límites.Hacer un breve esbozo del romanticismo no es tarea fácil, diría casi que imposible, aún así podemos señalar algunos aspectos característicos del mismo, sin tener intención de abarcarlo todo. El romanticismo es una época que cambia la visión del hombre y su puesto en el cosmos. Heredero de una filosofía idealista y racionalista, se da un giro en la perspectiva del hombre, caen los soportes del proyecto ilustrado y se cede mas importancia a la imaginación, a la idea. Ya no hay un soporte universal de la realidad, y aunque la razón nunca se abandona del todo, si se eleva de categoría el sentir. El individuo sale de la esfera del orden racional, nace un subjetivismo y una interioridad que hasta ahora no tenían espacio. El hombre siente, y ese sentir se eleva sobre los modelos racionales del pasado. Pero es un hombre que habita una naturaleza, y digo habita porque los ojos del hombre miran lo natural como algo orgánico, vivo. Habitamos en la Tierra, frente a la visión mecanicista y calculadora Natura se revela, y el individuo poco tiene que hacer con las fuerzas entrópicas que es capaz de revelar. Aunque el Romanticismo se desarrolla plenamente en Alemania, también emana en otros países, y con múltiples características.

Podemos hablar del romanticismo de la luz, del romanticismo negro o del crepúsculo... Cada uno de ellos desarrolla unas facetas y dan una visión del mundo concreto con sus matices. Hablar del romanticismo reduciéndolo a un periodo histórico no tiene sentido, pues sus brazos han seguido el pasar de los siglos hasta nuestros días. Hoy podemos hablar de tecno-romanticismo por ejemplo, y sus señas de identidad son mucho más numerosas de lo que creemos. Podemos verlo en la literatura, el cine, o la arquitectura de algunas ciudades, pero sobretodo en las nuevas tecnologías y en el transhumanismo, donde el hombre ve en la tecnología una posibilidad de expander límites. Es un espíritu latente y presente, una forma de ser y de vivir, el viaje, la noche, la búsqueda de uno mismo. Una buena forma de empezar, Novalis.

jueves, 30 de octubre de 2008

Venta de imágenes.


Vivimos en la cultura de la imagen. Las imágenes tienen el poder de evocar ideas, y a cada uno las suyas propias. Hoy en día somos unos esclavos de las imágenes. Nos devoran constantemente con modelos de felicidad, de placer y bienestar para robarnos nuestro dinero y crearnos insatisfacciones falsas y lejanas a la verdadera realidad que nos atañe. Somos corderitos de unas multinacionales que nos dicen lo que está bien y lo que está mal, que nos dan lecciones estéticas sobre lo bello y lo feo. Con unos mecanismos de difusión tan sofisticados y violentos no me extraña que les vaya tan bien, aunque tras esa imagen de suave lana de cordero se esconda un lobo que lo único que hace es devorar todo a su paso.
Inmersos en un mundo (hablo del occidental, pues el otro ya está olvidado) en el que la imagen, a mi juicio, ha tomado el papel de persuasión y condicionamiento de ideas, nos vemos esclavizados por ella, y el problema real viene cuando asociamos esa imagen a la realidad. Se produce una analogía errónea por que entonces ya nos han impuesto su realidad, la que ellos nos introducen, la que ellos nos amoldan. Volvemos entonces a Platón y su caverna, donde lo esclavos veían sombras de una realidad desfigurada. Recuperamos el Mahya del pensamiento hindú y budista, donde hay un velo que nos hace ver un mundo equivocado. Incidimos sobre la idea de Schopenhauer, que al igual que el modelo platónico nos sirve una bandeja de mundo como representación. Estás ideas que parecen más de corte mítico reflejan fielmente un amplio espectro de nuestra post modernidad mercantil, donde todo se compra y se vende. Imágenes de un tigre que quiere devorarnos.

lunes, 27 de octubre de 2008

Nuestra distancia con el mundo 2


La premisa básica la encontramos en Jünger. La guerra, el dolor y el sufrimiento nos acercan al mundo, nos estrellan contra el suelo. La verdadera vivencia nunca se busca, aparece. Las fuerzas elementales emanan en las situaciones límite, que son las que nos acortan la distancia con el mundo, vivimos en la caverna hasta que salimos de ella. ¿Nos hemos vuelto locos?.

domingo, 26 de octubre de 2008

Nuestra distancia con el mundo.

Nuestra distancia con el mundo varía constantemente.

Te levantas un martes cualquiera, y te dicen que un amigo tuyo se ha suicidado. Te quedas frío, te quedas helado. Ya no está entre nosotros, de repente se esfuma, desaparece, dejando tras de sí un montón de interrogantes abiertos, la mayoría sin posible respuesta. Tu distancia con el mundo se acorta, vuelves a tener los pies en la tierra.

Llevabas viviendo en Matrix desde la última que vez que un hecho te dejó verdaderamente consternado, posiblemente también relacionado con la muerte, qué curioso. Uno con el tiempo vuelve a despegar los pies del suelo, cada día que pasa, cada semana, hasta volver al estar en nuestro Matrix particular. Es increíble que pese al cúmulo de experiencias, uno se vea arrastrado a la situación descrita, nos anestesiamos, nos dormimos en la cuna del ego hasta que el huevo vuelve a romperse, y nos cuestionamos todo desde un punto de vista mas serio, mas sincero y también más arraigado.
Anestesia, despierta, anestesia, despierta, anestesia, despierta...




No digo que haya que plantearse todo desde una perspectiva trascendental, es imposible y aburrido. Pero de ahí a volver al sueño profundo es algo que me raya, me produce confusión, e incluso un poco de desprecio hacia mí mismo. Ahora que lo pienso, es una deficiencia personal, una falta de madurez, de perspectiva con la realidad, ceguera.









martes, 9 de septiembre de 2008

La construcción de la identidad


Resulta evidente que cada uno de nosotros actua conforme a uno es. ¿Pero qué es uno? uno es su identidad. La construcción de esa identidad irá en paralelo al progreso de nuestra vida. desde muy pequeños estamos sometidos a un aprendizaje, a una continua adaptación del entorno en el que a uno le ha tocado nacer. Pero quien soy yo, como debería ser o como elijo ser es otra historia. Cada uno busca su camino, que en todo caso es "nuestro", relato de una vida, que no es otra cosa que una búsqueda por encontrarse a uno mismo.

jueves, 19 de junio de 2008

Sobre la felicidad



Me decía una amiga que la felicidad quizás no existiese. Yo le respondí que la felicidad existe tanto como la tristeza, y si ella podía sentirse triste, es también porque se puede sentir feliz. La felicidad es la gran empresa de nuestra vida, abarca todos los aspectos de nuestra existencia, y sería de necios no desear una vida lo mas feliz posible. Evidentemente, abarcar una meta tan excelsa siempre está al alcance de muy pocos. Nuestro ánimo varía con los momentos, y siempre se podrá tener fluctuaciones, pero eso es condición de la vida, todo cambia, nada permanece, el reposo total de las cosas no existe. La felicidad no es algo que se obtenga totalmente. No es como un descubrimiento matemático, una vez alcanzada la fórmula ya podemos hacer uso total de ella. Al igual que la libertad la felicidad se ejerce, en el día a día, viene y se va. No hay otro camino, mas que el deseo de ejercer esa alegría de vivir desde el requerimiento personal. Digo desde el requerimiento personal porque no todos necesitamos las mismas cosas para ser felices,hay múltiples caminos, y uno, desde su propia libertad de conciencia debe encontrar aquellos aspectos de la vida que le enriquezcan y le proporcionen una vida mas alegre.


Para que esto ocurra creo que hay dos premisas básicas. El primero es quererse a uno mismo, si uno no se aprecia a sí mismo, mejor que cambie su forma de vivir. Uno tiene que estar contento con lo que hace, con lo que quieres hacer, con lo que quieras vivir, decidir como hacerlo desde la voluntad firme y personal.En otras palabras, uno tiene que hacerse cargo de sí mismo, llevar las propias riendas de su vida, sin plegarse al pensamiento de otros, alcanzar la mayoría de edad (como la llamaba Kant), y buscar los elementos afines que nos hagan sentirnos como nosotros deseamos, sin que esos deseos sean perniciosos. Y lo segundo es, una vez te quieras a ti mismo, sé útil a los demás e intenta hacerles la existencia más amena. La felicidad aunque se puede dar en la soledad, mejor se da con otros. Epicuro, a propósito de la amistad ya lo avisaba, la amistad es uno de los placeres por los que merece la pena vivir. El estar con otros enriquece al propio yo. Por lo menos es así si tus amigos y amistades son auténticas, si tienes una mierda de amigos entonces no son tus amigos. La pareja salvará al espíritu, decía Alain. Con el otro uno siempre se realiza mejor. La amistad es una buena baza para abordar muchos aspectos de la realidad, incluso cuando esta se nos revela hostil a nuestros ojos.prescindir de ella no es un lujo que uno se pueda permitir. Evidentemente hay tantos casos como personas, y cada uno elegirá como considere oportuno. Pero creo que para alcanzar una vida tranquila y feliz, tenemos que reflexionar sobre ello, no ser ajenos a esta cuestión de capital importancia, y creernos realmente, que la felicidad existe, aunque sea breve cómo señala Schopenhauer.
Pero existe hoy en día una traba para muchos, y es la falta de atrevimiento e imaginación. La falta de atrevimiento para tomar una decisión que no encaje demasiado bien en el marco social. Y ser incapaces de imaginar lo que realmente puede hacer feliz a cada uno, renunciando a ello por pereza mental y atrevimiento a un proyecto mucho más original y auténtico.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Apología del videojuego

Cansado de escuchar tonterias acerca del maravilloso mundo de los videojuegos me propongo a dar mi humilde opinión respecto a este tema. A lo largo de la historia el hombre ha tenido diferentes formas de expresar lo que lleva dentro, de plasmar su logos en diferentes ámbitos para señalar aquellos aspectos de la
vida que veían con peculiaridad, ya sea como motivo puramente contemplativo, religioso e incluso funcional. El hombre ha ido haciendo y deshaciendo, y en todas las culturas de todos los tiempos ha emergido una necesidad representativa de su sentir en el sentido más pleno. Hay culturas que lo han llevado mejor que otras, personalmente prefiero el arte griego que el fenicio, y dependiendo de gustos y sensibilidades tendremos nuestras preferencias. Ya Sócrates señalaba que la poesía era medicina del alma, al igual que la música. Su discipulo Platón tambien tuvo mucho que decir sobre el tema, y en general muchísimos filósofos han expresado sus ideas y concepciones entorno al arte. Ninguno ha sabido definir con total precisión lo que es el arte. Evidentemente definir significa poner límites, por lo que nadie ha conseguido establecer los límites del arte. Hegel y su idea del fin del arte, en la que señalaba que el día en que cualquier cosa sea considerada arte ,este se acabaría, lo que me recuerda todo el tinglado que se monta alrededor de ferias expositivas de mierda como Arco, donde los modernos y no tan modernos tienen la necesidad de sacar su estupidez abstracta en un absurdo, retroalimentado por las galerias que dicen lo que es arte o no. En estos casos el artista se aleja del espectador, el galerista elige que obras van a triunfar y se lo sirven a un gran público que no entiende nada (porque no hay nada que entender) y se ofuscan en la complejidad y el apoyo de unos textos. De esto también habló Adorno, la mercantilización del arte. Hoy en día no triunfa el artista, triunfa lo que las grandes galerias quieren que triunfe, y aún así es un triunfo bastante casposo en algunos casos. El símbolo es arte (forma más elemental de arte según la estética hegeliana), la escultura es arte, la arquitectura (pese a su carácter funcional como indica Schopenhauer) es arte, la musica es arte, el teatro y la representación es arte, la pintura es arte, el cine es arte... Parece que hay numerosas formas artísticas que nadie pone en duda, al menos en cuanto forma, no hablemos de contenido. No hallo la misma carga estética en una sinfonía universal de Bach que en Chenoa, habrá quien me lo discuta, quien me diga que a él le gusta más Chenoa, y le respetaré, pero tambien pensaré que esa persona tiene menos sensibilidad que un taco de madera. Ante las numerosas formas de reconocimiento artístico que se han ido desarrollando a lo largo de la historia aparece el videojuego. Lucecitas y marcianitos para niños pegados a la pantalla con riesgos de padecer ataques epilépticos... ¿Quién se cree esta mierda? Los videojuegos tienen una música, un diseño artístico, caracterización de pesonajes, inmersión en un mundo y desarrollo de posibilidades vitales. Si ya algunos personajes de Goethe veían el teatro como una oportunidad de ser lo que no les ha permitido el mundo, los videojuegos lo hacen igual. Encarnamos un personaje y nos aventuramos en una historia o guión, en el que nosotros dependiendo de la calidad artística podremos saborear con mayor o menor intensidad. En el momento actual algunos superan esas barreras, sobretodo aquellos en los que el juego es una propia comunidad de pesonas que le dan vida y desarrollo. A través de nuevas herramientas como internet hemos llegado a crear auténticas comunidades reales de personas, aunque tu seas un pixel no es mas que otro cuerpo, porque hay un espacio real y auténtico, aunque ese espacio sea no físico, y el que anima al personaje es una persona real de carne y hueso, que aunque esté a miles de kilometros de tu casa te lo encuentras e interactuas con él. Al igual que pelis de mierda y exposiciones de mierda también hay juegos de mierda, yo eso no lo discuto, pero por favor, abandonemos esa prehistórica, cerrada, limitada e infantil visión del videojuego, que curiosamente suelen defender los que nunca han tenido un mando en sus manos. No todo el mundo le ha dado la espalda a este tipo de arte, que algunos lo encierran en la jaula del ocio. La orquesta sinfónica de Londres ha ofrecido numerosas actuaciones de la musica que acompaña a los mismos, Miyamoto es un hito de la cultura mundial que la mayoría de gente desconoce, pero su legado es muchísimo mas valioso que el de grandes directores, músicos, escultores... Sobretodo si nos referimos a artistas contemporaneos. Sin ganas de atacar o dinamitar las diferentes formas artísticas de las cuales yo bebo con frecuencia, sólo pido una reflexión y punto de seriedad a la hora de tratar este nuevo genero artístico, que quizás con los años se vuelva la obra de arte total, buscada en su dia por autores como Wagner, Nietzsche u otros muchos más. Esperemos que con el tiempo la tecnología no acabe atrofiando la originalidad de los mismos, al igual que las pelis actuales que se preocupan más por los efectos especiales que por el guión, cuando antaño tenian un magnífico guión y unos medios técnicos insuficientes. Siempre habrá de todo, ya es hora de abrir al menos un hueco a los videojuegos, como parte de nuestra cultura, de la que nadie es dueño sino observador.

martes, 4 de marzo de 2008

La ballena azul


La ballena está llena, porque va llena,

está llena de odio,

porque los arpones marineros,

están acabando con ellas.


Quizás nadie respete a la ballenas, quizás nunca lo hagamos, pero ellas tambien nos hablan, y nos escuchan. El otro día comenté a mis amigos que la ballena azul era el ser mas grande que ha habitado en la historia de la tierra, por delante de competidores tan duros como el apatosaurus, el diplodocus, el megalodón, el allosaurus o el mamenchisaurus.

Todos ellos sucumben a la masa corporal de la ballena azul. Impresionante. Sólo decir que la cría pesa unas tres toneladas al nacer, es decir, como un rinoceronte negro africano en edad adulta. De mayor no se lo que pesan, nunca he tenido una, aunque se calcula que unas 130 toneladas... Pero al margen de datos que nublen la verdadera magnificiencia de la ballena, observémosla y disfrutemos.

jueves, 21 de febrero de 2008

El hombre sabio


   Hay mas posibilidades que el naufrágio, otras épocas e historias han calado en mí. Existen muchas fuerzas y alternativas.
“Filosofar es aprender a desprenderse: no se nace libre, sino que se llega a ser, y nunca se acaba de llegar…Tal vez porque nadie es prisionero sino de sí mismo, de sus hábitos, de sus frustraciones, sus papeles, sus rechazos, sus ideología, su pasado, su mentalidad, sus miedos, sus esperanzas, sus juicios…Cuando todo esto desaparece ya no hay prisión ni prisionero: ya no hay más que la verdad, que no tiene sujeto ni amo” Comte-Sponville
 En este panorama, y en una sociedad ramificada con mil y un campos diferentes, que se entrelazan y afectan, es realmente complicado pensar, pero eso no quita que debamos omitir esa reflexión. Ninguna época histórica ha sido fácil, intentar comprender el mundo es un intento obligado para cada uno. En esta anestesia económica estamos sumergidos, en pan y circo tecnológico, sin hacer caso a las verdaderas exigencias que como persona deberíamos tener, no para que todos actúen como yo piense, sino para que al menos se pregunten ciertas cuestiones fundamentales, como la forma en que quiere vivir y como llevar a cabo una realización personal. Cualquier persona que no se pregunte mínimamente esta cuestión le diría que es un pobre hombre o que tiene la sensibilidad de una piedra. No es fácil, pero hay que luchar, aunque sea por uno mismo.
La filosofía no es un discurso, ni siquiera sabiduría, más que nada es una actitud frente a la vida.Siento predilección por aquellos autores que afirman la existencia en el sentido más amplio y autónomo del término. La filosofía es muy extensa, y existen numerosas corrientes y escuelas que paracen compartimentar las esferas que defienden enfrentandolas entre sí. No me gustan esas categorizaciones cerradas, y últimamente se tiende al encasillamiento académico (gran error). Al margen de tales discusiones, que se las dejo a los académicos, sin duda, los autores que más me han llamado la atención son aquellos que afirman la importancia de vivir con todas sus consecuencias y la alegría como actitud, aunque a veces no sea fácil de lograr. Los que ven al hombre como una potencia, como un ser que quiere perseverar en su existencia, y que adopta una postura de aceptación y alegría ante los sucesos del mundo.
  Es evidente que la vida nos pondrá en situaciones límite, verdaderamente jodidas de asumir, y que no siempre podremos mantener la calma, porque somos humanos, no robots, y somos susceptibles a fluctuaciones de ánimo. Pero es que tenemos que aceptar que el mundo no se amolda siempre a nuestros deseos, y que su fuerza es mas aplastante e impredecible que las aspiraciones que podemos mantener, para lo bueno y para lo malo, de ahí que la vida sea una caja de sorpresas. La propuesta es clara, aceptación de la realidad, afirmación de la existencia, no esperar cosas del mundo, sino dejar al mundo desenvolverse, y en ese devenir intentaremos perseverar en ese contento, en esa actitud alegre y de apertura.
"El hombre sabio remite todos sus afectos a la alegría o al deseo, ya que obra por sí mismo... La fuerza del sabio no es signo de dominio, sino de amor generoso, que contrarresta el odio, la ira y el desprecio que otro nos tiene...Tranquila seguridad del que no teme ni espera."Luciano Espinoza Rubio.
Se podría escribir muchísimo sobre temas que aquí se plantean, y la exposición podría ser mucho más amplia, pero lo que me interesa es mostrar esa actitud nucleótica de la que beben esos autores, basada en la alegria, la afirmación de la vida y el gobierno de uno mismo.


martes, 5 de febrero de 2008

Paraiso perdido, paradigma olvidado.

El Romanticismo negro tiene un potencial impresionante. La mas tardía etapa de los romanticismos llega a su cenit. Aqui va un esbozo de lo que representa en mi loca cabeza de alien.
El mundo no es un paraíso. Todas las promesas y proyectos puestos en la razón han sucumbido en el horror. La racionalidad del hombre ha llegado a su fin, y hemos de reconocer que el mundo que nos habían proyectado no se ha realizado. En un afán de vendernos lo que no se puede alcanzar nos encontramos en la situación crítica de la vida, donde las esperanzas, los deseos y anhelos se hunden en un profundo mar oscuro. Los grandes sistemas filosóficos no nos ayudan a enfrentarnos a esa realidad, la razón no cura el sentimiento, personal, individual e intransferible. Caminamos por un mundo en el que el dolor y el miedo conforma a las personas, si es que antes no las destruye, caminamos en la soledad de un camino que nos lleva inevitablemente hacía la muerte, sin que nosotros podamos hacer nada por evitarlo. Schopenhauer lo expresa muy bien:
“No obstante, y a pesar de todo el sufrimiento de nuestra existencia, nos aferramos a ella y nos estremecemos ante la perspectiva de una muerte que en todo caso ha de llegar; pues le pertenecemos por el hecho de haber nacido, y ella no hace más que jugar con su presa antes de devorarla” .
Ante tal perspectiva uno se empequeñece, se siente arrojado a un mundo que no ha pedido, que le es hostil y le plantea dificultades que no tienen solución, paradojas del destino de la vida. El sufrimiento, la soledad, los miedos, mi persona… Nadie elige nacer, ni tampoco en que época nacer, lo único que podemos hacer es decidir cómo emplear el tiempo que se nos ha dado, en un escenario lleno de crueles durezas donde nuestra capacidad de actuación es sumamente limitada.
El romanticismo negro subraya la experiencia del naufragio, lo ideal se vuelve irreal, y el centro del problema eres tu, tu persona, tu sujeto, la que siente y la que padece. Pero la vida no es generosa, y tampoco sabemos mucho de nosotros mismos “aquello que todo lo conoce y de nada es conocido, es el sujeto” diría Schopenhauer. Cada uno se revela a sí mismo como ese sujeto, pero solo en la medida en que conoce y no en cuanto es objeto de conocimiento. Así entonces presentamos un panorama más bien desolador, lleno de dificultades vitales, donde el sentimiento y la experiencia vital se vuelven los elementos principales de la formación humana. El hombre que busca respuestas, a través de sórdidos caminos, de viajes y experiencias en los que la realidad habla por sí misma y para uno mismo.
Precisamente es en esos momentos donde el hombre acude para acuñar una identidad propia, unificada y sólida. Se sale de la fragilidad en busca de una solidez que lo conforme como tal, uno busca respuestas y para hallarlas tiene que ponerse a caminar. Los grandes discursos sobre el mundo han caído, son inservibles. No podemos hacer caso a Fichte en su cuestión del yo, no podemos hacer caso a Kant para plantearnos preguntas que no podemos responder, no podemos fiarnos de pensamientos globales y de síntesis históricas de tipo hegeliano porque claramente sobrepasa nuestros límites, lo único que nos queda es la experiencia personal, la formación humana de los sentimientos vividos, aunque estos sean dañinos, y aunque nos den lo que no hemos pedido ni elegido, de eso se trata.


Ya sea en una época u otra, el hombre ha vivido bajo este tipo de presiones, ningún ser vivo a engañado a la muerte, morir es condición de todo ser viviente. El relato cambia, las formas son las mismas: la soledad, el miedo, la identidad, la muerte, el dolor, la insatisfacción, el ansia de saber, los límites de mi persona, la creación (si es que existe), el amor, el rechazo, el odio…

Los relatos van mutando, pero los problemas siguen siendo los mismos, el tiempo va pasando y el hombre “progresa”, para vivir y para hacer sufrir, en el fondo estamos como antes. La experiencia estética del viaje, unida de forma directa con los tres romanticismos, sigue la tónica del desenvolvimiento de la persona en el ámbito habitado, el viaje como necesidad vital de crecer y expandirse, de buscar una identidad no dividida ni fracturada, encontrarse a uno mismo en definitiva. Tal aventura no garantiza el éxito, tan fácil es construir como destruir, y cualquiera de estas formas puede acabar con uno. Esta obra contiene un potentísimo nivel de fuerza estética, y una clara relación al tema que tratamos, el viaje, el conocimiento de lo real, el dolor en sí mismo, la naturaleza, la insatisfacción, la imposibilidad de realización en mundo así, la soledad, el nihilismo…La persona. Toda esta corriente está relacionada y constituye el sustrato de muchas de las estéticas tecnológicas del siglo XX y XXI, el legado de Schiller, Goethe, Novallis y muchos otros es de tal riqueza que su alcance perdura en las estéticas contemporáneas.


lunes, 4 de febrero de 2008

El mundo en que vivimos es...

No podemos predecir el futuro, no tenemos imaginación para ello. Las películas futuristas siempre padecen un holocausto, o comienzan en el post-holocausto. Muerte y destrucción atraen al gran público. La imaginación no nos pone en buen lugar, despues del desastre volvemos al comienzo, la naturaleza se vuelve sacra y el hombre busca su autenticidad, pero todo es demasiado tarde. Que nefastos acontecimientos predicen las películas para cortejar al público, sediento de sangre fresca para sus ojos. Imágenes de lo que nos puede esperar, el veneno y el antídoto lo tenemos en mano, sólo hace falta joderla. Quizás Hollywood tenga razón, eso si que me joderia, pero el discurso futurista sólo tiene dos vertientes, la destrucción y el totalitarismo, es decir, aniquilación del individuo. No somos capaces de imaginar un futuro mejor, una alternativa medianamente fiable, eso causa estragos, y puede ser sintoma de abatimiento de toda una civilización entregada a sus monstruitos.

Abundancia de miseria y miseria de abundancia... No vamos por el buen camino, y como todos sabemos, los sueños de la razón producen monstruos. No quiero ser pesimista, pero a veces uno piensa y se queda sorpendido con algunas cosas. Hay gente que se muere de hambre y otros preocupados por tener un Ipod, o cualquier mierda que a veces se nos pasa por la cabeza.



Que nosotros vivamos en la miseria no ayuda nada, eso ya lo se, pero desde luego estamos entrando en una barbarie tecnológica, donde nuestro sentido de la compasión se ve totalmente aniquilado. Es muy jodido la verdad, y eso que yo estoy comodamente escribiendo esto aquí... Bueno, aunque no podamos vivir utópicamente, tampoco debemos olvidar de lo que pasa en el mundo, y saber valorar en todo caso, lo que uno tiene. Lo real es suficiente, a ver si va cambiando, ciencia ficción hermanos, al menos un poco...